Kenji solo quería una vida tranquila, pero reencarnó como el profesor más temido del mundo... sin saber que también es el más fuerte.
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La clase práctica más tranquila... según Kenji
La campana anunció el inicio de la clase práctica y, para sorpresa de todos los profesores de la academia, los alumnos del Aula Cero salieron del salón formando una fila perfectamente ordenada.
Nadie empujaba a nadie, nadie discutía y ni siquiera se escuchaban conversaciones.
Los profesores que caminaban por el pasillo se quedaron inmóviles al ver aquella escena.
Uno de ellos dejó caer los libros que llevaba en las manos. «¿Esos... son los estudiantes del Aula Cero?» Otro profesor negó lentamente con la cabeza. «Imposible. Esos salvajes jamás han obedecido a nadie.»
Un tercer maestro miró hacia el final de la fila y encontró a Kenji caminando tranquilamente con un libro bajo el brazo y una expresión amable.
De inmediato comprendió lo ocurrido. «No los disciplinó... los aterrorizó.»
Mientras tanto, Kenji caminaba completamente ajeno a aquellas miradas.
«Qué alivio... pensé que serían mucho más revoltosos. Quizá este trabajo no sea tan difícil después de todo.»
El enorme campo de entrenamiento estaba completamente vacío cuando llegaron.
En el centro había varios muñecos mágicos reforzados para soportar hechizos de alto nivel, además de enormes pilares de piedra utilizados para medir la fuerza de los estudiantes.
Kenji dejó el libro sobre una mesa y observó las instalaciones con curiosidad.
«Son bastante buenas... aunque todavía prefiero una oficina silenciosa.»
Aquellas palabras fueron suficientes para que Dani tragara saliva. «¿Prefiere una oficina antes que este campo...? ¿Qué clase de lugar era ese donde trabajaba?»
Ninguno de los alumnos podía imaginar una oficina donde las personas fueran más fuertes que los mejores magos del reino, pero todos llegaron a la misma conclusión: el antiguo lugar de trabajo del profesor debía ser un sitio habitado por monstruos.
Kenji juntó las manos y sonrió. «Muy bien. Solo quiero conocer el nivel de cada uno. No intenten hacer nada peligroso. Lo importante es aprender.» En su mente aquello era una recomendación normal.
En la mente de los alumnos significaba algo completamente diferente.
«No desperdicien mi tiempo con trucos. Si destruyen accidentalmente la academia, yo me encargaré del resto.»
Dani dio un paso al frente decidido a demostrar que podía ser un alumno digno. Levantó una mano hacia el cielo y un gigantesco círculo mágico apareció sobre su cabeza.
Una enorme lanza de fuego descendió envuelta en llamas azules antes de atravesar uno de los muñecos de entrenamiento.
La explosión sacudió todo el campo y levantó una nube de polvo visible desde la ciudad.
Varios profesores comenzaron a aplaudir impresionados por el poder del heredero Arclight.
Sin embargo, Kenji simplemente sonrió con tranquilidad y dijo: «Muy bien. Se nota que entrenaste bastante.» Dani sintió que el corazón casi se detenía.
Aquel era el hechizo más poderoso que conocía y el profesor lo había evaluado como si fuera un ejercicio de calentamiento. Los demás alumnos comenzaron a sudar.
Uno tras otro utilizaron sus mejores técnicas. El campo se llenó de rayos, hielo, viento y enormes bestias mágicas invocadas.
Kenji los observaba con admiración sincera.
«Qué talentosos son todos... yo jamás podría hacer algo así.» Cada vez que pensaba aquello respiraba profundamente para controlar los nervios.
Sin darse cuenta absorbía cantidades absurdas de maná, debilitando poco a poco todos los hechizos del campo.
Los estudiantes creían que el profesor estaba anulando su magia con una facilidad insultante.
Cuando el último alumno terminó su demostración, un fuerte estruendo proveniente de otro campo de entrenamiento hizo temblar el suelo.
El ruido fue tan parecido al golpe que su antiguo jefe daba sobre el escritorio que el cuerpo de Kenji reaccionó por instinto.
Se quedó completamente inmóvil mientras los recuerdos de la oficina regresaban a su mente.
Respiró profundamente para calmar la ansiedad. En ese mismo instante, el aire de toda la academia cambió. Las barreras mágicas comenzaron a vibrar.
Los hechizos que aún permanecían activos desaparecieron como si jamás hubieran existido.
Las aves levantaron vuelo al mismo tiempo y, en el bosque cercano, varias bestias mágicas escaparon despavoridas.
Continuará...