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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #5: Megumi Sakamoto

Cuando termine de hacer mi directo diario, salí a la tienda a buscar a mi mamá. Ella siempre se quedaba platicando por horas con la dueña de la tienda y debíamos ir a recoger a esa señora platicadora.

Las noches no eran mis favoritas menos aún para salir a la calle, era usual que me pusiera más nerviosa que de costumbre.

Por si se preguntan lo que me ponía más ansiosa no eran las personas sino la propia oscuridad y la idea de que siempre las cosas malas sucedían en medio de la noche.

Aunque salir no fue tan mala idea, debido a que pude ver unas sirenas de policía y a lo lejos, vi dos siluetas; la silueta de la derecha era de una mujer con un inmenso cabello negro y la silueta de la izquierda era el de la señorita Yoshido.

Quería pensar que no le había pasado nada a la señorita Yoshido, sin embargo pocas noticias que tenían que ver con la policía eran buenas. Al llegar a la tienda, como esperaba me encontré con mi madre sentada en un banquito, a su lado derecho estaba la señora de la tienda, y al izquierdo… estaba la señorita Yoshido… las tres estaban platicando sin parar.

Ver a la señorita Yoshido me dejó confundida, y sin dudar volteé a ver al sitio donde antes estaban las patrullas, dándome cuenta de que ya no había ninguna silueta a lo lejos.

Las tres señoras chismosas por lo que escuchaba, parecían estar platicando de un accidente que había ocurrido hace unas pocas horas.

Horas antes… Poco después de anochecer por completo, el esposo de la señorita Yoshido la buscó por todo el interior de su casa. Ella se encontraba en el templo hablando con el monje, así que su esposo no la encontró dentro de casa.

—¡¡Miho!! ¡¡Maldita Zorra!! —gritó enfurecido mientras sostenía una botella de cerveza en su mano—

Cuando parecía que nadie estaba a su alrededor, el señor Yoshido escuchó una voz femenina acompañada del ruido de la puerta principal abriéndose. Él, molesto, camino hacia la puerta principal, logrando ver la silueta de una mujer en frente de la puerta, su cabello era demasiado largo, y a simple vista era asqueroso tanto que parecía moho.

—¡¡¿Qué horas son estas?!!, ¡¡Te dije que no podías salir!!, maldi…

Enfurecido trató de agarrarle el cabello a lo que parecía ser su esposa, pero de forma extraña empezó a marearse, su cabeza daba vueltas, su nariz no dejaba de sangrar y en un parpadeo, cayó al suelo para empezar a convulsionar y a vomitar.

La señorita Yoshido llegó unos minutos después, encontrando a su esposo sin vida, pues él se había ahogado en su propio vómito.

Me causaba un poco de rechazo y me revolvía el estómago que la señorita Yoshido después de encontrar a su esposo sin vida, se pusiera a platicar lo que pasó con las vecinas de una manera tan tranquila.

No sabía si eso era normal en una víctima de malos tratos pero se me hacía demasiado extraño.

—¡Ma-Mamá! —dije tirando a mi mamá de su abrigo—.

—Ay ya voy, ya voy —respondió sin voltear a verme—.

—¡Mamá! —la regañe de nuevo—.

Mi mamá me ignoró de manera vil para seguir hablando con las vecinas, estaba por regañarla de nuevo. Cuando desde la ventana de la tienda pude ver a una mujer de pie frente a una vieja tumba.

Me causaba escalofríos solo verla, pero lo que más escalofríos me provocó fue ver cómo una mujer rubia se acercaba a ella.

Por su rostro pude saber que verla al igual que a mí, le causó una extraña sensación en todo su cuerpo, era como si no fuera algo de este plano o como si su cuerpo me gritara que acercarse a ella, era un peligro.

—Dis-disculpa ¿Sabe cuál es la hora?

La mujer del cabello negro le respondió con una voz suave y rota, sin voltear a verla siquiera.

—So… So…Son las nueve de la noche

—Gra-gracias —dijo mientras empezaba a caminar de nuevo para irse lo más lejos de ella—

—No hay de qué, Megumi

—¿Qué? —susurró deteniéndose al momento de oír su nombre—

—Ese es tu nombre ¿verdad?

—Ahm… señora yo… —dijo sin voltear a verla—.

—¿Qué pasa? ¿Por qué no volteas a verme?, Megumi ¿Acaso no soy bonita?

Megumi asustada y temblando se dio la vuelta para verla, aunque ya no había nadie detrás de ella. Megumi temblando volvió a darse la vuelta para seguir su camino, pero al hacerlo se encontró de nuevo con la mujer de cabello negro.

Antes de que pudiera gritar fue envuelta en el cabello negro que desprendía la mujer, después en un parpadeo ambas se desvanecieron. No supe adónde fueron, no supe por qué se la llevó, ni tampoco sabía si acaso, ella se la llevó al inframundo para comérsela pero sí sabía que Megumi había sufrido un peor destino que el esposo de la señorita Yoshido.

—¡¡Syd!! Amor ¡Te compré unas galletas! Son princesas de chocolate blanco tus favoritas

—Ma-mamá… —dije mientras volteaba a verla—. Ya-Ya hay que ir-irnos, mujer

—Jaja, sí, mi amor —respondió de forma risueña—.

—Miely, hoy hiciste directo ¿verdad?

—Ay sí, Syd siempre hace directo, es como comer para ella jaja, hubieras visto en verano, Yoshi, como se puso la niña porque no teníamos internet

—¡Ma-Mamá! ¡Ba-basta!

—Se puso como una loca y nos hizo pagar un servicio mal hecho en Amphy City con su abuela

—M-mamá… —me quejé sujetando a mi mamá de su abrigo—.

—Jajaja, entonces miraré tu directo en cuanto los policías se vayan de casa

Nerviosa tragué saliva mientras asentía y abrazaba a mi mamá del brazo. Por suerte después de insistirle para que regresáramos a casa, mi mamá terminó cediendo.

—¡Nos vemos, Yoshi! —se despidió mi mamá mientras la tiraba del abrigo para que se apresurara—.

Esa noche recuerdo haber cenado con mi mamá en la sala principal y haber visto las noticias con ella.

—En un pequeño cambio de cosas, queremos recordar que en unos días, se recordará uno de los días bastantes fatídicos en la ciudad

—¿Huh? Mamá, ¿habla de lo que sucedió en el programa de Lana? O… es del incidente con los Handerson

—N-no, jaja, sabes Syd… antes de que nacieras, hubo un accidente en el templo de los Shirakawa

—¿En el templo?

—Sí, no recuerdo bien que sucedió pero sé que estuvo tan feo como lo que pasó con los Handerson y lo que pasó con Lana, ya que fue una…

—¿Masacre? —la interrumpí con la boca llena de ensalada de atún—.

—Ajam, fue un día muy doloroso para los Shirakawa, más que nada porque perdieron a la sacerdotisa de ese momento

—Kairo… —susurré para mí misma—.

—¿Huh? ¿Dijiste algo? Syd

—Ah… eh… N-no, solo… solo… ¡Nada!

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