Una mirada puede cambiarlo todo; la de él es un enigma indescifrable. Ella tiene apenas veinte años, una vida por delante y unos ojos azules llenos de inocencia. Él, diez años mayor, lleva marcada en el rostro la severidad de un pasado intransigente y en sus ojos oscuros una frialdad capaz de intimidar a cualquiera. Sus caminos no debían cruzarse, pero el destino no pide permiso. Entre el misterio de un secreto silenciado y la tensión innegable que surge cada vez que sus miradas se encuentran, ambos se verán arrastrados a un juego donde las barreras de la razón colapsan. Él intentará mantener la distancia para protegerla de sus propios demonios, pero la determinación de ella romperá cada una de sus defensas. ¿Es posible encontrar el amor en la mirada más fría? Una apasionante historia de tensión, secretos inconfesables y una atracción inevitable que te mantendrá en suspenso desde el principio.
NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El juego del cazador
La tensión en el despacho se volvió casi palpable. Frente al escritorio de caoba, Isabela desplegó las gráficas y comenzó la exposición de su informe. Su voz fluía pulcra, precisa y distante, dando argumentos de blindaje financiero como si su corazón no estuviera martillándole las costillas a un ritmo frenético.
Renzo no miraba los documentos. Apoyado contra el borde de la mesa, la observaba a escasos centímetros.
Cada movimiento de sus labios, la inclinación sutil de su cuello y la firmeza desafiante de su mirada azul alimentaban en él una marea de desconcierto y fascinación. La joven asustada que se había cubierto el pecho con temblor seis años atrás se había transformado en una mujer brillante e inquebrantable, capaz de sostenerle la mirada sin parpadear.
—...por lo tanto, señor Rossi —concluyó Isabela, cerrando la carpeta con un movimiento seco pero elegante—, mantener nuestra firma a cargo de la transición evitará la duplicidad de costos durante el proceso de fusión. Quedo a la espera de sus observaciones.
Renzo guardó silencio durante tres segundos eternos. Luego, dejó escapar una sonrisa helada, cargada de una intención que a Isabela le erizó la piel.
—El informe es impecable, licenciada —dijo Renzo con voz baja y pausada—. Tan impecable que he tomado una decisión.
Isabela contuvo el aliento, manteniendo la barbilla en alto.
—El Grupo Rossi mantendrá el contrato con su firma —anunció él, dando un paso directo hacia ella hasta romper la distancia de seguridad—. Pero con una condición no negociable: usted será la directora ejecutiva a cargo del proyecto en sitio. Exijo que se instale en la ciudad durante los próximos meses y supervise la reestructuración en persona.
Isabela sintió que el suelo se le movía bajo los pies. Instalarse en esta ciudad. Su plan era firmar la renovación, tomar el avión de regreso a Madrid esa misma noche y cerrar el capítulo para siempre.
—Señor Rossi, la firma cuenta con ejecutivos locales capacitados para...
—El contrato se firma bajo mis condiciones o se rescinde hoy mismo —la interrumpió Renzo con una autoridad aplastante, clavándole la mirada—. Quiero su presencia en cada reunión corporativa, licenciada.
Para Renzo, la estrategia era clara: si ella pensaba jugar al juego del anonimato y la indiferencia, él usaría todo su poder para mantenerla acorralada en su propio terreno. Aceptaría el acuerdo solo para tenerla cerca, indagar qué había sido de su vida en esos seis años y descubrir cuáles eran sus verdaderas intenciones al reaparecer justo semanas antes de su boda. La obsesión por descifrar el enigma de Isabela se había apoderado por completo de su juicio.
Isabela apretó los puños ocultos tras el maletín. Sabía que negarse en ese instante significaba perder el contrato, arruinar su ascenso y despertar sospechas aún más graves.
—Acepto las condiciones, señor Rossi —respondió ella con la voz helada—. Mañana a primera hora mi equipo enviará las cláusulas contractuales. Con su permiso.
Sin esperar una respuesta, tomó sus carpetas, giró sobre sus tacones y abandonó el despacho con paso firme.
Una hora más tarde, el taxi dejó a Isabela en el hotel. Al cruzar la puerta de la suite, la rigidez de su postura se desmoronó por completo. Se apoyó contra la madera, cerrando los ojos mientras intentaba regular su respiración agitada.
—¡Mami! —gritó una voz infantil y llena de júbilo.
Ethan salió corriendo del pasillo con los brazos abiertos, luciendo su pijama de astronauta. Isabela se agachó de inmediato y lo recibió en un abrazo apretado, escondiendo el rostro en el cuello de su hijo para respirar su aroma y recuperar la cordura.
—¡Mami, mira! —exclamó Ethan con los ojos azules brillando de emoción, señalando hacia el gran ventanal de la habitación—. ¡Desde aquí se ve el mar y las luces del puente! Miranda me dijo que por allá está el cielo donde nos mira la abuela.
—Sí, mi amor... es hermoso —susurró Isabela con la voz quebrada por la emoción, acariciándole el cabello negro.
—Mami, ¿sabes qué pensaba mientras no estabas? —dijo el pequeño, abrazando a su osito de peluche y mirando las luces de la ciudad con la inocencia intacta—. Pensaba que como esta es tu ciudad natal, a lo mejor mañana cuando salgamos a la calle me encuentro con mi papá. ¿Tú crees que él esté cerca de aquí?
Las palabras de su hijo cayeron sobre Isabela como un choque de realidad devastador. Miró la carita iluminada de Ethan, con las mismas facciones marcadas y los mismos ojos que acababa de enfrentar en la Torre Rossi. La ironía del destino era implacable: el padre de Ethan no solo estaba cerca, sino que acababa de atarla a la ciudad para mantenerla bajo su dominio.
—Mi vida... el mundo es muy grande —respondió Isabela, besándole la frente suavemente para ocultar el temblor de sus manos—. Pero mientras nos tengamos el uno al otro, nada nos va a faltar. Te lo prometo.
Isabela miró por el ventanal las luces nocturnas de la ciudad, apretando a su hijo contra el pecho con una determinación inquebrantable: protegería el secreto de la vida de Ethan a cualquier precio, sin importar cuán cerca intentara estar Renzo Rossi.
..🙏💐
esas dos solo les importa el dinero😡
malo que sabiendo la verdad todavía quisieras hacerle daño
espero isabela o Renzo sospechen eso
magnífico Renzo
pero sigan teniendo cuidado
no estan poderoso entonces 🙄
y ahora este matrimonio y con una niña Rica de las que se encaprichan