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Entre Sangre Y Promesas

Entre Sangre Y Promesas

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor tras matrimonio / Reencuentro / Completas
Popularitas:61.5k
Nilai: 4.9
nombre de autor: N. Garzón

El día que Sofía Reyes descubrió que debía casarse con Santiago Ferrer, su mejor amigo de toda la vida, decidió alejarse de él.
Santiago hizo lo mismo.
Pero años después, un secreto familiar, un imperio peligroso y una muerte inesperada los obligarán a volver a encontrarse.
Y algunos destinos… simplemente no se pueden evitar.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Sofía

La actitud de Luciano me dejó inquieta.

Mi hermano no era así.

Luciano siempre decía las cosas de frente. Siempre había sido transparente conmigo, incluso cuando sabía que lo que iba a decirme no me gustaría.

Por eso su silencio de hacía unos minutos me resultaba tan extraño.

Entramos a la casa y apenas cruzamos la puerta, la voz de mi padre se escuchó desde el pasillo.

—¡Luciano! Ven un momento a mi oficina.

Vi cómo mi hermano se tensaba.

Fue algo rápido, casi imperceptible, pero lo conozco demasiado bien como para no notarlo.

Antes de que pudiera irse, lo tomé de la mano.

—¿Todo está bien?

Luciano me miró y sonrió.

Era una sonrisa tranquila, la misma de siempre.

—Claro, Sofi. Solo que debo seguir aprendiendo para guiar los negocios familiares. No es tan sencillo.

Asentí.

—No te sobreesfuerces.

—Lo sé.

Me soltó con suavidad y caminó hacia la oficina de mi padre.

Mi madre apareció desde la cocina en ese momento y me dio un beso en la mejilla.

—Tu padre se salvó por un milagro.

La miré confundida.

—Papá siempre fue a las galas de los Ferrer.

—Sí —respondió ella con un suspiro—. Pero esta vez decidió no ir.

Sentí un escalofrío.

—Mamá… mañana quiero ir al cementerio y cambiar las flores de la tumba del señor Ferrer.

Ella me miró con ternura.

—Es un bonito gesto.

—Por lo menos puedo hacer eso estos días que estoy aquí.

Suspiré.

—Santiago debe asumir la dirección ahora.

Mi madre hizo un gesto extraño.

Algo que no supe descifrar del todo.

—¿Algo malo pasó? —pregunté.

Ella dudó unos segundos.

—No sé si Santiago quiera asumir la dirección.

—¿Y si no lo hace?

—Sería un problema.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

Mi madre bajó la voz.

—Porque podría perderlo todo.

Sentí que el corazón me daba un pequeño salto.

—Se salvó porque no fue a la gala de beneficencia —continuó ella—. Pero si hubiera ido… no estaría vivo.

El horror me recorrió la espalda.

Intenté no pensar demasiado en eso.

—¿Vas a volver a Italia? —preguntó mi madre después de un momento.

—Sí. Me voy el lunes.

—¿Quién te llevará al aeropuerto?

—Luciano.

Mi madre sonrió con cariño.

—Luciano te ama mucho. Es un muy buen hermano.

La miré.

—Lo es.

Sonreí suavemente.

—Yo también lo amo mucho.

Mi madre acarició mi mejilla.

—Ve a descansar. Ha sido un día muy largo.

Asentí.

—Sí, mamá.

Besé su frente y subí a mi habitación.

 

Durante los siete días que estuve en el país, no volví a preguntar por Santiago.

Y lo agradecí.

No lo vi.

No supe de él.

Pero todos los días fui al cementerio.

Cambiaba las flores de la tumba del señor Ferrer y rezaba por su alma.

Mientras estaba allí, recordaba cosas del pasado.

Fiestas.

Risas.

Los juegos tontos que hacíamos cuando éramos adolescentes.

Beso o reto.

Cuando nos tocaba besarnos, eran besos torpes, rápidos, acompañados de risas.

Nada importante.

Solo juegos de niños.

O eso creíamos.

 

El lunes llegó más rápido de lo que esperaba.

Luciano me llevó al aeropuerto.

Cuando me despedí de él en la entrada de la terminal, me abrazó con fuerza.

—Cuídate.

—Siempre lo hago.

—Le haremos seguimiento a tu vuelo.

Sonreí.

—Cuando llegue a Florencia les escribo.

—Hazlo.

Luciano sonrió.

—Papá se quedará tranquilo si sabe que llegaste bien.

Asentí.

Entré al aeropuerto y pasé todo el proceso migratorio sin problemas.

Pero cuando llegó el momento de abordar…

La empleada de la aerolínea me detuvo.

—Señorita Reyes, lo siento, pero su vuelo fue cancelado.

Parpadeé.

—¿Qué?

—La reserva fue cancelada hace unas horas.

Sentí que la sangre me subía a la cabeza.

—No, no, no. Yo no cancelé nada.

Busqué el correo de confirmación en mi teléfono.

Mostré la reserva.

Discutí con la empleada.

Con otro empleado.

Con el supervisor.

Nada.

No pude abordar.

Intenté buscar otro vuelo.

Aunque tuviera que hacer tres escalas.

