Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Aliados
Dos meses podían parecer poco tiempo.
Pero para Eloise… habían sido suficientes para cambiarlo todo.
Su reflejo ya no era el de una joven a punto de desvanecerse.
Seguía siendo delgada, sí… pero ahora había vida en sus mejillas, firmeza en su postura y una claridad distinta en su mirada. Sus manos ya no temblaban al sostener objetos, y sus pasos eran seguros, silenciosos… controlados.
Había aprendido algo importante en ese tiempo..
En una casa donde nadie te mira… puedes convertirte en quien quieras.
Y ella había decidido dejar de ser invisible por descuido… para ser invisible por elección.
Esa mañana, en su habitación, acomodó cuidadosamente varios pares de zapatos.
Algunos casi nuevos.
Otros apenas usados.
Elegantes, pero no imprescindibles.
Sonrió levemente.
—Un intercambio justo… —murmuró.
No era caridad.
Era estrategia.
Las cocinas la recibieron, una vez más, con ese calor humano al que ya comenzaba a acostumbrarse.
—¡Señorita Eloise! —la saludaron con sonrisas sinceras.
Ya no había sorpresa en verla allí.
Ahora… era bienvenida.
Eloise dejó los zapatos sobre la mesa.
—Pensé que podrían servir —dijo con suavidad.
Las mujeres se acercaron de inmediato, encantadas.
—¡Son hermosos!
—¡Mi hija necesita justo unos así!
—Siempre piensa en nosotras, señorita…
Eloise observó en silencio.
Ese vínculo… era real.
No como el de su familia.
Aquí había gratitud.
Aquí había memoria.
Aquí había… aliados.
Y era justo lo que necesitaba.
Esperó a que el entusiasmo bajara un poco antes de hablar.
—Quería preguntarles algo.
Las tres la miraron con atención.
—¿Han oído hablar de algún conde…? Alguien… cercano a los treinta años. Soltero… tal vez. De carácter serio… incluso temible.
Las mujeres intercambiaron miradas.
No era una pregunta cualquiera.
Pero tampoco parecía peligrosa.
—¿Un conde… así? —repitió una de ellas, pensativa.
Eloise asintió.
Y añadió, con cuidado..
—Que… sea justo.
Eso cambió algo.
No era solo curiosidad social.
Era… búsqueda.
—Y que sepa pelear —agregó finalmente.
El silencio duró apenas un segundo.
Y entonces…
—Debe ser el conde York —dijo la primera con seguridad.
—No, no —intervino la segunda rápidamente—. El conde Archer encaja más.
—Se equivocan —dijo la tercera, cruzándose de brazos—. Ese es el conde Pratt, sin duda.
Eloise parpadeó.
Una vez.
Luego otra.
[¿Tres condes asi? wow eso no lo esperaba]
Las tres comenzaron a hablar casi al mismo tiempo.
—El conde York es temido en toda la región, trabaja con duques, dicen que es inteligente—
—Pero Archer es el que combate personalmente, dicen que es sanguinario—
—¡Pratt es el único que no tolera injusticias! he escuchado que ha ayudado a varias familias indefensas—
Eloise las escuchó con atención, sin interrumpir.
Cada una defendía su respuesta con convicción.
Y lo más curioso…
Es que todas encajaban.
Demasiado bien.
Cuando finalmente el pequeño debate terminó, las tres la miraron, esperando.
Eloise inclinó ligeramente la cabeza.
—Gracias —dijo con sinceridad.
Y lo era.
Porque aunque no tenía una respuesta clara…
Ahora tenía algo mejor.
Opciones.
De regreso en su habitación, cerró la puerta con cuidado y caminó lentamente hacia la ventana.
El mundo exterior se extendía ante ella.
Amplio.
Desconocido.
Peligroso.
Apoyó una mano en el marco.
—Conde York… conde Archer… conde Pratt… —murmuró, probando los nombres.
Su mente volvió a ese recuerdo.
El hombre en el bosque.
La mirada contenida.
La furia silenciosa.
La forma en que sostuvo el cuerpo de Eloise…
Como si importara.
Como si ella… Importara.
Cerró los ojos un instante.
[No puedo equivocarme… debo verlo aunque lo que vi aun no ha pasado y bueno espero que no pase, debo al menos conocerlo y quizas agradecerle o ayudarlo, no lo sé]
Porque esa persona…
No era solo una curiosidad.
Era…
Posiblemente…
La única figura en ese mundo que había demostrado verdadera justicia.
Más que su propia familia.
Más que todos los que se llamaban “bondadosos”.
Abrió los ojos.
Su reflejo en el vidrio le devolvió una mirada decidida.
—Tengo que verlos.
No bastaba con nombres.
No bastaba con rumores.
Necesitaba observar.
Analizar.
Confirmar.
Porque esta vez…
No iba a confiar a ciegas.
No iba a idealizar.
No iba a repetir errores que ni siquiera eran suyos.
Se giró lentamente.
—Encontraré la forma de coincidir con ellos…
Eventos.
Reuniones.
Visitas.
Algo.
En una familia como los Knapp, seguro habría oportunidades.
Y si no…
Las crearía.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Después de todo.. ya no soy la Eloise que espera.
Ahora…
Era la que se movía.
La que buscaba.
La que decidía.
Se acercó al espejo una vez más.
Sus ojos brillaban con una mezcla de inteligencia y determinación.
—Voy a encontrarte… —dijo en voz baja, como si hablara con aquel recuerdo
—Y esta vez…
Hizo una pequeña pausa.
Su expresión se suavizó apenas.
—…quiero llegar antes que la tragedia.
El silencio la envolvió.
Pero no era vacío.
Era expectativa.
Porque en algún lugar de ese mundo…
Había un conde que luchaba contra bandidos.
Un hombre temido…
Pero justo.
Y Eloise Knapp…
Estaba a punto de salir a buscarlo.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/