“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 5 Cuando el peligro encuentra su objetivo
El viento nocturno recorría los jardines del palacio.
Las flores de girasol se movían suavemente bajo la luz de la luna, creando un mar dorado que contrastaba con la oscuridad de la noche.
Aren Solaris caminaba de regreso hacia la enfermería después de atender a los guardias heridos.
Sus pasos eran tranquilos.
Como siempre.
Detrás de él caminaba Darian Valerius.
El alfa permanecía en silencio, observando el emblema plateado que aún sostenía entre sus dedos.
El símbolo de los Custodios.
Una organización antigua.
Peligrosa.
Y extremadamente secreta.
Darian frunció ligeramente el ceño.
Aquello no tenía sentido.
Los Custodios no intervenían en asuntos políticos comunes.
Mucho menos enviaban asesinos a un palacio imperial.
Si estaban involucrados…
Entonces el objetivo realmente era importante.
Sus ojos se movieron hacia Aren.
El omega caminaba tranquilamente, como si nada de lo que había ocurrido esa noche fuera inusual.
Eso solo aumentaba la curiosidad de Darian.
Finalmente habló.
—¿Siempre reaccionas así?
Aren se detuvo ligeramente.
—¿Así cómo?
—Como si los asesinos fueran algo cotidiano.
Aren reanudó su caminata.
—No son cotidianos.
—Pero tampoco pareces preocupado.
Aren respondió con calma.
—Preocuparme no resolverá el problema.
Darian soltó una pequeña risa.
—Eso es cierto.
Caminaron en silencio durante unos segundos.
El beta que los seguía murmuró nerviosamente:
—Yo sí estoy preocupado.
Nadie respondió.
Finalmente Darian habló otra vez.
—¿Qué recuerdas de tu pasado?
Aren se detuvo.
La pregunta apareció de forma repentina.
Pero su reacción fue tranquila.
—No mucho.
Darian lo observó.
—Eso ya lo dijiste.
—Entonces ya sabes la respuesta.
Darian inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso es muy conveniente.
Aren levantó una ceja.
—¿Conveniente para quién?
—Para alguien que está siendo buscado por asesinos de una organización secreta.
El silencio se instaló entre ellos.
Aren finalmente respondió:
—Si realmente estoy siendo buscado…
Entonces probablemente haya algo que aún no entiendo.
Darian lo observó.
Había esperado negación.
O incomodidad.
Pero Aren parecía simplemente aceptar la situación.
Eso era extraño.
Muy extraño.
El beta habló nerviosamente.
—¿Qué son exactamente los Custodios?
Darian respondió sin apartar la mirada de Aren.
—Una orden antigua.
—¿Como caballeros?
—Más como guardianes.
El beta frunció el ceño.
—¿Guardianes de qué?
Darian respondió con voz baja.
—De cosas que no deberían existir.
El silencio cayó sobre el jardín.
Aren no reaccionó.
Pero sus ojos se movieron ligeramente hacia el emblema plateado.
—Interesante —dijo finalmente.
Darian levantó una ceja.
—¿Eso es todo lo que tienes que decir?
—Sí.
El alfa soltó una pequeña risa.
—Eres definitivamente el omega más extraño que he conocido.
Aren respondió con calma.
—Eso ya lo mencionaste.
Finalmente llegaron a la enfermería.
Aren abrió la puerta.
Las lámparas de aceite iluminaban suavemente el interior.
El omega dejó su bolsa médica sobre la mesa.
Comenzó a preparar nuevas medicinas.
El sonido del mortero triturando hierbas llenó la habitación.
Darian lo observaba.
Había algo casi hipnótico en la forma en que Aren trabajaba.
Tranquilo.
Preciso.
Como si todo en el mundo pudiera resolverse con lógica.
Pero Darian sabía que eso no era cierto.
Especialmente ahora.
—Tu aroma —dijo de repente.
Aren levantó la mirada.
—¿Qué ocurre con él?
Darian se acercó un poco.
—Es diferente.
—Eso no es nuevo.
—No provoca lo que debería provocar.
Aren cerró un frasco.
—Tal vez eso sea bueno.
