🔞🔞En una ciudad donde las torres de cristal ocultan mafias, corrupción y cuerpos bajo neón, Cassian Cooling intenta vivir lejos de la violencia que marcó su juventud. Arquitecto prodigio de Central City, heredero de una fortuna y dueño de un talento capaz de construir maravillas, lleva años enterrando al monstruo que alguna vez aterrorizó las calles de Cuatro Leguas.
Cuando su mejor amigo queda atrapado en una deuda y la mujer de la que se enamora resulta herida, Cassian descubre que el pasado nunca desapareció. Solo esperó en la oscuridad el momento para volver.
Una guerra criminal comienza a devorar las dos ciudades más peligrosas, Cassian deberá decidir qué parte de sí sobrevivirá: el hombre que construye hospitales… o el que aprendió a destruir mafiosos.
Entre conspiración, mafias, tecnología, romance oscuro y una violencia tan brutal como adictiva, Cenizas y Cristal es una novela noir de ciencia ficción donde el amor puede salvar… o romper lo poco humano que queda dentro de t
NovelToon tiene autorización de XintaRo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap 7: Parte 2.
Nos quedamos unos minutos sentados en la cama. Walter no dice nada, solo mira por el ventanal mientras mastica cereales… Yo me recuesto en la cama, aún siento los hombros adoloridos, aún me pican las muñecas… Pero al menos… por ahora, estamos enteros.
—Cassian… —murmura de pronto la voz de Lekan desde el baño—. Me puedes traer mi ropa…
—Yo te la llevo —responde Walter de pronto.
Le doy un codazo en las costillas mientras me levanto. Él se queda encorvado mientras me maldice y se ríe, aun con dolor.
Tomo la ropa del suelo, su falda y ropa interior aún están tirados al lado del ventanal. Su blusa y camiseta siguen en la entrada de la habitación. Camino al baño, sintiendo que su ropa aún esta húmeda por la lluvia y el sudor.
—Lekan, aún esta húmeda tu ropa —le digo viéndola asomarse por la puerta—. Te parece bien si te paso de mi ropa.
Ella me mira y su rostro se sonroja al instante.
—Esta bien… —responde—. Solo dame unos pantalones y una camisa.
Lena de inmediato abre el closet y saca un conjunto negro femenino. Lekan lo mira… y sus ojos cambian a una molestia total y sincera. Siento como se me presionan las costillas.
—No son de su ex —le dice Lena de pronto—. No te daría algo de esa perra…
Lekan se ríe alegremente… Esta risa me encanta, sincera y pura. Llena de ella misma… Solo ella.
—Gracias, Lena… —le digo soltando el aire apretado.
Camino al closet y tomo el conjunto. Un pantalón ajustado negro, ropa interior de encaje negro, y una camisa azul marino.
—Esta ropa está nueva —le dice Lena—. La compre hace años. Solo por capricho.
Es verdad… Lena siempre gasta mi dinero en ropa real, aunque no tenga un cuerpo real para vestirla, a ella le gusta coleccionarla.
—Esto es muy bueno… Para ti, Lekan —le digo extendiéndole la ropa.
—¿Por qué? —me pregunta.
—Por que Lena nunca le a dado su ropa a otra mujer… De echo ni a mi madre le ha compartido su ropa.
Lekan se queda mirando a Lena en el holograma. Ella le sonríe y baja la cabeza.
—Gracias, Lena… es muy lindo de tu parte —le dice, sonriéndole con gratitud.
Miro a Lekan, ella me sostiene la mirada… Levanto su ropa interior aun en mi mano, ella la nota. La subo a mi cara y le doy una enorme inalada, sintiendo todo su aroma y esencia. Ella se sonroja por completo apretando los dientes.
—¡Eres un idiota! —me grita, arrebatándomela de la mano.
