Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
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A la mañana siguiente, todos estaban desayunando juntos.
Hyunjin observaba la mesa con una sonrisa sospechosa.
Felix también estaba mirando a Minho y Jisung.
—¿Qué pasa? —preguntó Changbin.
Hyunjin apoyó la barbilla en su mano.
—Nada… solo estoy mirando.
Changbin frunció el ceño.
—Eso es raro.
En ese momento Jisung se levantó para buscar jugo.
Minho también se levantó casi al mismo tiempo.
Hyunjin soltó una risa baja.
—¿Ven?
Changbin los miró.
—¿Qué?
Felix sonrie
—Nada importante.
Pero Hyunjin murmuró:
—Todavía.
Más tarde, Minho y Jisung estaban solos en el pasillo.
—Hyunjin sabe —dijo Jisung.
Minho asintió.
—Sí.
—Y Felix probablemente también.
Minho suspiró.
—Ellos no van a decir nada.
Jisung lo miró.
—¿Cómo estás tan seguro?
Minho sonrió un poco.
—Porque Hyunjin disfruta demasiado mirando el drama.
Jisung se rió.
—Eso es verdad.
Minho dio un paso más cerca.
—Igual… no me importa demasiado si lo saben.
Jisung levantó una ceja.
—¿En serio?
Minho asintió.
—Sí.Durante el ensayo de esa tarde, Changbin estaba mirando a todos con atención.
Especialmente a Minho y Jisung.
En un descanso, se acercó a Hyunjin.
—Decime la verdad.
Hyunjin levantó la vista.
—¿Sobre qué?
Changbin señaló a Minho y Jisung.
—Sobre ellos.
Hyunjin sonrió.
—¿Qué pensás vos?
Changbin frunció el ceño.
—Creo que están escondiendo algo.
Hyunjin se inclinó hacia atrás en la silla.
—Tal vez tengas razón.
Changbin lo miró.
—Sabés algo.
Hyunjin sonrió.
—Tal vez.Esa noche, el dormitorio estaba silencioso.
La mayoría ya estaba durmiendo.
Jisung salió de su habitación para ir a la cocina.
Pero cuando llegó al pasillo…
Minho estaba ahí.
—No podías dormir —dijo Minho.
Jisung negó con la cabeza.
—No.
Minho se acercó un poco.
—Yo tampoco.
Durante unos segundos se quedaron mirándose.
Luego Jisung murmuró:
—Si alguien nos ve ahora…
Minho sonrió.
—Entonces nos verá.
Jisung rodó los ojos.
—Sos imposible.
Minho levantó una mano y apartó suavemente un mechón de cabello de la cara de Jisung.
—Pero te gusto igual.
Jisung no respondió.
Pero tampoco se apartó.
Minho se inclinó un poco más.
Justo cuando sus rostros estaban a centímetros…
Una puerta se abrió.
—¿Qué hacen despiertos?
Era Chan.
Los dos se separaron inmediatamente.
Jisung habló primero.
—Tenía sed.
Chan los miró unos segundos.
—Entiendo.
Pero su expresión decía claramente que no estaba completamente convencido.
Chan se quedó unos segundos mirándolos en el pasillo.
Minho estaba apoyado contra la pared como si nada hubiera pasado, mientras Jisung intentaba parecer tranquilo.
—Tenía sed —repitió Jisung.
Chan levantó una ceja.
—Los dos al mismo tiempo.
Minho respondió antes de que el silencio se volviera incómodo.
—Coincidencia.
Chan cruzó los brazos.
—Claro.
Durante unos segundos nadie habló.
Luego Chan suspiró.
—Bueno, no se queden hablando toda la noche.
Mañana tenemos ensayo temprano.
—Sí —respondió Jisung rápidamente.
Chan volvió a su habitación, pero antes de cerrar la puerta miró una vez más hacia el pasillo.
Y definitivamente parecía estar pensando algo.
Cuando la puerta se cerró, Jisung miró a Minho.
—Eso fue peligroso.
Minho sonrió.
—Un poco.
A la mañana siguiente, Hyunjin estaba sentado en el sofá mirando su celular cuando Minho pasó por la sala.
Hyunjin levantó la vista.
—¿Dormiste bien?
Minho lo miró con sospecha.
—Sí.
Hyunjin sonrió.
—Qué suerte.
Escuché movimiento en el pasillo anoche.
Minho frunció el ceño.
—¿Nos estabas espiando?
Hyunjin se encogió de hombros.
—No hacía falta.
Minho suspiró.
—Sos insoportable.
Hyunjin rió.
—Pero tengo razón.