Pero todos estaban llenos.

Salí del área de migración furiosa.

Saqué el teléfono y llamé a Luciano.

—¿Qué pasa? —respondió.

—Cancelaron mi pasaje.

—¿Cómo?

—¡No lo sé! Y no he podido conseguir otro vuelo para hoy.

Hubo un breve silencio.

—Ya te recojo.

—¿En serio?

—Sí.

Luciano llegó sorprendentemente rápido.

Me subí al auto.

—¿No estabas lejos?

—No.

Miró la carretera.

—Y no hay casi tráfico.

Eso era raro.

Suspiré.

—Estás extraño, Luciano. ¿Qué pasa?

Mi hermano guardó silencio unos segundos.

Luego habló.

—Me voy a casar.

Lo miré como si hubiera dicho la cosa más absurda del mundo.

—¿Qué?

—Me voy a casar.

—¿Con quién?

—Con la hija de los Manrique.

Me quedé completamente en shock.

—¿Cómo que con la hija de los Manrique?

—Karen Manrique.

Abrí los ojos con incredulidad.

—¿La que tiene veinticinco años y se la pasa de fiesta en fiesta? ¿La que dicen que es…?

Me detuve.

Luciano suspiró.

—Sí. Esa.

Negué con la cabeza.

—No puede ser.

—Sofía…

—¿Es otro de esos arreglos familiares?

Luciano no respondió.

Eso fue suficiente respuesta.

—¿Tú la quieres?

Silencio.

A Luciano jamás le habían gustado las mujeres escandalosas o superficiales.

—Papá me va a escuchar —dije molesta.

—Déjalo.

—¡No!

Golpeé el asiento con frustración.

—No está bien. ¡Luciano, es horrible! ¡No somos ganado!

Mi hermano mantuvo los ojos en la carretera.

Entonces dijo algo que me dejó helada.

—Tú debes casarte con Santiago.

Giré hacia él.

—Eso no va a pasar.

—Sofía…

—Yo con él no me caso.

Luciano apretó el volante.

—Al papá de Santiago lo mataron por ese matrimonio.

Sentí que el aire desaparecía del auto.

—¿Qué…?

—Por el matrimonio del que ustedes huyeron hace diez años.

Mi mente se quedó en blanco.

—¿Qué estás diciendo?

Luciano no respondió.

Solo siguió conduciendo.

Y en ese momento entendí algo que me hizo sentir un frío terrible en el pecho.

Tal vez…

yo nunca debí haber vuelto al país.

1
MARINA SIMÓN
/Ok/
Yoli Rodriguez Mendez
Estoy segura que el tío es el malvado🧐
Graciela Saiz
ella tendría que estar un poco entrenada para defenderse 😏
Lorena Yanez
El tío lo planeó todo. Los quieres muertos, la ambición puede más que los lazos de sangre
Susana Romero
para mí es el tío que lo quiere matar 🤔🤔🤔
RINA DEL CARMEN ROJAS
Yo tengo otra teoría, el tío de Santiago creo que anda de amores con la mamá de Sofía, y qué tal vez esté envolucrado en los ataque 🤔🤔
Margelis Izarra
la verdad no entendí por qué tanta tragedia: cuál era el objetivo de las dos " madres"
Amalia liza maldonadoliza
muy linda historia muchas bendiciones
Sylvia Farias
eres muy buena escribiendo felicidades
Noemi Altamirano
es muy buena me encanto me gusta lo q escribes felicidades🤩
Sonia Yrady
en esta novela dese mi punto de vista la protagonista no la prepararon para la prepararon para enfrentar a los enemigos a sabiendas de que en este tipo de trama mínimo deberían estar entrenadas por tener familia que debe sobrevivir por los enemigos que tiene por poder
RINA DEL CARMEN ROJAS: Autora, excelente novela felicitaciones, como las anteriores que leí de tu imaginación 👏👏👏entiendo a Sofia, ella vivía otro 🌎 mundo, es lógico que ella sea así, zapatos altos y vestidos 👗 impecables, donde quiera que vaya. Yo tengo amigas que van invitas al campo y llegan con tacones hasta de 12 centímetros. 😃🤗🤗abrazos para ellas, mis bellas🤩😘
total 2 replies
Sonia Yrady
todavía no entiendo nada
RINA DEL CARMEN ROJAS
Puede ser que sea el tío, ya que cuando Santiago le sugirió hacerse cargo él de los negocios, se puso feliz 🤔🤔😠 espero que no sea así , qué tristeza para la familia 😲🥺
Rossy
🤩
Cristina Alberta
maldita hiena ojalá que se muera retorciéndose de dolor junto con Ricardo
Cristina Alberta
está bien que desconfíe de Ricardo el es el causante de todo y la muerte de sus padres
Cristina Alberta
yo creo que el tío está metido en todo esto para tomar el poder absoluto
Viviana Ranieri
Qué historia más tensa!!! Nunca imaginé que las traidoras fueran sus madres!!! Si querían que abandonaran esa vida no era necesario provocar una guerra ni tantas muertes!!! Gracias por compartir tus historias.
Viviana Ranieri
/Frown/
Eva Zuñiga
el tío,,,
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