NovelToon NovelToon
Estoy Aquí

Estoy Aquí

Status: Terminada
Genre:Romance / Mujer poderosa / Mafia / Niñero / Padre soltero / Reencuentro / Completas
Popularitas:55
Nilai: 5
nombre de autor: Sra.SFerreira

Eleonor Ribas, una joven de 25 años, pasó la vida luchando por sobrevivir, marcada por un pasado de abandono y dolor. Cuando lo pierde todo de una sola vez, trabajo, hogar y estabilidad, el destino la conduce hasta Dante Bianchi, un mafioso temido, frío e implacable, diez años mayor que ella. Pero es en los hijos de él donde encuentra un nuevo propósito, especialmente en Matteo, un niño autista que solo logra calmarse con su presencia.

Al aceptar trabajar como niñera de los niños, Eleonor se adentra en un mundo peligroso de secretos, traiciones y conspiraciones. Mientras se gana el cariño de los pequeños y resquebraja las murallas de Dante, fuerzas ocultas conspiran desde las sombras. Cuando la verdad sobre su pasado salga a la luz, ¿podrá confiar en el hombre que juró no volver a apegarse? ¿O ya será demasiado tarde?

NovelToon tiene autorización de Sra.SFerreira para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Capítulo 17

Eleonor se despertó bajo el sonido estridente del timbre, el corazón latiendo con fuerza al saber que el día comenzaría con un peso inmenso. Al abrir la puerta, encontró un sobre con el sello del tribunal, el papel arrugado en sus manos temblorosas. Respiró hondo antes de rasgar el sobre, las palabras dentro de ella hicieron que su estómago se hundiera:

Orden de desalojo.

El peso de las palabras la hizo encorvarse, como si una carga invisible hubiera sido colocada sobre ella. El apartamento que tanto representaba para Eleonor, su refugio, estaba a punto de ser arrebatado de ella. El mundo parecía haberse derrumbado, y lo que restaba era un vacío inmenso, una sensación de impotencia que la paralizaba. No había adónde ir, ninguna solución a la vista. Todo lo que tenía parecía escaparse entre los dedos.

Antes de que pudiera procesar lo que acababa de leer, el teléfono sonó. Era la compañía eléctrica. El tono de voz de la atendiente sonaba mecánico, indiferente, mientras informaba que la luz sería cortada en pocas horas debido al no pago. El silencio que siguió fue pesado. El chasquido de los interruptores apagándose parecía el sonido de su propia vida desintegrándose, de algo que estaba fuera de su control.

Se sentó en el sofá, mirando alrededor, sin saber qué hacer. Las paredes, que antes parecían acogedoras, ahora la presionaban, como si estuvieran cerrándose sobre ella. Se sentía perdida. El miedo de no tener un plan, de no saber adónde ir, le daba la sensación de estar hundiéndose en un abismo oscuro.

Fue cuando Camily apareció. Ella golpeó suavemente la puerta, como si ya supiera que algo estaba mal. Eleonor levantó la cabeza al oírla, pero no tuvo fuerzas para disimular la tensión en su rostro.

—Ey, ¿está todo bien? —preguntó Camily, la preocupación estampada en su mirada, mientras entraba sin esperar. Ella tenía ese jeito directo, pero cariñoso, que siempre conseguía derretir la resistencia de Eleonor.

—No... no lo está —habló Eleonor, la voz quebrada—. Yo... yo tengo una orden de desalojo y además me van a cortar la luz. No sé más qué hacer, Camily.

La amiga la abrazó con fuerza, como si pudiera aliviar un poco del dolor que Eleonor cargaba. Las palabras que Camily dijo a continuación fueron como un bálsamo, pero también un recordatorio de que ella no estaba sola, aunque tuviera la sensación de estar hundiéndose en su propia desesperación.

—No estás sola, Eleonor. No voy a dejarte sola en esto, nunca —Camily sujetó su rostro con las manos y miró directamente a sus ojos, transmitiendo una seguridad que Eleonor estaba necesitando desesperadamente—. Vamos a dividir mi apartamento. No tienes que preocuparte por nada, ¿ok? Vamos a arreglar esto juntas.

Eleonor sintió un apretón en el pecho, pero, al mismo tiempo, una sensación de alivio la invadió. Ella sabía que no quería sobrecargar aún más a Camily, que ya tenía sus propios problemas, pero la oferta de su amiga era innegable. ¿Qué podía hacer? No tenía adónde ir.

—No quiero ser un peso para ti, Camily... —susurró Eleonor, la vergüenza corroyendo su pecho.

—Nunca serás un peso. Ya te he dicho eso. Vamos a pasar por esto juntas, tú y yo —Camily sonrió, y sus ojos transmitían una confianza que Eleonor, en el fondo, sabía que necesitaba abrazar.

Las dos se mudaron al apartamento de Camily ese mismo día. Era pequeño, pero acogedor, y, por un momento, Eleonor se sintió agradecida. Ella no estaba sola. Pero la sensación de ser una intrusa, de estar ocupando el espacio de alguien que ya tenía su propia vida, no la dejaba en paz. Camily hacía que todo pareciera leve, pero Eleonor sentía el peso de su propia necesidad. Ella se esforzaba para no demostrarlo, pero, en su fuero interno, estaba desesperada por conseguir su independencia, para no ser una carga.

Ella buscó empleos. Camily la ayudaba, enviaba currículums y hacía contactos, pero las respuestas eran siempre las mismas: "Lo siento, no hay vacantes en el momento". Cada "no" hacía que la desesperación de Eleonor creciera un poco más, cada rechazo era un recordatorio cruel de su vulnerabilidad.

Hasta que, un día, Camily mencionó algo que podría cambiar las cosas.

—Mira, Eleonor, hay una oportunidad que quizás puedas aprovechar... —dijo Camily con una sonrisa traviesa mientras preparaba el café en la cocina.

Eleonor levantó la cabeza, curiosa, pero también un poco escéptica. Camily, con su jeito siempre animado, parecía tener un truco en la manga.

—El amigo de mi rollete está buscando una niñera para cuidar a sus hijos. Él tiene cuatro niños, y todas las otras niñeras que él contrató consiguieron ser expulsadas por ellos —Camily hizo una pausa, la sonrisa ampliándose—. Yo sé que tú puedes con eso. Ellos necesitan a alguien fuerte, con paciencia, y tú... bueno, tú tienes todo eso.

Eleonor pensó por un momento. ¿Cuidadora de cuatro niños? La idea parecía una locura, pero, por otro lado, no había muchas opciones. Ella no podía dejar que el miedo la paralizara una vez más.

—¿Crees que soy capaz de hacer eso? —preguntó ella, la inseguridad filtrándose en su voz, pero la esperanza también comenzando a brotar.

—¡Claro que sí! —respondió Camily rápidamente, con confianza—. Yo conozco a este tipo, él es serio. Él está necesitando a alguien de confianza, y ¿quién mejor que tú, que ya ha pasado por tantas cosas?

Eleonor no sabía si estaba lista para más esa responsabilidad, pero algo dentro de ella decía que esa oportunidad podría ser lo que ella necesitaba para recomenzar. Con un suspiro profundo, ella asintió.

—Está bien, acepto.

Ella se levantó y fue hasta la ventana, mirando a la ciudad que parecía inmensa e indiferente allá afuera. La sensación de incertidumbre aún la acompañaba, pero ahora había algo más— una chance. Un camino, aunque incierto, estaba delante de ella, y ella decidió seguirlo.

Era hora de recomenzar.

1
Maria del Carmen Herrera
Es un comienzo interesante
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play