Cierra la puerta con un portazo. Me rio al ver lo adorable que es. A pesar de lo salvaje que es en la cama, se sigue sonrojando por cosas mínimas… Lena solo me mira y me desaprueba con un suspiro moviendo la cabeza.
Tras unos minutos, Lekan sale ya vestida del baño. Se ve hermosa, sensual y peligrosa con esos pantalones ajustados. El aire se me va un segundo de los pulmones. Ella lo nota… Claro que lo nota. Lleva notando todo desde el primer día que nos conocimos.
Camina hacia mí y me besa, siento como mete su mano en mi pantalón y acomoda una tela envolviendo mi pene. Me quedo completamente quieto. Sin pensar que Walter está detrás de nosotros viendo todo…
—Eres un pervertido… —me susurra, inclinándose sobre mi oído y mordiendo mi oreja.
Aclaro la garganta intentando calmar mi pantalón… Meto la mano y saco la tela que puso envolviendo mi verga ya casi dura de nuevo. Lo veo apenas —su ropa interior—. La vergüenza me calienta las orejas de inmediato… Sabe perfectamente como tentarme. La meto en mi bolcillo sin decir nada.
Me giro. Camino hacia la cocina mientras los tres me siguen. Lena se mueve por el apartamento, volando y saltando en los hologramas, soltando notas musicales y brillos. Activa los altavoces con Classic-Rap, con el que Walter y yo nos criamos. Movimiento Único resuena por todo el piso de la Torre Zenith. Lekan mira fijamente a Lena sonreír y tararear, camina a mi lado tomándome la mano.
—Tú Lena es una IA increíble… —me dice, mientras ve a Lena volar y bailar.
—Así es ella… Es única… —le respondo—. Yo solo la dejo libre y que haga lo que quiera.
Lekan me mira un segundo, como si dudara de mis palabras… pero no dice nada. Me suelta la mano y camina hacia Lena, que está proyectada sobre los sofás de la sala. Lena se queda quieta y le sonríe, en un segundo, un halo de luz baja desde su cabeza a sus pies, cambiando su vestido floreado por el mismo conjunto que viste ahora Lekan.
Walter pasa a mi lado sonriendo mientras termina de sorber el cuenco, me da un codazo en el brazo como diciendo: “Estas jodido, hermano”, mientras me alza una ceja… Estúpido Walter… Solo le sonrió de vuelta dándole un golpecito en el brazo.
Veo como ambas se miran y se sonríen. Ahora Lekan la ve sin dudar de lo que dije… Bueno, es normal dudar… Las IAs domesticas no se comportan como Lena, de echo… no deberían de comportarse como ella. Pero no hay nada que pueda hacer, ella ya es así.
E visto otras Lenas domesticas en casas, oficinas empresariales y eventos… frías, sintéticas, completamente carentes de esas expresiones y gestos. Las Lenas solo son maquinas, nada más que una IA domestica básicamente diseñada para agendar tu día, en pantallas o droides de asistencia… Ver a una Lena cambiar de expresión es completamente imposible, y prácticamente nadie cambia su aspecto base, nada mas que la ropa para que lleve los logos o marcas… o escudos Familiares. En las casas suele cambiar bastante, si es para una familia; le compran ropa y maquillaje virtual… Y también… otros más enfermos la usan para su perversión.
Desde que la rama de la empresa “Cooling Tec”, comenzó a revolucionar la tecnología, solo crecieron las arcas de la familia. Pero a Lena la trajo directamente Rubén, antes de salir a la luz y superar a todas las otras IAs. No existió una compra, ni una factura… Solo llegó con unos técnicos hace dos años y la instaló por todo mi apartamento… Bueno… nuestro apartamento, de Lena, mío y… de Rubén.
La enorme cocina del apartamento se ilumina automáticamente apenas entramos. Superficies negras elegantes, paneles holográficos y drones domésticos comienzan a activarse suavemente.
Walter silba impresionado al ver todo activarse.
