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Reencarné Como El Omega Del Villano Imperial

Reencarné Como El Omega Del Villano Imperial

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Fantasía LGBT / Viaje a un mundo de fantasía
Popularitas:9.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ailed Dayana Araujo Medrano

Morí deseando cambiar el destino de un personaje trágico… y desperté en su cuerpo.
Ahora soy Lysander Valemont, el omega caprichoso prometido con el temido Duque Kael Aetherion.
En la novela original, nuestro matrimonio era infeliz y yo terminaba muriendo después de dar a luz.
Pero esta vez no permitiré que la historia termine igual.
Aunque Kael me odie… aunque todos crean los rumores sobre mí…
Haré todo lo posible para cambiar nuestro destino.

NovelToon tiene autorización de Ailed Dayana Araujo Medrano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

La noche había terminado, pero el eco de aquella recepción parecía haberse quedado adherido a la piel de Lysander como un perfume del que no podía librarse.

El carruaje avanzaba con suavidad por las calles iluminadas de la capital imperial, mientras las ruedas se deslizaban sobre la piedra húmeda con un sonido monótono, casi hipnótico. Afuera, las luces doradas de los faroles se deshacían contra las ventanas, difusas, temblorosas… como si incluso la ciudad se negara a quedarse quieta.

Dentro del carruaje, sin embargo, el silencio era mucho más pesado.

Lysander mantenía la mirada fija en la oscuridad tras el cristal, aunque en realidad no estaba viendo nada.

Su mente seguía atrapada en el salón de aquella residencia noble. En los murmullos. En las miradas. En la sonrisa perfectamente educada de la mujer que había aparecido demasiado cerca de Kael.

Lady Seraphine Elvaris.

Incluso el nombre le resultaba irritante.

Apretó apenas los dedos sobre la tela de sus guantes y luego aflojó la mano casi de inmediato, como si temiera que ese pequeño gesto pudiera delatarlo.

Ridículo.

No tenía ningún derecho a sentirse así.

No debía sentirse así.

No era como si Kael le hubiera prometido algo. No era como si entre ellos existiera una clase de vínculo que justificara ese nudo extraño en el pecho. Seguían siendo, en teoría, un matrimonio nacido de la conveniencia, de acuerdos y deberes, de expectativas ajenas.

Y, sin embargo…

Apretó los labios.

Porque la imagen seguía ahí.

La manera en que Seraphine había sonreído al verlo.

La forma en que había pronunciado el nombre de Kael con una familiaridad irritante.

La naturalidad con la que se había acercado.

Y peor aún…

La forma en que, por un instante, Lysander había sentido que no pertenecía allí.

Que quizá esa mujer sí encajaba a su lado.

Que quizá, en la historia original, las piezas de ese mundo estaban hechas para personas como ella… y no para alguien como él, que había caído allí por error.

Bajó la vista.

No se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado hasta que la voz de Kael rompió por fin el silencio.

—Estás demasiado callado.

Lysander parpadeó, saliendo de golpe de sus pensamientos. Giró apenas el rostro hacia él.

Kael estaba sentado frente a él, con la espalda recta y una expresión tranquila, pero sus ojos lo observaban con demasiada atención como para fingir indiferencia.

—No sabía que el silencio fuera un crimen —murmuró Lysander, intentando mantener el tono ligero.

Kael no sonrió.

—Contigo, a veces, es más revelador que cualquier palabra.

Lysander sostuvo su mirada apenas un segundo antes de apartarla otra vez.

—Estoy cansado. Eso es todo.

Kael no respondió de inmediato.

El sonido de las ruedas volvió a llenar el espacio por un breve momento, pero esta vez el silencio ya no era cómodo. Había algo distinto en él. Una tensión fina, invisible, como un hilo tirante a punto de romperse.

—No lo creo —dijo Kael al fin.

Lysander volvió a mirarlo.

—¿Perdón?

Kael apoyó uno de los brazos contra el respaldo del asiento, sin dejar de observarlo.

—No estás cansado.

Su voz no era dura.

Ni acusadora.

