NovelToon NovelToon
Una Jugada Del Destino

Una Jugada Del Destino

Status: En proceso
Genre:Triángulo amoroso / Reencuentro / Amor eterno / Romance
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Abigail Limón

La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.

NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

cerrando un ciclo

Cuando las vacaciones terminaron pude sentir un alivio en mi interior, contradictorio a lo que cualquiera puede sentir después de un viaje planeado precisamente para relajarse. El alivio había comenzado desde que subimos al avión. Angie se había ido antes que nosotros pero yo seguía teniendo su imagen en mi cabeza, atormentándome o exitándome cada vez que hacía el amor con Mónica, claro que ya no fueron muchas veces después de la partida de Angie y tampoco hubo muchas antes de su huid. Asumí entonces que fuera de esa casa y de regreso a mi vida normal todo iba a volver a ser como antes; alejado del recuerdo de mi ex novia adolescente, ahora convertida en una mujer, podría conformarme con lo que ya tenía y hacer lo posible por mejorar la relación con Mónica, me esforzaría por complacerla en todo y hacerla feliz, me esforzaría por recuperar lo que teníamos antes, desvanecer las diferencias que nos separaban y que se me habían vuelto más notorias desde que tuve esa cita con Angie. Aún así no estaba dispuesto a echar por la borda dos años de relación con Mónica, no podía lastimarla solo porque estábamos pasando por una mala racha. 

—Richard, ¿podemos hablar? —dijo Mónica justo después de introducir la llave para abrir la puerta de su departamento, no sé si ella se dio cuenta de que yo estaba sumido en mis pensamientos pero por la expresión en su rostro pude notar que no sería una conversación del todo agradable —. ¿Quieres pasar? —me preguntó con pesadumbre. No tenía otra opción, esa no había sido solo una pregunta así que, aún sabiendo que el pronóstico no era favorable, entré al departamento de Mónica con paso firme quedándome cerca de la puerta; un barrido rápido fue suficiente para ver qué no había grandes cambios desde la última vez que estuve ahí; conocía bien ese departamento había pasado buenos momentos con Mónica en ese lugar, no me podía quejar, la verdad es que ella siempre me hizo sentir cómodo, aunque hacía unos dos meses desde la última vez pero justo ahora, me sentía como solo un invitado más. Mónica se detuvo y dió media vuelta justo en el medio de su sala de estar, me miraba con una mezcla de tristeza y algo de lástima, igual que si mirará a un cachorro desamparado en la calle, por el que de cualquier modo no estaban dispuesta a hacer algo. 

—Sabes —comenzó una vez que vió su equipaje dentro de su departamento justo al lado de la puerta donde yo también estaba con la sensación de ya no encajar en su organizado espacio —. He pensado mucho sobre esto, incluso desde antes que saliéramos de vacaciones pero no quiero que pienses que me fue fácil porque no lo fue —aquellas palabras eran el preludio de algo que parecía haberse procrastinado por algún tiempo —pero creo que tú mismo has notado que hace tiempo que nosotros…

La voz de mi aún novia se volvió un sonido de fondo cada vez más distante; ella seguía con el poco elaborado discurso que había preparado desde sabía Dios cuánto tiempo, mientras yo permanecía clavado al suelo, inmóvil, firme y evocando momentos más felices con esa chica, justo en el sofá donde se posaban en ese momento los  largos dedos de Mónica; el camino al dormitorio a veces solo alumbrado por la luz que se filtraba de las lámparas de la calle, estaba marcado por caricias y besos apasionados, eso y su risa desde la cocina preparando sopa instantánea o sandwiches ahora eran solo 

un eco en mi memoria. 

—... lo he pensado y creo que lo mejor es que nos demos un tiempo. 

Mi cerebro tardó unos segundos en reaccionar después de esas palabras. Que significaba aquello, acaso no quería terminar conmigo, que pretendía con eso de “darnos un tiempo” 

—Pero a qué… 

—Nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión, Ricardo. Lo necesito, creo que ambos lo necesitamos —me interrumpió muy segura de lo que yo le diría —. Tal vez después de un tiempo podamos darnos cuenta que nuestro amor es verdadero y se fortalezca. Pero por ahora será mejor que salgamos con otras personas o nos demos tiempo a solas para ver qué es lo que de verdad queremos. 

Mónica, más allá de su despampanante belleza y actitud algunas veces frívola, también podía ser una persona inteligente y sin duda segura de lo que quería. 

—Entiendo —le respondí sin dar más rodeos al asunto —. Entonces si ya lo decidiste, será mejor que me vaya.

No sé si mi voz mostraba alguna clase de sufrimiento, no esperé más tiempo para ver la reacción de Mónica, en realidad tampoco esperaba que llorara o que quisiera darme una despedida más emotiva así que, con mi mochila en la espalda y mi maleta en mano di media vuelta y cruce por la puerta. Mis pasos hacía el elevador fueron pesados, yo no podía sentir más que el peso de mi pena. Mentiría si dijera que él rompimiento con Mónica no me dolía, pasamos cerca de dos años juntos, tiempo en el que reímos y algunas veces discutimos; nos reconciliamos y nos amamos. En algún momento en nuestra relación pensé que podríamos llegar a formar una familia, aunque el tiempo fue pasando y la idea se fue igual que como llegó, sin embargo creía de verdad que podíamos llegar a tener algo bueno, que lograríamos salir de la mala racha por la que atravesábamos y volveríamos a ser como antes. Al menos eso creí. 

Al llegar a mi departamento dejé mi carga en la entrada un poco cerca de la puerta, saqué mis zapatos y los arroje por algún lugar entre la entrada y la sala de estar, no importaba en realidad. Sin encender las luces, me arrastré hasta el dormitorio y dejé caer mi peso sobre el colchón; de nuevo me sentia cansado pero de una extraña manera estaba tranquilo, me sentía en paz; se podía decir que, aún dentro de la situación sabía que era normal sentirme como lo hacía, un ciclo había terminado y necesitaba asimilarlo, solo tenía que descansar “mañana será un nuevo día”  me dije a mi mismo antes de caer en un profundo sueño. 

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play