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Solo Un Sorbo

Solo Un Sorbo

Status: En proceso
Genre:CEO / Yaoi
Popularitas:891
Nilai: 5
nombre de autor: Lukas el fantasma rojo

trata sobre dos personajes los cuales están comprometidos y uno de ellos está enfermo acá lo vamos a llamar Dimitri dime triste enfermo y no estoy haciendo porque no quiere tomar la medicina y el otro signo que se lo tome personalizado en hacer sus pinches trabajos

NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

lo que Dimitri teme tiene cuando cierra los ojos

La mansión estaba completamente en silencio.

Afuera, la lluvia finalmente había parado hacía horas, dejando solo el sonido lejano del viento golpeando suavemente los árboles del jardín. Las luces de la ciudad brillaban a la distancia tras los enormes ventanales, pero dentro de la habitación todo permanecía oscuro y tranquilo.

O al menos eso parecía.

Lukas dormía apenas recargado contra el cabecero de la cama, todavía vestido con ropa cómoda, demasiado cansado para haberse cambiado. Había insistido en quedarse junto a Dimitri toda la noche por si la fiebre empeoraba.

Y honestamente…

Sí había empeorado.

Dimitri dormía inquieto desde hacía horas. A veces fruncía el ceño. Otras veces respiraba demasiado rápido. Incluso dormido parecía incapaz de relajarse completamente.

Lukas ya lo había notado antes.

Dimitri jamás descansaba de verdad.

Ni siquiera inconsciente.

La luz tenue de la lámpara iluminaba apenas parte de su rostro. El cabello oscuro caía desordenado sobre su frente húmeda por la fiebre, y sus manos apretaban ligeramente las sábanas como si incluso dormido estuviera preparado para pelear con alguien.

Lukas abrió los ojos lentamente al escuchar un sonido extraño.

Una respiración agitada.

Luego otro.

Y entonces—

—…No.

La voz de Dimitri salió quebrada.

Lukas se incorporó de inmediato.

Dimitri seguía dormido… pero estaba temblando ligeramente.

—Dimitri… —murmuró Lukas, acercándose.

El empresario apretó más fuerte las cobijas.

—No… no hagas eso…

Su voz sonaba distinta.

No era la voz fría y segura que usaba normalmente.

Sonaba… desesperada.

Lukas sintió un pequeño nudo en el pecho.

Nunca había visto a Dimitri así.

De repente Dimitri respiró bruscamente, como si estuviera ahogándose.

—¡No!

Y despertó de golpe.

Se incorporó tan rápido que casi perdió el equilibrio. Respiraba agitadamente, con los ojos abiertos de par en par mientras miraba alrededor como si no reconociera dónde estaba.

Por un instante…

Dimitri parecía genuinamente asustado.

Y eso era algo aterrador por sí solo.

—Dimitri —dijo Lukas rápidamente, acercándose—. Hey, tranquilo. Estás aquí.

Pero Dimitri no respondió.

Seguía respirando demasiado rápido.

Mirando hacia todos lados.

Desorientado.

Lukas tomó suavemente su rostro entre las manos.

—Mírame.

Los ojos grises de Dimitri finalmente se enfocaron en él.

Y Lukas sintió algo romperse un poco por dentro.

Porque Dimitri se veía mal.

No físicamente.

Asustado.

De verdad asustado.

—Respira —dijo Lukas suavemente—. Despacio.

Dimitri cerró los ojos apenas un segundo, intentando obedecer. Pero sus manos seguían temblando ligeramente.

—Fue solo una pesadilla.

Silencio.

Dimitri apartó la mirada inmediatamente.

Y eso le confirmó todo a Lukas.

—¿Otra vez? —preguntó en voz baja.

El empresario tardó en responder.

Demasiado.

—No importa.

—Dimitri.

—Ya pasó.

—No pasó.

La mandíbula de Dimitri se tensó apenas.

Claramente odiaba esta conversación.

—No tienes que actuar como si estuvieras bien conmigo.

Eso hizo que Dimitri levantara la mirada otra vez.

Y por primera vez en mucho tiempo…

No parecía el hombre poderoso que todos conocían.

Parecía agotado.

Cansado de cargar cosas que jamás decía en voz alta.

—No sé descansar —admitió al fin, casi en un susurro.

Lukas permaneció en silencio.

—Cuando duermo… vuelven ciertas cosas.

La habitación quedó completamente quieta.

Lukas sintió que debía escoger muy bien sus siguientes palabras.

—¿Quieres hablar de eso?

Dimitri soltó una pequeña risa seca.

—Definitivamente no.

Eso al menos sonó más normal.

Lukas suspiró suavemente y tomó una de sus manos entre las suyas.

Seguía fría.

Temblando apenas.

—Está bien. No tienes que contarme si no quieres.

