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Entre Sangre Y Promesas

Entre Sangre Y Promesas

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor tras matrimonio / Reencuentro / Completas
Popularitas:37.5k
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

El día que Sofía Reyes descubrió que debía casarse con Santiago Ferrer, su mejor amigo de toda la vida, decidió alejarse de él.
Santiago hizo lo mismo.
Pero años después, un secreto familiar, un imperio peligroso y una muerte inesperada los obligarán a volver a encontrarse.
Y algunos destinos… simplemente no se pueden evitar.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Sofía

La actitud de Luciano me dejó inquieta.

Mi hermano no era así.

Luciano siempre decía las cosas de frente. Siempre había sido transparente conmigo, incluso cuando sabía que lo que iba a decirme no me gustaría.

Por eso su silencio de hacía unos minutos me resultaba tan extraño.

Entramos a la casa y apenas cruzamos la puerta, la voz de mi padre se escuchó desde el pasillo.

—¡Luciano! Ven un momento a mi oficina.

Vi cómo mi hermano se tensaba.

Fue algo rápido, casi imperceptible, pero lo conozco demasiado bien como para no notarlo.

Antes de que pudiera irse, lo tomé de la mano.

—¿Todo está bien?

Luciano me miró y sonrió.

Era una sonrisa tranquila, la misma de siempre.

—Claro, Sofi. Solo que debo seguir aprendiendo para guiar los negocios familiares. No es tan sencillo.

Asentí.

—No te sobreesfuerces.

—Lo sé.

Me soltó con suavidad y caminó hacia la oficina de mi padre.

Mi madre apareció desde la cocina en ese momento y me dio un beso en la mejilla.

—Tu padre se salvó por un milagro.

La miré confundida.

—Papá siempre fue a las galas de los Ferrer.

—Sí —respondió ella con un suspiro—. Pero esta vez decidió no ir.

Sentí un escalofrío.

—Mamá… mañana quiero ir al cementerio y cambiar las flores de la tumba del señor Ferrer.

Ella me miró con ternura.

—Es un bonito gesto.

—Por lo menos puedo hacer eso estos días que estoy aquí.

Suspiré.

—Santiago debe asumir la dirección ahora.

Mi madre hizo un gesto extraño.

Algo que no supe descifrar del todo.

—¿Algo malo pasó? —pregunté.

Ella dudó unos segundos.

—No sé si Santiago quiera asumir la dirección.

—¿Y si no lo hace?

—Sería un problema.

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

Mi madre bajó la voz.

—Porque podría perderlo todo.

Sentí que el corazón me daba un pequeño salto.

—Se salvó porque no fue a la gala de beneficencia —continuó ella—. Pero si hubiera ido… no estaría vivo.

El horror me recorrió la espalda.

Intenté no pensar demasiado en eso.

—¿Vas a volver a Italia? —preguntó mi madre después de un momento.

—Sí. Me voy el lunes.

—¿Quién te llevará al aeropuerto?

—Luciano.

Mi madre sonrió con cariño.

—Luciano te ama mucho. Es un muy buen hermano.

La miré.

—Lo es.

Sonreí suavemente.

—Yo también lo amo mucho.

Mi madre acarició mi mejilla.

—Ve a descansar. Ha sido un día muy largo.

Asentí.

—Sí, mamá.

Besé su frente y subí a mi habitación.

 

Durante los siete días que estuve en el país, no volví a preguntar por Santiago.

Y lo agradecí.

No lo vi.

No supe de él.

Pero todos los días fui al cementerio.

Cambiaba las flores de la tumba del señor Ferrer y rezaba por su alma.

Mientras estaba allí, recordaba cosas del pasado.

Fiestas.

Risas.

Los juegos tontos que hacíamos cuando éramos adolescentes.

Beso o reto.

Cuando nos tocaba besarnos, eran besos torpes, rápidos, acompañados de risas.

Nada importante.

Solo juegos de niños.

O eso creíamos.

 

El lunes llegó más rápido de lo que esperaba.

Luciano me llevó al aeropuerto.

Cuando me despedí de él en la entrada de la terminal, me abrazó con fuerza.

—Cuídate.

—Siempre lo hago.

—Le haremos seguimiento a tu vuelo.

Sonreí.

—Cuando llegue a Florencia les escribo.

—Hazlo.

Luciano sonrió.

—Papá se quedará tranquilo si sabe que llegaste bien.

Asentí.

Entré al aeropuerto y pasé todo el proceso migratorio sin problemas.

Pero cuando llegó el momento de abordar…

La empleada de la aerolínea me detuvo.

—Señorita Reyes, lo siento, pero su vuelo fue cancelado.

Parpadeé.

—¿Qué?

—La reserva fue cancelada hace unas horas.

Sentí que la sangre me subía a la cabeza.

—No, no, no. Yo no cancelé nada.

Busqué el correo de confirmación en mi teléfono.

Mostré la reserva.

Discutí con la empleada.

Con otro empleado.

Con el supervisor.

Nada.

No pude abordar.