—Definitivamente debí dedicarme a construir edificios en lugar de recibir disparos.
—Todavía recibo disparos —le respondo, sonriendo con arrogancia.
—Buen punto.
Lekan se sienta sobre uno de los bancos observándome mientras comienzo a sacar ingredientes refrigerados. Huevos. Pan artesanal. Carne premium. Vegetales frescos. Lena se proyecta a mi lado cambiando su conjunto por un traje de chef color rosa con detalles celestes.
Walter frunce lentamente el ceño.
—¿Por qué tienes comida de chef escondida aquí? —suelta, mientras se sienta frente a mí.
—Porque sé cocinar, idiota —le respondo, haciendo girar un cuchillo sobre mí mientras lo sujeto con la otra mano.
Silencio. Walter me mira horrorizado mientras sirve tres tazas de café.
—¿También haces eso? —dice fingiendo miedo—. ¿Hay algo irritantemente perfecto que no hagas?
—Sí… Dormir tranquilo —suelto sin pensar.
La frase sale más seca de lo esperado. El ambiente baja apenas de intensidad un segundo mientras Walter reparte las tazas… Pero Lekan rompe rápidamente el silencio.
—Entonces sorpréndenos, arquitecto —su voz sale suave, segura, llena de comodidad.
La observo apenas de reojo mientras comienzo a lavar los vegetales… Y mierda. La manera en que me mira ahora… cálida, relajada, íntima… hace que algo dentro de mí se sienta peligrosamente parecido a un hogar.
Los drones domésticos flotan suavemente sobre la cocina ayudándome con algunas preparaciones, Lena los controla moviendo un cuchillo como si fuera una batuta. Walter permanece sentado sobre la barra, observando como si estuviera presenciando una anomalía biológica y tecnológica. El aroma del desayuno comienza a llenar el apartamento. Por un rato… todo parece absurdamente normal. Demasiado normal para nosotros.
—Todavía me cuesta creer que sepas cocinar así —dice intentando robar un trozo de carne antes de tiempo.
Le golpeo la mano con la espátula. Igual que Nana.
—Y a mí todavía me cuesta creer que sigas vivo, después de todas las veces que hiciste estupideces —le respondo, girando la carne sobre el sartén.
Walter sonríe ampliamente, mientras se quita un parche del pecho. El corte que cubría ya esta casi cerrado, solo quedan unas grapas sobre su piel y una línea roja.
—Eso se llama talento natural, hermano… —lo dice con una mueca de orgullo, alzando la barbilla—. Soy un dios hermoso e inmoral después de todo, lo sabes.
Suelto una carcajada genuina, no lo puedo evitar. Siempre dice lo mismo después de ser atravesado por algo metálico… y sobrevivir. Lekan ríe desde el otro lado de la cocina mientras bebe café. Y escucharla reír ahí, relajada, mezclándose naturalmente con nuestras conversaciones estúpidas… se siente extrañamente correcto. Como si siempre hubiese debido estar aquí.
La luz del mediodía entra a través de los ventanales gigantes. Afuera, Central City vuelve lentamente a su rutina habitual. Aeromóviles cruzando entre edificios. Anuncios holográficos gigantes. Drones policiales patrullando avenidas aéreas… Toda esa perfección artificial y brillante escondiendo corrupción debajo.
Walter observa la ciudad a través del cristal mientras sorbe su café lentamente.
—Sigue pareciendo una mentira… ¿no? —suelta en un suspiro.
Lekan deja de juguetear con Lena y lo mira curiosa.
—¿Qué cosa? —le pregunta.
Walter hace un gesto hacia el exterior con el mentón, dándole un largo trago a su café antes de responder.
—Todo esto… —le responde—. Estar en Central City… Todo aquí parece demasiado limpio comparado con Cuatro Leguas.
Suelto aire lentamente sacando los platos de la alacena.
—Porque lo es… —digo.
