No creas ni por un instante que mi historia de vida será la típica de hombres salvajes y predecibles. La mía se escribe con fuerza, con intención, con estrategia… con una presencia que se desliza bajo la piel y deja huella.
Haré que tu corazón pierda el compás, que se acelere y se rinda al ritmo de mis movimientos, como si cada paso que doy marcara el destino entre nosotros.
No será una simple historia… será mi historia la que te deje un pulso constante, una tensión que te erice la piel y te obligue a sentir cada latido en sintonía conmigo.
ACTUALIZACIÓN DIARIA
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¡Fuera Pensamientos Impuros! ¡Este hombre es peligroso!
Donde antes había una cabeza reptiliana, ahora se alza el rostro de un hombre joven y apuesto. Sus facciones son finas pero marcadas, con pómulos elegantes y labios definidos. Sus ojos permanecen iguales en esencia: rojos intensos, penetrantes, con un leve brillo sobrenatural que delata su verdadera naturaleza.
Su expresión es serena, segura, casi dominante. Viste ahora un traje oscuro adornado con delicados detalles dorados que parecen surgir de la misma energía que lo transformó, como si el bosque mismo le hubiera tejido aquellas prendas.
De pie en el sendero, entre sombras y susurros de hojas, ya no parece una serpiente… pero en su mirada ardiente todavía habita la criatura antigua que acecha bajo la piel humana.
- Que guapo. Dije hacía mis adentros, sonrojada.
¡No! ¡Fuera pensamientos impuros! Debo concentrarme primero en su identidad y el porqué me miraba con esa identidad. Posiblemente, ya me estaba siguiendo desde antes y si es así, entonces es alguien peligroso. Definitivamente es fuerte.
El hombre apuesto se acercó a Aelina Moonveil mirándolo de arriba hacia abajo, cautivado por su candente cuerpo. Sin embargo, no dijo ni una sola palabra.
Retrocedí un poco, me sentí avergonzada por su mirada cautivadora. Además, no podía evitar dar un vistazo para ver sus fuertes brazos y pectorales que a pesar de estar cubiertos por ropa se marcaban. En mis anteriores vidas nunca pude tocar a un hombre y mucho menos soñar con tener uno tan apuesto como el que tengo enfrente.
- ¡Oh, Dioses! ¡Me está carcomiendo la lujuria! Susurré en voz baja.
Cómo si me hubiera escuchado este hombre apuesto, esbozo una seductora sonrisa con leve soplido de satisfacción. Mi corazón al verlo y oírlo está yendo a mil por hora.
- ¿Cuál es tu nombre? Con una voz grave y seductora el hombro preguntó. A su vez se acercó y tomó un mechón de cabello de Aelina Moonveil oliscándolo.
- Aelina Moonveil. Cómo si estuviera hipnotizada respondí.
Intenté controlar mi impulso alejándome y dejando de lado su gran atractivo y su aroma tan embriagador. Antes de poder articular algunas palabras este hombre apuesto, habló.
- Sé mi hembra. Dijo esto observando fijamente la reacción que podría llegar a tener Aelina Moonveil.
Trague saliva no sabía qué hacer, mi cuerpo me decía que aceptará rápidamente, pero mi mente decía que tenía que adaptarme primero a este mundo para poder seguir con mi objetivo de venganza.
- No. Dije secamente.
Saqué mi espada de mi espacio y alcé él vuelo, había una formación en el bosque rodeándolo todo incluyendo el cielo sobre él, con unos ligeros movimientos de mi dedo índice logré hacer un hueco en la formación, pudiendo así salir con éxito del bosque.
Al salir de la penumbra fresca del bosque, entre troncos altos y hojas que susurran con el viento, se abrió ante mi vista una aldea bañada por la luz dorada del atardecer. Contemplando un pequeño mundo que respira en armonía con la naturaleza.
La aldea se extiende suavemente sobre una llanura verde y ondulante, abrazada por un río serpenteante que refleja el cielo azul salpicado de nubes blancas. Más allá, colinas suaves y montañas azuladas se alzan como guardianes silenciosos del horizonte. El paisaje es amplio, abierto, casi infinito, y la aldea parece un corazón cálido latiendo en medio de esa inmensidad.
Las viviendas son circulares, construidas con barro y piedra, con techos cónicos de paja dorada que brillan bajo el sol. Algunas son más grandes, quizá hogares de familias numerosas o espacios comunales. Otras, más pequeñas, forman agrupaciones que delinean caminos de tierra bien marcados por el constante ir y venir de sus habitantes. Cercas de madera delimitan corrales donde ovejas y cabras pastan tranquilamente.
En el centro, la vida fluye con energía serena. Hay hombres bestias trabajando la tierra, tallando madera, preparando alimentos sobre mesas rústicas.
Desde mi posición entre los árboles, el sonido llega amortiguado: risas lejanas, el balido de los animales, el murmullo del río. El bosque detrás de mi es más oscuro y fresco, lleno de sombras profundas y misterio, mientras que la aldea brilla abierta y viva, como un refugio humano en medio del vasto paisaje natural.
Vista desde lejos, parece pequeña, pero al expandirse en detalle se revela compleja: caminos que conectan cada hogar, campos cultivados más allá de las primeras casas, pequeños huertos, quizá un espacio central donde se reúnen para celebrar. Es una comunidad que no solo existe, sino que prospera, integrada en la tierra y sostenida por el trabajo compartido.
Desde el borde del bosque, la aldea se percibe como un sueño antiguo: sencilla, luminosa y llena de vida.
Bajé desde el cielo, guardando mi espada opté por caminar hacia la aldea. Al llegar los hombres bestias se me abalanzaron rodeándome y viéndome con deseo me empezaron a hablar como si un coro se tratara.
- Hola, hembra. ¡Déjame ser tu macho! Dijo un hombre bestia conejo.
- Aléjate, hombre. Miro a Aelina Moonveil y le dijo - Yo quiero ser tu hombre bestia, sé cocinar una rica cecina. Con la frente en alto dijo un hombre bestia borrego.
- Yo tengo un gran pene. Definitivamente, te haré sentir bien por las noches. Dijo orgullosamente un hombre bestia gallo.
Y así muchos hombres bestias empezaron a bombardearme de solicitudes para volverse mis esposos. Me sentí sofocada por tantos hombres a mi alrededor, ni siquiera se podían comparar con la belleza anterior.
Quise hablar tranquilamente sin presión por aceptar un marido, pero estos hombres bestias me seguían hostigando sin poder salir de ahí de repente sentí una mano masculina de apariencia estilizada y firme.
Era itna mano delgada, con dedos largos y bien proporcionados, lo que le daba un aire elegante. Las venas se marcan sutilmente bajo la piel clara, especialmente en el dorso, lo que aporta una sensación de fuerza contenida más que de volumen.
Los nudillos están ligeramente resaltados y los tendones se distinguen con naturalidad cuando la mano se inclina, mostrando definición sin exageración.
- Fuera, es mía.
Una voz se escucha detrás de mi, era esa misma voz de ese hombre, pero está vez se escuchaba en un tono posesivo y siniestro.
Los hombres como si hubieran visto al diablo se esfumaron rápidamente. Intenté liberarme de su agarre pero este hombre presionó más mi cuerpo con el suyo, se acercó a mi nuca y susurrándome al oído con esa voz seductora dijo.
- Debes tener cuidado, no estás actuando como una mujer común de este mundo.
Abrí de par en par mis ojos sorprendida - Tú, ¿Qué has dicho? Pregunté.
bueno lo importante es que el la esta cuidando pero hay le va tocar difícil con todas esas mujeres
hay no que paso