Intenté buscar otro vuelo.

Aunque tuviera que hacer tres escalas.

Pero todos estaban llenos.

Salí del área de migración furiosa.

Saqué el teléfono y llamé a Luciano.

—¿Qué pasa? —respondió.

—Cancelaron mi pasaje.

—¿Cómo?

—¡No lo sé! Y no he podido conseguir otro vuelo para hoy.

Hubo un breve silencio.

—Ya te recojo.

—¿En serio?

—Sí.

Luciano llegó sorprendentemente rápido.

Me subí al auto.

—¿No estabas lejos?

—No.

Miró la carretera.

—Y no hay casi tráfico.

Eso era raro.

Suspiré.

—Estás extraño, Luciano. ¿Qué pasa?

Mi hermano guardó silencio unos segundos.

Luego habló.

—Me voy a casar.

Lo miré como si hubiera dicho la cosa más absurda del mundo.

—¿Qué?

—Me voy a casar.

—¿Con quién?

—Con la hija de los Manrique.

Me quedé completamente en shock.

—¿Cómo que con la hija de los Manrique?

—Karen Manrique.

Abrí los ojos con incredulidad.

—¿La que tiene veinticinco años y se la pasa de fiesta en fiesta? ¿La que dicen que es…?

Me detuve.

Luciano suspiró.

—Sí. Esa.

Negué con la cabeza.

—No puede ser.

—Sofía…

—¿Es otro de esos arreglos familiares?

Luciano no respondió.

Eso fue suficiente respuesta.

—¿Tú la quieres?

Silencio.

A Luciano jamás le habían gustado las mujeres escandalosas o superficiales.

—Papá me va a escuchar —dije molesta.

—Déjalo.

—¡No!

Golpeé el asiento con frustración.

—No está bien. ¡Luciano, es horrible! ¡No somos ganado!

Mi hermano mantuvo los ojos en la carretera.

Entonces dijo algo que me dejó helada.

—Tú debes casarte con Santiago.

Giré hacia él.

—Eso no va a pasar.

—Sofía…

—Yo con él no me caso.

Luciano apretó el volante.

—Al papá de Santiago lo mataron por ese matrimonio.

Sentí que el aire desaparecía del auto.

—¿Qué…?

—Por el matrimonio del que ustedes huyeron hace diez años.

Mi mente se quedó en blanco.

—¿Qué estás diciendo?

Luciano no respondió.

Solo siguió conduciendo.

Y en ese momento entendí algo que me hizo sentir un frío terrible en el pecho.

Tal vez…

yo nunca debí haber vuelto al país.

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Viviana Ranieri
Qué historia más tensa!!! Nunca imaginé que las traidoras fueran sus madres!!! Si querían que abandonaran esa vida no era necesario provocar una guerra ni tantas muertes!!! Gracias por compartir tus historias.
Viviana Ranieri
/Frown/
Eva Zuñiga
el tío,,,
LISSETH BUITRAGO
Linda Historia. Gracias
Norma Alvarez Vega
el tio es el problema
Maria Hernandez Ortega
pienso que el tío quiere Ser el mandá más.....
mucha alegría cuando le dijo Santiago que sería el que llevará los negocios y luego las " bromas sobre su novia.....
Luz Marina Lopez Cardenas
excelente como cada una de tus obras
💯 de 💯
voy por otra de tus obras y en espera de tus nuevos proyectos ya que siempre llenan son muy completas
llenas de emociones, excelente trama de esas que atrapan de principio a fin un desarrollo y un final perfecto
felicidades escritora
N. Garzón: Muchas gracias por leerlas ❤️
total 1 replies
Luz Marina Lopez Cardenas
👏👏👏 bravo Sofi
Luz Marina Lopez Cardenas: Que triste para Santi. Saber que su madre también lo traiciona ojala supere pronto la decepción
total 1 replies
Luz Marina Lopez Cardenas
que horror jummm ahora quien es el traidor??
Luz Marina Lopez Cardenas
será que por fin la atrapan???
Luz Marina Lopez Cardenas
solo falta que atrapen a Carmen y puedan tener un poco de tranquilidad 🙏
Luz Marina Lopez Cardenas
Felicidades ya viene el heredero o heredera en camino 👏
Luz Marina Lopez Cardenas
Que bella mamá jummmm😭
Luz Marina Lopez Cardenas
Sofia por fin aceptaste lo que siempre estuvo
por eso huiste a Italia el destino te alcanzo 👏
Nely Godoy
tuvo todo esta historia,fue apasionante/Angry/
Nely Godoy
q madres eh,tremendo menos mal q sofia es una guerrera
Luz Marina Lopez Cardenas
👏👏👏👏🥰
Luz Marina Lopez Cardenas
Es Ricardo estoy segura no confío en el
siempre oportuno moviendo los hilos
esun traidor
Luz Marina Lopez Cardenas
ya van aceptado que se aman ☺️👏
Luz Marina Lopez Cardenas
No sé pero creo que el tío de Santy tiene todo que ver
no me genera nada de confianza
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