Hay veces que uno quiere que todo vaya de acuerdo con nuestros deseos, pero, la vida nos tiene deparado algo diferente.
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24 ENCUENTRO
Lo que me había dicho Cleo sobre Alexis era lógico, sabía bien lo cabreado que debe estar conmigo por lo sucedido, aunque yo no tengo la culpa de haberme caído sobre Maximiliano y él tendrá que entender eso, no quería perder a mi novio, aunque lo que había pasado anoche me carcomía la cabeza, no loca le podía confesar de que lo había vuelto a besar, era mejor así.
El día transcurrió normal para mí, nada nuevo, me la pase todo el día en mi habitación, solo pensando en que me iría decir Max el sábado en la noche, eso me tenía el corazón algo acelerado.
El sábado llego y todo normal, bajé a desayunar y todos estaban ahí.
Buenos días hija, saluda mi padre.
Buen día a todos, me acerque y le di un beso a mi madre, a mi padre y al abuelo, lo extraño fue que no vi a los tres mosqueteros ni a mi hermano.
¿Qué ha pasado con los demás?
Nada malo, solo que ellos salieron madrugados a los viñedos a resolver unos trabajos hija.
A qué bueno abuelo.
Ma, me dejas salir un rato con mis amigas, Cleo me había invitado con las demás a salir hoy y más sabiendo que debía hablar con Alexis y ella me ayudaría.
No, se escuchó la voz de mi abuelo.
Pero abuelo, son mis amigas, además mamá siempre me deja ir donde Cleo y ella sabe quiénes son sus padres.
He dicho que no, además en esa casa hay hombres.
Pero abuelo, qué hay de malo en eso, soy joven y no será la primera y última vez que me rodeen hombres que no son de mi familia.
Ya he dicho que no y no es no, señorita.
Este se paró y salió hecho un mar de furia del comedor, mi madre me vio de reojo, diciéndome que no le llevara la contraria.
Ya sabía cómo era el viejo cascarrabias de mi abuelo, cuando decía no era no, pero yo siempre me salía con la mía.
Desayunamos y a eso de las 10 de la mañana mi madre me ayudó a salir de la casa con la excusa de que íbamos de compras las dos, pero eso incluía a mis amigas también.
Salimos y vi a mis amigas en el centro comercial, mamá era muy amiga de la madre de Samanta y ellas se fueron adelante y nos dejaron a las cuatro atrás, eso sí con la condición de que no nos podíamos ir del centro comercial, cosa que le agradecía a mi madre por dejarme mi espacio y no sofocarme como lo hacía el abuelo.
Hola chicas, nos saludamos y empezamos a caminar hasta llegar a la sala de juegos que tenía el centro comercial, allí en uno de los juegos estaba Alexis con Marlon hablando.
Hola chicos, ¿Cómo están? Nos acercamos y los saludamos.
Muy bien gracias, fue la respuesta de los dos.
Bueno, dice Cleo, creo que hacemos mal tercio aquí Marlon, lo tomó del brazo y con las demás nos alejamos dejándolos solos a ellos dos, ojala y no se agarren más, con el geniecito que se gasta cada.