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Imperio De Mentiras.

Imperio De Mentiras.

Status: En proceso
Genre:Mafia / Traiciones y engaños / Atracción entre enemigos
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

El imperio más codiciado de Italia que no le pertenece a nadie… excepto a él.

Ella heredó algo que no le pertenecía y él está dispuesto a quitárselo.

Entre pasiones calculadas y verdades que amenazan con destruirlos a ambos, la pregunta no es quién ganará… sino quién caerá primero en su propia trampa.

NovelToon tiene autorización de Dalia Hache para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

La noche sobre Turín cayó con un manto de niebla espesa y aire frío que descendía de los Alpes. A las siete de la tarde, la residencia de los Galván era una fortaleza iluminada en medio de la penumbra.

En su vestidor, Fabiola se observaba fijamente ante el espejo de cuerpo entero. Frente a ella descansaban dos opciones: la comodidad de su traje corporativo o la armadura de la elegancia pura. Optó por lo segundo. Se deslizó en un vestido de seda borgoña de corte asimétrico, ajustado al cuerpo pero de una sobriedad incuestionable. Un hilo de diamantes en el cuello y el cabello recogido en un moño bajo e impecable completaban la imagen. No buscaba impresionar a Alejandro Santamaría; buscaba recordarle que estaba tratando con la realeza empresarial de Italia.

En la puerta del vestidor, la silueta doblada de su madre rompió el silencio.

—¿Vas a salir a cenar con un inversionista que ni siquiera conocemos, Fabiola? —preguntó Beatriz, jugueteando nerviosamente con el dobladillo de su chal. Sus ojos reflejaban la eterna angustia que la embargaba desde la muerte de Héctor—. El abogado Bernardi llamó hace media hora. Dice que este Santamaría apareció de la nada en los mercados de valores...

—Bernardi es un miedoso, mamá —respondió Fabiola, aplicando una última capa de labial rojo sin que le temblara la mano—. Y Alejandro Santamaría es solo un hombre de negocios que cree que me tiene acorralada porque compró a nuestro proveedor de aluminio. Si no voy a esta cena, pensará que le tengo miedo.

—Tu padre jamás habría ido solo a una negociación así —suspiró Beatriz, dando un paso al frente—. Siempre llevaba a Arturo. Tu tío sabía leer las intenciones de la gente antes de que abrieran la boca.

Fabiola se congeló un segundo, con el frasco de perfume en la mano, antes de dejarlo sobre la mesa con un golpe seco.

—Mi padre está muerto, mamá, ya deja de mencionarlo. Y Arturo está en una silla de ruedas en la otra ala de la casa porque no pudo evitar que el auto se saliera de la carretera. Dejen de mencionarlo como si fuera mi salvador. Yo me basto y me sobro sola para defender esta familia.

Sin esperar réplica, Fabiola tomó su bolso de mano, pasó de largo a su madre y bajó las escaleras a paso firme, envuelta en un aura de determinación inquebrantable.

A quince kilómetros de allí, en el último piso de un exclusivo edificio con vista a la Piazza Castello, la preparación para la noche respondía a un ritual completamente distinto.

Alejandro terminaba de ajustarse los gemelos de plata en los puños de su camisa negra. A través del espejo de su vestidor se reflejaba la figura de un hombre alto, de complexión atlética y mirada penetrante, ajustándose la chaqueta de un traje diseñado para imponer respeto sin pronunciar una palabra.

A pocos pasos de él, parado en la penumbra del estudio y revisando una serie de carpetas encriptadas en una tableta táctil, estaba Dominic.

Dominic no era un simple empleado; era su mano derecha, su sombra y el hombre que ejecutaba las órdenes más oscuras del imperio de Alejandro sin pestañear. Con un porte militar y una frialdad matemática, Dominic manejaba tanto las finanzas legales de *Santamaría Holdings* como las operaciones de inteligencia y fuerza del verdadero poder de Alejandro en el crimen organizado.

—La mesa en el *Ristorante Cavour* está reservada en el salón privado del segundo piso, señor —dijo Dominic, con una voz profunda y calmada—. Nuestros hombres ya inspeccionaron las salidas de emergencia, la cocina y al personal de servicio. El perímetro estará completamente limpio.

—¿Y el esquema de seguridad de Fabiola? —preguntó Alejandro, acomodando el cuello de su saco.

—Viaja con su chófer de confianza y dos escoltas en un vehículo de seguimiento —contestó Dominic, deslizando una imagen en la pantalla de su tableta—. Son antiguos agentes de la policía estatal. Eficientes para el crimen común, pero completamente inútiles si quisiéramos intervenir su vehículo.