Eso, de alguna forma, lo hizo peor.

—Entonces debes ser extraordinariamente talentoso para leer pensamientos —respondió Lysander con una calma que no sentía.

Kael lo sostuvo en silencio.

Y fue precisamente ese silencio lo que terminó por irritarlo más.

Porque Kael no estaba discutiendo con él.

Lo estaba mirando como si ya supiera la respuesta.

Como si solo estuviera esperando a que él tuviera el valor de admitirla.

Lysander giró el rostro hacia la ventana una vez más.

—No tienes por qué analizar cada uno de mis gestos.

—Y tú no tienes por qué fingir que no te ocurre nada.

La respuesta llegó demasiado rápido. Demasiado directa.

Lysander sintió que algo se tensaba dentro de él.

—No estoy fingiendo.

—¿No?

El tono de Kael seguía siendo sereno, pero ahora había algo más debajo de esa serenidad. Algo casi imperceptible. Una clase de interés… o provocación… que lo hizo sentirse aún más incómodo.

Lysander soltó una pequeña risa sin humor.

—Si vas a interrogarme, al menos deberías hacerlo cuando no estemos encerrados en un carruaje.

Por primera vez desde que habían subido, Kael dejó escapar una leve exhalación, algo parecido a una risa breve.

—Entonces sí estás a la defensiva.

Lysander entrecerró los ojos.

—¿Siempre disfrutas tanto molestarme?

—No siempre.

Kael inclinó apenas la cabeza.

—Solo cuando reaccionas de forma interesante.

El corazón de Lysander dio un golpe tan brusco que casi le dolió.

Lo miró con incredulidad.

—Eres insoportable.

—Y tú estás evitando decirme qué te molestó esta noche.

Lysander sintió un calor súbito treparle por el cuello.

—Nada me molestó.

Kael arqueó una ceja.

El gesto fue mínimo, pero suficiente para que Lysander quisiera abrir la puerta del carruaje y lanzarse al vacío.

—Claro —dijo Kael con una calma insultante—. Debí imaginar que pasaste toda la recepción con esa expresión solo porque el vino no era de tu agrado.

Lysander lo miró fijamente.

—No tenía ninguna expresión.

Kael sostuvo su mirada unos segundos, y luego, con una lentitud casi cruel, dijo:

—¿No?

Hubo algo en la forma en que pronunció esa sola palabra que lo desarmó por completo.

Lysander desvió la vista primero.

Maldición.

Kael había estado observándolo.

De verdad observándolo.

No solo como se mira a alguien por cortesía o costumbre. No como se vigila a un cónyuge por obligación. Sino con una atención demasiado precisa. Demasiado íntima.

Y eso, por alguna razón, lo dejó todavía más vulnerable.

Tragó saliva.

—Estás imaginando cosas.

Kael guardó silencio unos segundos.

Luego, en un tono mucho más bajo, casi demasiado suave, preguntó:

—¿Fue por Lady Seraphine?

El mundo se detuvo.

Lysander volvió la cabeza tan rápido que casi pareció un sobresalto.

—¿Qué?

Kael no apartó la mirada.

—Lo noté en cuanto apareció.

Lysander sintió que el calor en su rostro se volvía insoportable.

—No sé de qué hablas.

—Lysander.

Su nombre, en labios de Kael, siempre sonaba distinto. Más grave. Más lento. Más peligroso.

—No tienes por qué fingir conmigo.

El corazón le golpeó tan fuerte que tuvo que apretar la mandíbula.

Porque esa era precisamente la clase de frase que no debería afectarlo tanto.

Y sin embargo lo hacía.

Lo hacía demasiado.

—No estoy fingiendo nada —repitió, aunque esta vez la firmeza en su voz se sintió más débil.

Kael lo observó un instante más, como si evaluara cuánto podía empujarlo antes de romper algo entre ellos.

Entonces se reclinó apenas en el asiento, cruzando una pierna con elegancia.

—De acuerdo —dijo al fin—. Si quieres que lo dejemos así, lo haré.

Lysander debería haberse sentido aliviado.

No lo hizo.

