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Los Nueve Pergaminos del Dragón Legendario

Los Nueve Pergaminos del Dragón Legendario

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Aventura
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Nugraha

Hace tres mil años, nueve cultivadores legendarios crearon la técnica de cultivación definitiva: la Orquestación de los Nueve Dragones. Se decía que esta técnica podía llevar a quien la dominara más allá de los límites del Reino del Ascenso Eterno —un umbral que ningún cultivador había logrado cruzar jamás, porque la Tribulación Celestial siempre destruía a quienes se atrevían a intentarlo.Pero al comprender el peligro que entrañaba, los fundadores dividieron la técnica en nueve pergaminos y los repartieron entre los nueve clanes que ellos mismos habían fundado. Cada pergamino representaba un aspecto del dragón: Trueno, Fuego, Agua, Tierra, Viento, Luz, Sombra, Espacio y Caos.Durante milenios, estos nueve clanes se impusieron como las fuerzas dominantes del mundo de la cultivación. Sin embargo, ninguno se atrevió jamás a reunir los pergaminos, porque la leyenda advertía: «Quien una a los Nueve Dragones se alzará como Soberano de los Cielos… o será quien destruya el mundo.»

NovelToon tiene autorización de Nugraha para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 34

Cinco cultivadores del Reino de Formación de Fundamento atacaron desde cinco direcciones distintas: una estrategia diseñada para aniquilar a un solo objetivo en un abrir y cerrar de ojos.

Pero Lin Feng no era un objetivo cualquiera.

Cuando se acercaron, Lin Feng activó la Meditación de Armonía de los Nueve Dragones. Su conciencia se fragmentó en nueve capas, cada una conectada a un elemento diferente.

El tiempo pareció ralentizarse.

Cada movimiento se volvió nítido, preciso, detallado ante sus ojos.

El enemigo por la derecha empleaba una técnica de fuego; su espada ardía con un rojo cegador.

El enemigo por la izquierda dominaba el elemento viento; sus movimientos eran veloces como una sombra difusa.

El enemigo por la retaguardia usaba el elemento tierra; un golpe contundente que sacudía el aire.

El enemigo desde arriba blandía el elemento rayo con una lanza centelleante que crepitaba como una bestia furiosa.

Y el último, el enemigo de frente, empleaba el elemento sombra: era casi invisible.

Las nueve capas de conciencia de Lin Feng analizaron todo en una sola inspiración. Su cuerpo se movió siguiendo el ritmo y el instinto forjados por el entrenamiento.

—Armonía Defensiva de los Cinco Elementos.

El Qi brotó a raudales de su dantián: tierra para la estabilidad, agua para la flexibilidad, viento para la velocidad, luz para la percepción, y Caos como nexo de todo lo demás.

Una fina capa protectora se formó alrededor de su cuerpo, discreta pero densa e inquebrantable.

Los cinco ataques golpearon la barrera al mismo tiempo.

BOOM...

La explosión de Qi estalló, generando una onda expansiva que barrió el interior del almacén. Polvo, astillas de madera y escombros salieron disparados en todas las direcciones.

Sin embargo, cuando el polvo fue asentándose, Lin Feng seguía en pie.

Su escudo estaba agrietado y vibraba con violencia, pero no se había destruido.

—Imposible... —susurró uno de ellos—. ¡Solo está en la Tercera Capa de Formación de Fundamento!

—¡No lo subestimen! —espetó la cultivadora del Reino de Formación de Núcleo, la líder del grupo—. Es el portador del Pergamino del Dragón del Caos, con dominio sobre nueve elementos. Sus técnicas superan con creces su nivel de cultivación.

Una mirada gélida tras la máscara se clavó en Lin Feng.

—¡Terminen con él ahora!

Los cinco asesinos cultivadores se pusieron en movimiento de nuevo.

Pero esta vez no atacaron al unísono.

Atacaron en secuencia, con intervalos perfectos, sin concederle a Lin Feng un solo instante para respirar.

Fuego desde la derecha.

Viento desde la izquierda.

Tierra desde la retaguardia.

Rayo desde arriba.

Sombra desde el frente.

Un segundo de pausa entre cada embate.

*No puedo seguir solo defendiéndome*, pensó Lin Feng mientras esquivaba el ataque de fuego con el Paso de Sombra y Viento.

Su cuerpo reapareció cinco metros más allá. Pero el asesino de viento ya lo esperaba; su espada trazó un arco dirigido al cuello.

Lin Feng se agachó. El Qi de tierra fluyó hacia sus pies para estabilizar el cuerpo y contraatacó con un puñetazo ascendente reforzado con Qi de rayo.

CRAC...

La mandíbula del asesino de viento se destrozó y su cuerpo salió despedido por los aires, justo hacia la trayectoria de la lanza eléctrica que caía desde arriba.

—¡Maldición! —El asesino de rayo se vio obligado a desviar su ataque en el último instante para no matar a su propio compañero.

Esa oportunidad fue suficiente.

Lin Feng desató una Explosión de Fuego y Agua, creando un estallido de vapor hirviente justo en el rostro de su adversario.

WHOOSH...

El vapor abrasador envolvió el campo de visión de Lin Feng y de sus enemigos; al instante, un alarido de dolor desgarró el aire.

Pero al mismo tiempo, el asesino de tierra ya estaba a su espalda, con el puño enorme lanzado contra su columna.

No tenía tiempo de esquivarlo.

Así que decidió no esquivarlo.

El Qi de tierra fluyó con fuerza hacia su espalda, endureciendo huesos y músculos.

BUGH...

El dolor le estalló en el cuerpo, pero no salió despedido. Al contrario, Lin Feng aprovechó el impulso para girar hacia adelante.