Alejandro dejó escapar una sonrisa helada.

—No quiero intervenir su vehículo, Dominic. Quiero que se sienta segura. Cuanto más crea que tiene el control de la situación, más rápido bajará la guardia.

Dominic dio un paso al frente y bajó levemente la voz, adoptando un tono más analítico.

—Aun así, señor, subestimar a la chica Galván sería un error. Mis informes confirman que en las últimas doce horas ha intentado rastrear las cuentas bancarias de *Santamaría Holdings* a través de un bufete en Suiza. Es astuta, rápida y no se amedrenta con facilidad.

—Es una Galván —respondió Alejandro, y sus ojos oscuros se volvieron fríos como el acero al pronunciar el apellido—. Lleva en las venas la misma soberbia que su padre. Cree que el mundo le pertenece porque nació en una cuna de oro pagada con el sudor y el genio de mi familia. Pero no te preocupes, Dominic. Sé exactamente qué fibra tocarle.

—Entendido —asintió Dominic—. Por cierto, los fiscales ya firmaron los informes de las aduanas para el embarque de medianoche. El puerto de Livorno está despejado. Si la cena se extiende, yo mismo supervisaré el traslado de la mercancía.

—Hazlo —ordenó Alejandro, tomando su reloj de pulsera de platino—. Y mantén un ojo sobre Arturo Galván. Hay algo en la forma en que ese hombre ha quedado relegado tras el accidente que no me cuadra. Si el padre de Fabiola robó las patentes de mi familia, estoy seguro de que el hermano sabe exactamente en qué cajón guardaron las pruebas.

Dominic hizo una breve inclinación de cabeza.

—Considerelo hecho, señor Santamaría. El vehículo está esperando en el garaje subterráneo.

Alejandro miró su reflejo por última vez. La máscara de empresario distinguido estaba puesta; detrás de ella, el líder criminal preparaba el golpe final.

—Es hora de ir a cenar con la heredera —murmuró Alejandro para sí mismo, dibujando una sonrisa cargada de peligro—. Veamos qué tan firme es su trono cuando empiece a temblar.

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Isis Vargas Pinzon
Mientras actualizas me iré a leer otra de tus novelas, chica, pero por favor, no tardes mucho, ésta historia está buenísima 👏👏👏 felicidades por tu excelente redacción y gran talento para escribir, eres de las pocas escritoras que he leído sin faltas de ortografía 👏👏👏👏👏 mis respetos chica.!!!
Isis Vargas Pinzon
Alejandro y Stefano parecen gemelos y Elena es preciosa, mucho más que Fabiola que es la protagonista de ésta historia 😳😳😳
Isis Vargas Pinzon
Mmmm... me imaginé más hermosa y sensual a Fabiola, y a Alejandro más atractivo y de belleza italiana como el actor de 365 días que está woow, súper sexy.!!!
Dalia Hache: Jajajajajaja si, es que fue más o menos acorde a como serian 🤭🤭🤭🤭
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
Inténtalo cabron de mier...a ver quién sale perdiendo 🤣😂 y Elena ya se dió cuenta de lo bajo que a caído al haber estado con los dos hermanos, la tonta, es una mujer sin pizca de dignidad ni amor propio.
Isis Vargas Pinzon
Ándele cabrones jajajaja jajajaja jajajaja
Isis Vargas Pinzon
Por fin se está poniendo emocionante la historia, nunca debe faltar una Elena en la vida de los protagonistas 😂🤣👏👏👏
Isis Vargas Pinzon
Qué tal.??? Ella no se deja y siempre quiere tener el control 😂😂😂
Isis Vargas Pinzon
¡¡¡ Woow.!!! ¡¡¡ Qué chingoneria de mujer 😳 y Alejandro fascinado... que comience la seducción.!!! ❤️❤️
Isis Vargas Pinzon
Quiero fotos de Fabiola y Alejandro por favor Escritora, estoy muy emocionada y sumamente intrigada con lo que pasará con éstos dos, tan fuertes en su personalidad pero a la vez no dejan de ser humanos... muy interesante la trama 👏👏👏👏👏
Dalia Hache: Voy a poner fotos de los personajes, gracias por la sugerencia 🥰🥰
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Jessie Zurita
que falta de respeto terminar una novela así que pasa después ??
Dalia Hache: La novela no se ha terminado 🤔🙄🤣🤣🤣
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