Darian inclinó ligeramente la cabeza.
—Tal vez.
Pero sus ojos seguían observándolo.
El aroma de Aren estaba otra vez en el aire.
Suave.
Cálido.
Girasoles.
Y brisa marina.
Era extrañamente tranquilizador.
Demasiado.
Los instintos alfa normalmente reaccionaban ante un omega.
Dominio.
Deseo.
Impulso.
Pero con Aren…
Era diferente.
Era como si su presencia calmara algo salvaje dentro de él.
Eso no era normal.
Darian frunció ligeramente el ceño.
Muy interesante.
El beta rompió el silencio.
—Voy a revisar a los guardias otra vez.
Ninguno de los dos respondió.
El beta salió rápidamente de la habitación.
Ahora solo estaban Aren y Darian.
El alfa apoyó una mano sobre la mesa.
—Aren Solaris.
El omega levantó la mirada.
—Sí.
—Si los Custodios están involucrados…
Hizo una pequeña pausa.
—Entonces tu existencia podría ser peligrosa.
Aren respondió con calma.
—Para quién.
Darian sonrió ligeramente.
—Probablemente para todos.
Aren se encogió de hombros.
—Eso es un problema de ellos.
Darian soltó una pequeña risa.
—Realmente eres increíble.
Pero en ese momento…
Un sonido resonó en el pasillo.
Un golpe.
Luego otro.
Los dos se giraron hacia la puerta.
Aren frunció ligeramente el ceño.
—Eso no suena bien.
Darian ya se estaba moviendo.
Abrió la puerta.
El pasillo estaba oscuro.
Silencioso.
Demasiado silencioso.
Entonces lo vio.
Una figura vestida completamente de negro.
De pie al final del corredor.
Observándolos.
La figura levantó lentamente una espada.
Sus ojos se fijaron directamente en Aren.
—Objetivo localizado —susurró.
Y en un instante…
Se lanzó hacia ellos.
Darian reaccionó inmediatamente.
Empujó a Aren hacia atrás.
El sonido del acero chocando llenó el pasillo.
El atacante era rápido.
Demasiado rápido.
Pero Darian también lo era.
Sus movimientos eran precisos.
Mortales.
La espada del intruso cortó el aire a centímetros de Aren.
Darian bloqueó el ataque.
—Aléjate —dijo sin mirar atrás.
Aren retrocedió un paso.
Pero no huyó.
Observaba la pelea.
El atacante se movía con habilidad.
Pero Darian era más fuerte.
Más rápido.
En un movimiento brutal, el alfa desarmó al intruso.
La espada cayó al suelo.
El atacante retrocedió.
Pero entonces…
Sonrió.
—No importa.
Darian frunció el ceño.
—¿Qué?
El hombre miró a Aren.
—Ahora sabemos dónde estás.
Y en un instante…
Saltó por la ventana del pasillo.
El silencio volvió.
Darian se acercó a la ventana.
La figura ya había desaparecido en la oscuridad.
Aren habló detrás de él.
—Eso fue rápido.
Darian se giró.
Sus ojos se fijaron en el omega.
—Esto se está poniendo serio.
Aren respondió con calma.
—Lo supuse.
Darian lo observó unos segundos.
Luego dijo algo que cambió completamente el ambiente.
—A partir de ahora…
Hizo una pausa.
—No te separarás de mí.
Aren levantó una ceja.
—¿Eso es una orden?
Darian sonrió ligeramente.
—Es una precaución.
El viento nocturno entraba por la ventana rota.
Moviendo las cortinas.
Y por primera vez desde que todo comenzó…
Aren comenzó a preguntarse algo.
¿Quién exactamente lo estaba buscando?
Y más importante aún…
¿Por qué?
Porque si una organización como los Custodios estaba involucrada…
Entonces su vida tranquila como sanador…
Había terminado.
Para siempre.
...****************...
Ese asesino dijo algo muy importante…
“Ahora sabemos dónde estás.”
Eso significa que esto recién comienza.
Prepárense para lo que viene.
Si te gustó el capítulo puedes dejar un comentario o un me gusta, eso ayuda mucho a que la historia llegue a más lectores.