Su pierna derecha trazó un arco amplio, potenciada por Qi de viento y fuego.

—Patada de Tormenta Ígnea.

El golpe impactó al asesino de sombra que intentaba colarse por un flanco, y lo estrelló con brutalidad contra la pared del almacén.

Cuatro segundos.

Cuatro ataques.

Dos enemigos fuera de combate, al menos de momento.

Pero Lin Feng también pagó un precio alto.

La espalda le ardía como si estuviera en llamas. Jadeaba con dificultad, y su Qi se había consumido casi en una cuarta parte.

*No puedo seguir así. Pero ¿por qué los miembros del templo no han venido después de ver este combate? Bien... tendré que enviar una señal.*

—Impresionante.

Aquella voz gélida cortó sus pensamientos.

—Pero tu tiempo se ha acabado.

La cultivadora del Reino de Formación de Núcleo por fin se movió.

Y en ese instante, Lin Feng comprendió de verdad por qué ese nivel era tan temido.

No alcanzó a ver su movimiento.

Solo un destello, y de pronto aquella figura ya estaba frente a él, con la palma impactando directo hacia su pecho.

Lin Feng intentó resistir con la Fortaleza Cristalina de Tierra y Luz.

Pero el escudo se hizo añicos como vidrio.

BAM...

El cuerpo de Lin Feng salió disparado cinco metros y se estrelló contra una pila de madera que reventó en pedazos.

Un dolor atroz.

Tosió sangre. Las costillas, fisuradas... quizá rotas.

*Demasiado fuerte...*, pensó Lin Feng mientras se obligaba a levantarse a pesar de la agonía. *No puedo vencerla solo. ¿Por qué los del templo no se han dado cuenta de que hay una pelea aquí?*

De repente, la mano de Lin Feng se movió hacia su bolsa, buscando el dispositivo para alertar a los demás. Pero el pie de la mujer ya barría el suelo con un golpe seco.

El artefacto salió volando y aterrizó lejos de su alcance.

—No vendrán refuerzos —dijo ella con frialdad—. Hemos desplegado una formación de aislamiento. Ninguna señal puede salir. Nadie sabe que aquí hay una batalla.

*¿Una formación de aislamiento?*

Recién entonces Lin Feng advirtió la anomalía del Qi en el ambiente: como un muro invisible que separaba esta zona del mundo exterior.

*Conocían nuestro plan... Esto no es nuestra emboscada. Es la de ellos.*

—Ahora tienes dos opciones —dijo la mujer, avanzando hacia él—. Vienes con nosotros y entregas el Pergamino del Caos. O mueres aquí, y te lo arrebatamos por la fuerza.

Los otros cinco asesinos se habían incorporado de nuevo y ahora lo rodeaban. Dos de ellos estaban visiblemente heridos, pero aún podían mantenerse en pie.

Seis contra uno.

Y uno de ellos pertenecía al Reino de Formación de Núcleo.

Las probabilidades de victoria eran prácticamente nulas.

Sin embargo, Lin Feng intentó ponerse de pie.

—Elijo la tercera opción —dijo con calma, mientras su Qi comenzaba a reunirse de nuevo—. Pelear hasta la muerte.

El Qi de Lin Feng estalló: no un solo elemento, sino los nueve a la vez. Luces de colores diversos se entrelazaron, hermosas y estremecedoras al mismo tiempo.

—Orquestación Menor: Armonía de los Nueve Dragones.

El Qi manó de su dantián como un torrente desbocado, dando forma a nueve dragones pequeños que giraban en torno a su cuerpo, cada uno de un elemento distinto.

El dragón de fuego rugió.

El dragón de agua silbó.

El dragón de tierra retumbó.

El dragón de rayo centelleó.

El dragón de viento bramó.

El dragón de luz resplandeció.

El dragón de sombra susurró.

El dragón de espacio distorsionó el aire.

Y en el centro de todos ellos estaba el Dragón del Caos.

La mujer se sobresaltó y retrocedió varios pasos. Por primera vez contemplaba todos los elementos canalizados por una sola persona; ahora su expresión delataba auténtica cautela.

Lin Feng liberó la técnica.

Los nueve dragones se lanzaron hacia los enemigos, uno para cada adversario.

Las explosiones sacudieron el almacén.

¡BOOM!

¡BOOM!

¡BOOM!

Polvo, humo y escombros volaron por los aires. El edificio se derrumbó a medias bajo la violencia del impacto.

Lin Feng cayó de rodillas. Su Qi estaba casi agotado. La técnica había consumido más de la mitad de la energía que le quedaba.

*¿Funcionó...?*

Cuando el polvo se disipó, vio el resultado.

Los cinco cultivadores de Formación de Fundamento yacían en el suelo.

Tres no se movían.

Dos seguían vivos, pero gravemente heridos.

Sin embargo, la mujer del Reino de Formación de Núcleo seguía en pie.

Su máscara estaba resquebrajada y dejaba entrever un rostro envejecido con una cicatriz en la mejilla. Su armadura estaba destrozada y le costaba respirar. Pero su aura continuaba siendo aterradora.

—Extraordinario —dijo mientras se quitaba la máscara—. Realmente eres el portador del Pergamino del Caos. Una técnica así... no tiene rival en el mismo Reino.

Avanzó paso a paso; cada pisada oprimía el aire a su alrededor.

—Pero ya te has quedado sin Qi —añadió con frialdad.

Lin Feng intentó levantarse, pero las piernas le temblaban. Su cuerpo había llegado por completo al límite.

Entonces buscó el amuleto que Shen Yuan le había dado, para intentar frenar el ataque de la anciana. Pero de pronto...

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Visitor6639
🥰
Visitor6639
cada capítulo se pone más interesante
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