Es un mundo de fantasía medieval mezclado con elementos de mitología oriental y épica clásica, existe una fuerza primordial llamada Ether, la “Esencia de la Creación”. El Ether otorgó poder a un grupo antiguo de guerreros supremos conocidos como los Semidioses, capaces de cambiar el curso de la historia con una sola voluntad. Los Semidioses ocultaron la ubicación del Ether para evitar que cayera en manos de reyes, imperios y criaturas ambiciosas. Esto desató la legendaria Guerra Primordial, un conflicto que destruyó reinos y terminó con la muerte de todos los Semidioses. Con su desaparición, también se perdió el secreto del Ether.
A partir de entonces, las razas del mundo, humanos, elfos, orcos, enanos, bestias espirituales, se lanzaron a una búsqueda desesperada. La aventura se convirtió en profesión.
Nacieron los Aventureros. Se formaron los Gremios. Y comenzó la Era de la Aventura. En este escenario surge un chico llamado Kael , debil… hasta que el destino intervie
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CAPÍTULO 5: Progreso, Combates y Nuevas Sombras
El paso de los meses dejó huellas visibles en la Escuela de Guerreros. Lo que al principio parecía un simple campo de entrenamiento lleno de jóvenes indecisos se había convertido en un escenario vibrante donde el sudor, la disciplina y la rivalidad moldeaban a cada uno de los estudiantes. Kael y su grupo habían cumplido su promesa. Entrenaban al amanecer, trabajaban después de clases y dedicaban sus ganancias a comprar pociones energéticas y tónicos de maná —aunque Kael apenas conseguía sentir un leve hormigueo tras beberlos, seguía intentándolo sin rendirse—. Las mejoras estaban ahí. Cada uno avanzaba a su manera.
Densel había desarrollado una velocidad tal que incluso los instructores lo miraban dos veces.
Leon, pese a su torpeza inicial, había descubierto un instinto defensivo impresionante. Ryn, aunque jamás admitiría que le costaban los ejercicios, compensaba con un talento nato feroz que arrancaba aplausos.
Y Kael… Kael no era aún el más fuerte ni el más habilidoso. Pero algo en su presencia había cambiado, una seguridad silenciosa que le permitía prever patrones, anticipar golpes y resistir más de lo que cualquiera creería posible para alguien sin maná.
Era el día del entrenamiento de combate oficial.
Una jornada donde los estudiantes se enfrentaban en duelos para evaluar su progreso. Había expectación en el aire. Aren observaba desde la distancia, brazos cruzados, como un general inspeccionando tropas.
Los Combates ****del**** grupo de inadaptados
El combate de Leon. Leon enfrentó a un chico corpulento que lo superaba por dos cabezas. El público asumió que sería un combate breve… pero se equivocaron. Leon se movía como una ráfaga. Cada golpe del rival cortaba el aire, fallando por centímetros, mientras Leon esquivaba con gracia casi natural. En un momento, el gigante se tambaleó, mareado por fallar tanto. Leon aprovechó y con una estocada de madera bien colocada tocó su pecho.
—Punto para Leon —anunció Aren.
Densel y Ryn celebraron como si hubiera ganado una guerra real.
El combate de Densel. Densel acudió somnoliento porque se había quedado entrenando hasta tarde. Su rival era un chico delgado pero experto en movimientos veloces. Todos asumieron que Densel perdería en segundos. Pero el combate tomó otro rumbo. Cada vez que su oponente atacaba, Densel bloqueaba instintivamente. No por técnica… sino por pura supervivencia. Su defensa era sorprendentemente sólida. Tras varios intentos fallidos, el oponente se cansó y dejó un flanco abierto. Densel, más por reflejo que por estrategia, golpeó suavemente su hombro.
—Punto para Densel —dijo Aren, con una ceja levantada.
—¡Soy… soy un guerrero! —gritó Densel eufórico, antes de tropezar con su propio pie
El combate de Ryn. El combate de Ryn fue más… rimbombante. Su oponente intentó derribarlo con fuerza bruta, pero Ryn lo recibió con un empuje devastador que lo lanzó varios pasos atrás.
