Géneros:
Romance
Drama
Misterio
Comedia
Alta socie.dad
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Capítulo:4
LA MUJER DETRÁS DEL ESCÁNDALO
La compañía Beaumont era uno de los imperios empresariales más importantes del país.
Un símbolo de poder, prestigio y tradición que durante generaciones había pertenecido a la familia Beaumont.
El enorme edificio corporativo se elevaba en el centro financiero de la ciudad como una representación del éxito de la familia. Una construcción moderna e imponente, con grandes ventanales de cristal, amplios salones ejecutivos y oficinas diseñadas para reflejar autoridad y perfección.
Dentro de sus instalaciones trabajaban cientos de empleados, expertos financieros y los mejores profesionales del sector. Cada departamento funcionaba con precisión, siguiendo los estrictos estándares establecidos por la familia Beaumont.
La compañía no solo representaba riqueza.
Representaba el legado de una familia que había construido su poder con disciplina, estrategia y control.
Y Alexander Beaumont era el hombre preparado para continuar ese legado.
Dos semanas habían pasado desde la noticia del matrimonio entre las familias Beaumont y Valmont.
Mientras la sociedad hablaba de la futura unión entre Alexander Beaumont e Isabella Valmont, él continuó con su vida habitual.
Para Alexander, las responsabilidades de la compañía siempre estaban por encima de cualquier rumor o comentario de la alta sociedad.
Esa mañana se encontraba en su oficina privada, ubicada en la parte más alta del edificio corporativo.
La oficina reflejaba completamente su personalidad.
Fría.
Elegante.
Imponente.
No había elementos innecesarios ni detalles personales. Todo estaba cuidadosamente organizado para transmitir control y autoridad.
Los tonos oscuros dominaban el lugar, combinados con muebles modernos y acabados de lujo. Un enorme escritorio ocupaba el centro de la habitación, perfectamente ordenado con documentos, informes y todo lo necesario para tomar decisiones importantes.
Las paredes mostraban diseños elegantes y discretos, mientras los grandes ventanales ofrecían una vista completa de la ciudad.
Desde allí arriba, Alexander observaba un mundo que parecía estar bajo sus pies.
Para otros, aquella vista representaba éxito.
Para él, representaba responsabilidad.
Sentado detrás de su escritorio, Alexander revisaba documentos relacionados con un nuevo negocio internacional.
La empresa estaba preparando una importante expansión en otro país, y él analizaba cada detalle antes de firmar.
Cada contrato.
Cada cifra.
Cada decisión.
Nada podía quedar al azar.
En ese momento, la puerta de la oficina se abrió.
Su secretario personal y hombre de confianza entró con una carpeta en las manos.
—Señor Beaumont.
Alexander levantó la mirada.
—¿Qué sucede?
El secretario se acercó al escritorio y colocó varios documentos frente a él.
—Traigo los informes del proyecto internacional para que pueda revisarlos y firmarlos.
Alexander tomó la carpeta y comenzó a leer.
Después de unos segundos, notó que su secretario permanecía en silencio.
—¿Hay algo más?
El hombre asintió.
—Sí, señor.
Hizo una pequeña pausa antes de continuar.
—Me tomé la libertad de investigar un poco sobre Isabella Valmont.
Alexander levantó la mirada.
—¿Por qué?
—Considerando el matrimonio próximo entre ambas familias, pensé que era importante conocer más sobre ella.
El secretario colocó una segunda carpeta sobre el escritorio.
—Encontré información sobre su vida pública, sus apariciones en eventos y varios escándalos que han rodeado su nombre.
Alexander observó la carpeta durante unos segundos antes de abrirla.
Las primeras páginas mostraban fotografías de Isabella Valmont en diferentes eventos de la alta sociedad.
Elegante.
Segura.
Siempre rodeada de cámaras.
Pero también aparecían titulares sobre sus polémicas, sus comentarios sarcásticos y las situaciones que habían convertido su nombre en uno de los más comentados entre las familias importantes.
—Isabella Valmont tiene una reputación bastante particular —explicó el secretario—. Muchos la consideran una heredera arrogante, acostumbrada a conseguir todo lo que quiere.
Alexander continuó leyendo sin cambiar su expresión.
Él sabía que la sociedad podía juzgar rápidamente a una persona sin conocer toda la historia.
Entonces llegó a una de las partes más comentadas del informe.
Entre los documentos aparecían algunos de los escándalos más recordados de Isabella.
Uno de ellos había ocurrido durante una noche de gala organizada por importantes empresarios.
Las fotografías mostraban a Isabella saliendo del evento con una botella de bebida en la mano, acompañada por algunos hombres de la alta sociedad.
Las imágenes habían provocado rumores y titulares durante varios días, reforzando la imagen de una heredera que vivía bajo sus propias reglas.
Sin embargo, el informe explicaba que aquella noche había ocurrido algo más.
Durante el evento, uno de los empresarios más conocidos del país había realizado comentarios ofensivos contra la familia Valmont, insultando su apellido y cuestionando la reputación de su familia.
Isabella, incapaz de permanecer en silencio ante aquellas palabras, reaccionó delante de todos los invitados.
Tomó una copa de champán y se la lanzó directamente al rostro del empresario.
El momento quedó capturado por las cámaras y se convirtió en uno de los escándalos más recordados de la alta sociedad.
Para algunos, Isabella había demostrado ser impulsiva y arrogante.
Para otros, había defendido el honor de su familia sin importar las consecuencias.
Alexander permaneció observando aquella parte del informe durante unos segundos.
El secretario continuó.
—También encontré información sobre su educación, su inteligencia y su capacidad para comprender los negocios.
Hizo una pausa.
—Parece que muchas personas la subestiman.
Alexander volvió a mirar la fotografía de Isabella.
Una joven que sonreía ante las cámaras como si nada pudiera afectarla.
Una heredera rodeada de lujo, rumores y atención pública.
Pero quizás había algo más detrás de esa imagen.
Cerró la carpeta lentamente.
—Interesante.
El secretario permaneció en silencio unos segundos antes de continuar.
—Hay algo más, señor Beaumont.
Alexander levantó la mirada.
—La familia Valmont confirmó una reunión entre usted e Isabella Valmont.
El secretario revisó sus notas.
—Será la primera vez que tendrán la oportunidad de hablar personalmente después del anuncio del matrimonio.
Alexander observó la carpeta sobre el escritorio.
Ahora no solo tenía información sobre Isabella.
Tenía una primera impresión.
Una heredera conocida por sus escándalos, sus respuestas provocadoras y su carácter difícil de controlar.
Pero también una mujer inteligente, capaz de defender aquello que consideraba importante.
Alexander cerró la carpeta.
—Organiza mi agenda.
El secretario asintió.
—¿Para la reunión con la señorita Valmont?
Alexander miró nuevamente la fotografía de Isabella.
—Sí.
Para él, aquella reunión sería una oportunidad para conocer personalmente a la mujer que pronto formaría parte de su vida.
Y después de leer aquel informe, tenía claro algo:
Isabella Valmont no sería una mujer fácil de manejar.