Dimitri observó sus manos unos segundos.

Luego habló con la mirada fija en las sábanas.

—En el sueño estaba solo otra vez.

La frase salió tan baja que casi se perdió.

Lukas no dijo nada.

Dejó que continuara.

—Todos seguían esperando algo de mí. Todos querían algo. Más dinero. Más resultados. Más control.

Dimitri tragó saliva lentamente.

—Y cuando no podía más… simplemente me dejaban ahí.

Lukas sintió un peso extraño en el pecho.

Porque Dimitri rara vez hablaba de sí mismo.

Y cuando lo hacía, normalmente era accidental.

—Eso no va a pasar.

Dimitri soltó otra pequeña risa cansada.

—La gente siempre se va, Lukas.

—Yo no.

Respuesta inmediata.

Sin dudar.

Dimitri levantó lentamente la mirada hacia él.

Había algo vulnerable en sus ojos que normalmente jamás dejaba ver.

Algo cansado.

Algo roto.

—No deberías prometer cosas tan fácilmente.

—No fue fácil.

Silencio.

Lukas acarició suavemente su mano con el pulgar.

—Te quedaste conmigo incluso cuando soy insoportable.

Eso hizo que Dimitri sonriera apenas.

—“Insoportable” es una forma amable de describirme.

—Sí, pero eres mi insoportable favorito.

Dimitri bajó la mirada otra vez, pero Lukas alcanzó a notar el leve color en sus mejillas.

Incluso enfermo seguía reaccionando así.

—La fiebre te está afectando el criterio —murmuró Dimitri.

—Y tú sigues intentando actuar frío después de despertarte casi entrando en pánico.

El empresario frunció ligeramente el ceño.

—No entré en pánico.

—Claro.

—Solo fue una reacción fisiológica temporal.

—Qué manera tan elegante de decir “me asusté”.

Dimitri abrió la boca para discutir…

Pero terminó soltando un suspiro derrotado.

—Odio cuando tienes razón.

—Entonces hoy debes odiarme muchísimo.

Eso provocó una risa baja y ronca.

Pequeña.

Pero real.

Y honestamente, Lukas habría soportado mil reuniones corporativas solo por escucharla.

Dimitri cerró los ojos un momento, todavía respirando lentamente para tranquilizarse.

—Lo siento.

Lukas parpadeó.

—¿Por qué te disculpas?

—Te desperté.

—Dimitri, casi te da un ataque de ansiedad dormido y te preocupa despertarme.

—Necesito prioridades claras.

—Tus prioridades son horribles.

—Y aun así te casaste conmigo.

Lukas sonrió apenas.

—Todavía me pregunto por qué.

Dimitri abrió un ojo.

—Porque soy encantador.

—Porque eres dramático.

—Eso también.

Hubo un silencio tranquilo después de eso.

Más suave.

Más cálido.

Dimitri seguía viéndose agotado, pero ya no respiraba tan rápido. Lukas tomó el vaso de agua de la mesa de noche y se lo acercó.

—Toma un poco.

Esta vez Dimitri obedeció sin discutir.

Otra señal clara de que realmente estaba mal.

Después de beber, volvió a recostarse lentamente contra las almohadas.

Lukas acomodó las cobijas sobre él otra vez.

Y justo cuando iba a apartarse…

Sintió que Dimitri atrapaba suavemente su muñeca.

—Quédate aquí.

La voz salió baja.

Cansada.

Casi insegura.

Y eso fue lo que más sorprendió a Lukas.

Porque Dimitri jamás pedía compañía.

Jamás.

Lukas lo miró unos segundos antes de responder.

—No pensaba irme.

Dimitri relajó apenas los hombros.

Lukas volvió a acostarse a su lado, dejando que Dimitri apoyara la cabeza contra su pecho lentamente.

El empresario permaneció en silencio unos segundos.

Luego murmuró:

—No le digas a nadie que me viste así.

Lukas soltó una pequeña risa.

—¿Así cómo?

—Patético.

Lukas le acarició suavemente el cabello.

—No te ves patético.

Dimitri cerró los ojos.

—Entonces vulnerable.

—Eso tampoco es malo.

El empresario no respondió de inmediato.

Pero después de unos segundos, habló apenas en un susurro.

—Contigo da menos miedo.

Lukas sintió que el corazón le dolía un poco al escuchar eso.

Porque Dimitri jamás admitiría algo así estando completamente despierto y saludable.

Solo ahora.

Enfermo.

Cansado.

Con las defensas bajas.

Lukas besó suavemente su frente caliente.

—Duerme. Yo estoy aquí.

Y esta vez…

Dimitri volvió a cerrar los ojos sin pelear contra el sueño.

Aferrándose ligeramente a la ropa de Lukas como si necesitara asegurarse de que seguía ahí.

Como si temiera despertar solo otra vez.

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