Porque lo que realmente había querido —aunque no se atreviera a admitirlo ni siquiera ante sí mismo— era que Kael insistiera un poco más.

Que lo obligara a decir lo que no sabía cómo poner en palabras.

Que deshiciera de alguna manera ese nudo vergonzoso que le oprimía el pecho desde hacía horas.

Pero Kael no dijo nada más.

Y el silencio que siguió fue todavía peor.

Lysander apretó la tela de su abrigo entre los dedos.

Se odiaba un poco en ese momento.

Se odiaba por sentirse herido.

Se odiaba por no tener derecho a sentirse herido.

Y sobre todo, se odiaba por la respuesta que había surgido dentro de él apenas había visto a aquella mujer al lado de Kael.

Una respuesta simple. Patética. Innegable.

No le había gustado.

No le había gustado verla cerca de él.

No le había gustado la forma en que lo miraba.

No le había gustado sentir, aunque fuera por un instante, que alguien más podía ocupar un lugar al que él ni siquiera estaba seguro de tener derecho.

Y lo peor de todo…

Era que aquello no tenía nada que ver con la historia original.

Ni con el destino.

Ni con la necesidad de sobrevivir.

Tenía que ver con él.

Con lo que él sentía.

Con algo que, poco a poco, se había ido haciendo demasiado grande dentro de su pecho sin que se diera cuenta.

Y esa verdad le dio más miedo que cualquier otra cosa.

El carruaje dio un pequeño giro, y el leve movimiento hizo que una de las manos de Lysander resbalara del asiento. Antes de que pudiera recomponerse, unos dedos largos y firmes rodearon su muñeca con suavidad.

Lysander se quedó inmóvil.

Miró hacia abajo.

Era Kael.

No lo estaba sujetando con fuerza.

Ni de manera invasiva.

Solo… lo estaba sosteniendo.

Como si ese gesto hubiera surgido sin pensarlo demasiado.

Como si, en medio de aquella tensión incómoda, el cuerpo de Kael hubiera elegido acercarse antes que apartarse.

Lysander alzó lentamente la mirada.

Kael también lo estaba mirando.

Y por un instante, ninguno de los dos dijo nada.

A esa distancia, el brillo tenue de la lámpara del carruaje caía sobre los rasgos de Kael con una suavidad peligrosa. La línea severa de su mandíbula. La profundidad de sus ojos oscuros. La calma aparente de alguien que rara vez dejaba ver más de lo necesario.

Pero Lysander ya no era capaz de convencerse de que Kael seguía siendo completamente impenetrable.

Había aprendido a leer pequeñas cosas.

La forma en que sus dedos no se apartaban.

La forma en que lo observaba demasiado tiempo.

La forma en que siempre parecía notar lo que nadie más veía.

—Si algo te incomodó esta noche… —dijo Kael finalmente, con voz baja— no tienes por qué guardártelo siempre.

Lysander sintió que algo dentro de él temblaba.

Porque no era una exigencia.

No era una orden.

Era casi una invitación.

Una peligrosa.

Una que lo hacía querer decir demasiado.

Sus labios se entreabrieron apenas, pero ninguna palabra salió.

¿Cómo se suponía que iba a explicarle eso?

¿Cómo iba a decirle que no le dolía la presencia de Seraphine por orgullo, ni por vanidad, ni por una inseguridad vacía… sino porque verlo con otra persona le había dejado una punzada irracional y vergonzosa en el pecho?

¿Cómo iba a admitir que empezaba a importarle más de lo que debía?

No podía.

Todavía no.

Así que bajó la mirada y dijo, en un hilo de voz:

—No es nada.

Kael no respondió enseguida.

Sus dedos siguieron en su muñeca un segundo más.

Dos.

Tres.

Y luego, con una lentitud que casi dolió, la soltó.

—Mientes muy mal —murmuró.

Lysander alzó la vista otra vez, sorprendido.

Kael ya había apartado la mano, pero no la mirada.

Había algo distinto en sus ojos.

Algo más suave.

Algo que, de manera absurda, hizo que el pecho de Lysander se apretara todavía más.