—¡Ryn, por los cielos, controla tu fuerza! —exclamó un instructor.
—¿Qué? ¡Si apenas empujé! —protestó Ryn.
Ganó en menos de veinte segundos.
El Combate de Kael
Finalmente llegó el turno de Kael. Cuando Aren anunció su rival, el aire pareció congelarse.
—Kael del Equipo 7 contra… Shinro.
Un murmullo atravesó a los estudiantes. No era un combate. Era una sentencia. Shinro caminó hasta el centro con la calma de alguien que ya sabía el resultado. Su postura era impecable. Su aura… intimidante. Kael tragó saliva.Sabía que perdería.
Pero también sabía que tenía que hacerlo bien.
El combate comenzó. Shinro avanzó con pasos medidos, sin prisa. Golpeó, con la precisión de un maestro. Kael esquivó el primero. Luego el segundo. El tercero lo rozó. Shinro frunció el ceño.
—Esquivas mejor de lo que esperaba —admitió.
Kael no respondió. Solo observaba. El ritmo. El patrón. El flujo de movimiento. Pero Shinro era demasiado rápido. Su maná, fluido y poderoso, envolvía cada movimiento como una tormenta contenida. Un golpe impactó el hombro de Kael.
Luego otro en las costillas. Uno final en la pierna lo derribó. Kael cayó de rodillas, jadeando.
Shinro colocó la espada de madera en su cuello.
—No eres rival para mí —dijo, con orgullo y crueldad. Solo como un hecho.
Kael apretó los dientes.
—No… todavía —respondió.
Ese “todavía” hizo que Shinro lo mirara fijamente.
Un destello apareció en sus ojos. No burla. No lástima. Interés. Shinro retiró la espada.
—Me sorprendiste más de lo que pensé —dijo—. No eres fuerte. No tienes talento. Pero… hay algo en ti que me encantaría aplastar.
Aren observó la escena desde lejos, satisfecho. Kael había perdido, sí, pero había dejado una marca. Shinro empezaba a verlo como una amenaza.
Una pequeña, insignificante… pero amenaza al fin.
Layra contra Lena
El combate más esperado del día era el de Layra. Pero la sorpresa vino cuando Aren anunció a su contrincante:
—Layra, enfrentarás a… Lena.
Un murmullo recorrió la arena. Lena, una chica de porte tranquilo y mirada aguda, avanzó hacia el centro. Nadie sabía mucho de ella. No destacaba en lo cotidiano, nunca presumía, nunca buscaba atención… pero su presencia en ese momento era distinta. Como si hubiese estado esperando exactamente ese combate. Layra sonrió, confiada.
El duelo inició y fue como ver bailar dos tormentas.
Lena era rápida. Layra era precisa. Lena atacaba con movimientos fluidos, como agua. Layra respondía con golpes exactos, como acero. Por primera vez en la academia, alguien podía igualar a Layra. Los estudiantes estaban embelesados.
—Esa chica… ¿de dónde salió? —susurró Leon.
—Parece tan fuerte como Layra —dijo Ryn, impresionado.
Shinro, desde la sombra del pasillo, observaba sin pestañear. Tras varios intercambios, ambas se separaron, jadeando. Layra sonrió con emoción.
—No esperaba esto…
Lena inclinó la cabeza.
—Yo tampoco esperaba que te hubieras vuelto tan buena.
El combate terminó sin vencedor claro. Aren lo declaró empate. Y los murmullos crecieron: “Lena… otra prodigio.” “Layra ya no es la única reina del grupo.” “Esto se pondrá interesante.” Kael observó a Layra sonreír hacia Lena con respeto. Y vio a Shinro estrechar los ojos, analizando a ambas. Había nacido una nueva rivalidad. Otra sombra poderosa en el escenario. Y en medio de estos talentos deslumbrantes… Kael respiró hondo. Él era el más débil. Sí. Pero también era el que más voluntad tenía.
Y ese día, mientras la multitud celebraba combates de prodigios, él comenzó a comprender algo. Ser el último… quizás era exactamente la posición perfecta para ascender.