Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:34
Desde el balcón del segundo piso del salón, observo la gala con una copa de coñac en la mano.
Veo a mi hermano Román caminando como si fuera el rey del mundo y a su lado miro a Isabela luciendo ese vestido verde esmeralda, se creen los dueños del imperio Osorio, ignorando que el verdadero derecho de sangre me pertenece a mí... Yo soy él que está con mi padre.
—Míralos hijo... Disfrutan de un trono que no les va a durar mucho.
La voz de mi madre interrumpe mis pensamientos y se coloca a mi lado mirando con absoluto desprecio hacia la zona VIP, especialmente hacia donde está Elisa, esa mujer estirada que se cree superior solo por conservar el apellido y no querer divorciarse de mi padre.
Mi madre sonríe con amargura... Ella le quitó el marido a Elisa hace años y hoy venimos a quitarle el imperio a su inútil hijo.
—Román confía demasiado en su maldita logística.
Murmuro dándole un sorbo a mi trago.
— No sabe que la estructura ya está podrida desde abajo... Pero ahora tiene a ella, la muy maldita ya no es la marioneta sumisa de antes; firmó un contrato exclusivo y ahora está descubriendo cosas y destruyendo nuestros planes... Tenemos que sacarla del camino para que Román vuelva a perder la cabeza por la desconfianza.
—¿Qué tienes en mente Ronaldo?
Pregunta mi madre con sus ojos brillando con la ambición de quien ha esperado una vida entera por este momento.
Saco un pequeño frasco de cristal del bolsillo interior de mi saco.
—Un somnífero de acción rápida, no deja rastro en la sangre... Solo necesitamos que un camarero deje caer esto en la copa de Isabela y cuando se desmaye la moveremos a una de las suites privadas del hotel... Y nos aseguraremos de que Román la encuentre en la cama con otro hombre, él se volverá loco de celos y rabia y su desconfianza destruirá el matrimonio...
Sonrío con malicia.
En medio del caos del divorcio y la humillación pública, nosotros daremos el golpe final para sacarlos de la presidencia.
Mi madre sonríe con una expresión verdaderamente maquiavélica.
—Es perfecto... Yo misma me encargaré de pagarle al camarero, Román va a caer y su preciosa parejita perfecta se irá directo al infierno.
ISABELA:
Caminamos de regreso al interior, riéndonos como si nos conociéramos de toda la vida y ahora me siento más feliz y tranquila con esta mujer a mi lado.
Elisa y la competencia creen que me tienen acorralada, pero ahora tengo a la heredera del imperio de armas de mi lado y justo al cruzar la puerta, un camarero se interpone en nuestro camino con una bandeja de plata.
Lleva una copa de jugo fresco, idéntica a la mía y me sonríe con una amabilidad forzada.
—Señora Osorio, cortesía de la barra VIP para usted.
Dice el hombre extendiendo la bebida y acepto la copa de manera automática llevandomela los labios lista para dar un sorbo.
Pero antes de que el líquido toque mi boca, la mano de Xiomara se clava en mi muñeca con la fuerza de un rayo, deteniéndome en el acto.
Miro a Xiomara confundida, pero su sonrisa divertida ha desaparecido y sus ojos cafés están fijos en el camarero quien ha empezado a sudar frío bajo su mirada.
Estar en el mundo de las armas le ha enseñado a Xiomara a detectar las trampas a kilómetros de distancia.
—Espera un segundo Isabela.
Dice Xiomara con una voz gélida que me eriza la piel y luego mira al camarero.
—Qué curioso... Llevas un reloj Rolex original en la muñeca izquierda, pero los camareros de este hotel apenas ganan para el transporte y tus manos están temblando ¿Quién te pagó la propina hoy, lindo?
El camarero abre los ojos de par en par, da un paso atrás tirando la bandeja con el resto de las de bebidas y se da a la fuga, perdiéndose entre la multitud del salón a toda prisa.
Me quedo helada mirando la copa que tengo en la mano.
—Estaba arreglada.
Susurro, el pánico y la rabia mezclándose en mi pecho al pensar en mi bebé.
Xiomara me quita la copa con cuidado y la huele sutilmente arrugando la nariz.
—Somnífero... Alguien quiere sacarte del juego esta noche amiga... Pero se metieron con las mujeres equivocadas, vamos a buscar a tu esposo y al grandulón, esto no se puede quedar así.
Dice llevándome a rastras y arrugo el ceño furiosa conmigo misma ¿Cómo pude bajar la guardia.
Chic@s, si les gustan leer una novela donde las villanas no se dejan pisotear, les recomiendo esta que está buenísima.