—Descansa esta noche —dijo Kael, ahora con voz tranquila—. No voy a presionarte.

Lysander no respondió.

No porque no quisiera.

Sino porque temía que, si abría la boca, acabaría diciendo algo de lo que no podría volver atrás.

El carruaje se detuvo poco después frente a la residencia ducal.

Un sirviente abrió la puerta y el aire fresco de la noche se coló de inmediato en el interior.

Kael descendió primero, como siempre.

Luego se volvió hacia él y, sin pronunciar palabra, le tendió la mano.

Lysander la miró apenas un segundo.

No era la primera vez que Kael hacía algo así.

Y sin embargo, esa noche se sentía diferente.

Como si entre ellos hubiera quedado suspendido algo invisible. Algo que ninguno había nombrado todavía, pero que ya estaba allí.

Esperándolo.

Respiró hondo y aceptó la mano.

Los dedos de Kael se cerraron alrededor de los suyos con firmeza, cálidos incluso en medio del aire frío.

Y durante un instante breve, peligrosamente breve, Lysander sintió algo muy parecido a la seguridad.

Subieron juntos la escalinata principal en silencio.

Pero apenas cruzaron el umbral de la residencia, Kael se detuvo.

Lysander se volvió hacia él con ligera sorpresa.

—¿Qué sucede?

Kael lo observó un momento, como si estuviera decidiendo si debía decir algo o guardárselo para otra ocasión.

Finalmente, dio un pequeño paso hacia él.

No lo suficiente para invadirlo.

Solo lo bastante para hacer que el aire entre ambos se sintiera más denso.

—Lysander.

Su nombre volvió a sonar demasiado bajo.

Demasiado íntimo.

Lysander tragó saliva.

—¿Sí?

Kael lo sostuvo con la mirada un segundo más y luego, con una serenidad que lo desarmó por completo, dijo:

—No sabía que te importaba tanto.

El tiempo se detuvo.

Lysander sintió que el calor le subía al rostro de golpe.

—¿Qué…?

Kael no sonrió del todo, pero la comisura de sus labios se curvó apenas, como si hubiera encontrado algo que llevaba demasiado tiempo buscando.

—Buenas noches, esposo.

Y antes de que Lysander pudiera responder, Kael se apartó y siguió caminando por el corredor, dejándolo inmóvil en mitad del vestíbulo, con el corazón completamente fuera de control.

Lysander se quedó allí varios segundos, incapaz de moverse.

Su mente intentó formar una respuesta lógica.

No la encontró.

Porque la única verdad que quedó flotando dentro de él, terca e imposible de negar, fue esa:

Kael lo había notado.

No solo sus silencios.

No solo su incomodidad.

No solo sus cambios.

Sino eso.

Eso.

Y por primera vez desde que había despertado en ese mundo, Lysander sintió verdadero miedo.

No al destino original.

No a la novela.

No a la muerte.

Sino a algo mucho más peligroso.

A la posibilidad de que, sin darse cuenta…

ya se estuviera enamorando de verdad.

 

Llegó los capítulos que más estaba esperando si ven algo raro no dude En decirme es la primera vez que hago esto

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Mimiko
si soy
Annyely
🥰🥰🥰muy emotivo todo autora, como van descubriendo sus sentimientos👏👏👏👏
Annyely
🥰🥰🤭🤭🤭🤭
Annyely
🥰🥰🥰🥰
Victoria 017
me ofende que diga el inicio que comprende al dueño original y ahora actúe como si todo lo hace el dueño original esté mal, como reacciona, obviamente va a reaccionar y le provocan, en vez de criticar, intenta entender porque reacciona así
Annyely
☺️☺️
Annyely
🥰🥰
Annyely
muy lindo capitulo🥰🥰
MollyMoll
fighting!
MollyMoll
no te juzgo, hoy empecé y termine una novela de 116 capitulos. Es que son tan adictivas/Grievance//Scream/
Itziar
me encanta 😊
Luz Yaniris Valderrama Palacios
hermosa está historia los capítulos son muy interesantes 🥰
Annyely
☺️
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