Miro a Walter un segundo, él me sostiene la mirada… Y ambos sabemos exactamente lo que quiero decir… Central City tiene mafias. Corrupción. Drogas. Violencia… Pero todo ocurre elegante. Silencioso. Escondido detrás de dinero y cristal. Pero Cuatro Leguas nunca pretendió ocultar lo que era. Ahí la violencia vive directamente en las calles y en la vida de todos.
Lekan y Lena nos observan en silencio unos segundos… Después Lekan rompe el silencio.
—¿Tan… distinta es…? —pregunta, casi con un hilo ahogado en la voz.
Walter y yo intercambiamos una mirada breve. Y por primera vez desde que comenzó todo esto… parece que ambos estamos pensando exactamente lo mismo. Walter habla primero.
—Imagina una ciudad oscura, donde la policía entra a los barrios bajos solo si va acompañada por vehículos militares.
Lekan guarda silencio, solo nos mira… Yo continúo mientras termino de cocinar.
—Donde los niños primero aprenden a identificar disparos y sus calibres, antes de aprender matemáticas…
—Donde las luces de neón de los bares funcionan mejor que el sistema eléctrico público —agrega Walter.
La expresión de Lekan cambia lentamente. Más seria. Más concentrada.
Sirvo finalmente el desayuno frente a ellos antes de sentarme también. Huevos especiados.
Pan tostado. Carne premium con vegetales salteados.
Walter observa el plato maravillado. Se lleva ambas manos al rostro con teatro.
—Voy a llorar…
—Hazlo lejos de mi comida —le gruño riendo.
Lekan ve el plato por un segundo, luego prueba un poco y sus ojos se abren apenas sorprendidos. Eso me provoca más satisfacción de la que debería.
—Esto está increíble —me dice con la boca llena.
Walter apunta hacia mí dramáticamente con el tenedor.
—¿Ves? —le dice a Lekan—. Por eso lo odio. Hace demasiadas cosas bien.
—También recibió una descarga eléctrica y terminó colgado de unas cadenas ayer —le responde.
—Sí, pero incluso así probablemente se veía elegante.
Suelto una risa pequeña mientras niego con la cabeza.
Y entonces… la calma desaparece. El comunicador principal del apartamento emite un sonido grave. Los tres levantamos la vista inmediatamente… Pantalla privada. Encriptación externa.
Walter deja lentamente el tenedor sobre la mesa.
—Esto no me gusta…
—A mí tampoco… —murmuro—. ¿Lena, reconoces la señal?
—Negativo, amo —responde—, es una señal externa codificada, pero solo busca entrar a su comunicador…
Mierda… Con un gesto de la mano activo el panel holográfico. La imagen tarda unos segundos en aparecer. Después finalmente surge el rostro de un hombre joven, Cabello oscuro corto. Ojos rojos fríos. Traje negro impecable con una corbata roja… Y detrás de él… luces rojas.
Lekan frunce apenas el ceño. Walter murmura:
—Mierda, es él…
Yo ya sé quién es… Guillermo Linova… El jefe de la familia mafiosa más poderosa de Central City. El hombre me observa tranquilamente desde el holograma. Después sonríe apenas.
—Cassian Cooling…
Su voz es calmada. Elegante. Peligrosa… Muy distinta a la brutalidad vulgar de Gastón. Guillermo parece el tipo de hombre que podría ordenar una ejecución mientras bebe vino.
—Guillermo Linova… —respondo, sintiendo como toda la calma murió en cuanto dijo mi nombre.
—Hace tiempo que no hablamos.
—Eso suele significar que las cosas van bien.
Él sonríe apenas un poco más.
—Generalmente sí, arquitecto…
Walter permanece completamente atento ahora… Lekan también. Porque, aunque Linova nunca tuvo conflictos conmigo… sigue siendo un capo mafioso. Y nadie llega a controlar Central City siendo amable.