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Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Linaje De Sombras: El Pacto Blackwood

Status: En proceso
Genre:Acción / Dominación / Amor-odio
Popularitas:31k
Nilai: 5
nombre de autor: EJ CB

​Elena Vargas vive para un solo propósito: destruir a la familia que le arrebató todo. Armada con un odio forjado en cenizas y protegida por la lealtad inquebrantable de sus dos "hermanas", Valeria y Maira, Elena se infiltra en el imperio de los Blackwood para desenterrar un misterio que lleva diez años sangrando.
​Sin embargo, en el centro de la red la espera Samael Blackwood, un hombre cuya dominación es ley y cuya presencia es un abismo. Entre ellos estalla un amor salvaje y prohibido; una guerra de voluntades donde la pasión se confunde con la venganza y cada caricia es un duelo a muerte.

NovelToon tiene autorización de EJ CB para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: El Ojo del Huracán

El Amazonas no era el paraíso verde de los folletos turísticos; era una catedral de sombras, humedad asfixiante y el zumbido constante de insectos que sonaban como electricidad estática. El refugio era una antigua estación de biogenética oculta bajo la copa de árboles milenarios, un búnker de hormigón que la selva intentaba devorar.

Elena Vargas estaba sentada en el suelo de la sala de control, rodeada de monitores que parpadeaban con la poca energía solar que lograba filtrarse. Su mente era un campo de batalla. La conexión con Samael, lejos de calmarse, se había vuelto una corriente continua. Podía sentir su pulso, su hambre y ese frío acero que siempre habitaba en sus pensamientos.

—Maira, dime que lo que encontraste es un error de encriptación —dijo Elena, su voz sonando hueca en la inmensidad del búnker.

Maira, con el rostro demacrado y los dedos vendados por el esfuerzo, negó con la cabeza. Sus ojos reflejaban una compasión que Elena no quería recibir.

—Leni... no es un error. Los archivos de "El Directorio" tienen una firma digital única. El nivel de autorización más alto pertenece a un nombre en clave: Fénix. Pero la huella biométrica de ese usuario coincide en un 99.9% con los registros dentales y de ADN de tu padre.

Valeria, que estaba limpiando su fusil a unos metros, soltó una maldición entre dientes.

—Entonces no murió en el incendio. Se quedó con las esmeraldas, fingió su muerte y fundó la organización que ahora nos caza como a perros.

Elena sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Toda su cruzada, cada cicatriz, cada muerto en su conciencia... todo había sido un juego de ajedrez diseñado por el hombre cuya foto ella besaba cada noche antes de dormir. El misterio de los Blackwood era solo una rama de un árbol mucho más podrido: su propia sangre.

......................

Samael entró en la sala. Había estado vigilando el perímetro, y su ropa estaba empapada por la lluvia amazónica. Al sentir la turbulencia emocional de Elena a través del vínculo, caminó directamente hacia ella. Su presencia era lo único que evitaba que el techo del búnker se le cayera encima.

—Lo sabes —dijo él, no como una pregunta, sino como una confirmación.

—¿Tú lo sabías? —Elena se puso de pie, sus ojos inyectados en una furia que quemaba—. ¿Sabías que mi padre es el monstruo que nos marca como ganado?

—Sospechaba que Antonio Blackwood no era el único que quería jugar a ser Dios —respondió Samael con una frialdad que solo servía para enfurecerla más—. Pero no tenía pruebas. Hasta hoy.

Elena le cruzó la cara con una bofetada que resonó en todo el búnker. Luego otra, y otra, descargando en Samael todo el odio que sentía por el linaje que los había engendrado. Él no se movió. Recibió cada golpe con la quietud de una montaña, hasta que ella, agotada y rota, se derrumbó contra su pecho, sollozando con una rabia que no conocía lágrimas.

Samael la cargó en brazos y la llevó hacia el sector de dormitorios, una habitación de metal y sombras donde el único sonido era el golpeteo de la lluvia sobre el hormigón.

Samael la dejó sobre la cama estrecha, pero Elena no lo soltó. Necesitaba el dolor físico para anular el dolor del alma. Lo jaló hacia ella, sus manos buscando desesperadamente el cinturón de su pantalón táctico, sus labios buscando los de él con una violencia que pedía ser silenciada.

—Haz que desaparezca, Samael —suplicó ella entre besos que sabían a sal y a hierro—. Borra su nombre de mi sangre.

Samael no necesitó palabras. La conexión biológica amplificaba cada deseo, cada terminación nerviosa. La desnudó con una urgencia que rayaba en la dominación animal, dejando su cuerpo expuesto a la penumbra del búnker. La piel canela de Elena brillaba con el sudor de la fiebre emocional, y sus pechos firmes subían y bajaban con una respiración errática.

Él se situó sobre ella, atrapando sus manos sobre su cabeza, obligándola a mirarlo mientras la poseía con una lentitud tortuosa que buscaba reclamar cada centímetro de su conciencia. Elena soltó un grito que fue devorado por la boca de Samael. La penetración fue profunda, rítmica, una invasión que no solo era carnal, sino molecular.

A través de los nanotransmisores, Elena sintió la oscuridad de Samael fundiéndose con la suya. Podía ver destellos de luz roja en su mente, la señal de El Directorio intentando rastrearlos, pero el calor del cuerpo de Samael creaba un escudo de interferencia estática. Ella arqueó la espalda, rodeando su cintura con sus piernas, apretándolo contra ella como si quisiera que sus huesos se rompieran y se volvieran a armar en una sola estructura.

—Mírame —gruñó Samael, su voz vibrando en el pecho de Elena—. Yo soy tu única verdad ahora. Ni tu padre, ni mi madre... solo nosotros.

Él aumentó el ritmo, sus estocadas volviéndose frenéticas, una lucha de dominación carnal donde el placer era el único arma disponible. Elena se perdió en la sensación de su piel contra la de él, en el aroma a lluvia y a hombre, en la forma en que sus cuerpos se movían en una sincronía perfecta que la ciencia no podía explicar. Cada movimiento de Samael era un recordatorio de que, aunque fueran experimentos, su deseo era real, crudo y salvaje.

El sudor les empapaba la piel, pegándolos en un abrazo que desafiaba la humedad de la selva. Los gemidos de Elena se volvieron súplicas roncas, pidiendo el fin, pidiendo la liberación. Cuando el clímax los alcanzó, fue como una explosión de estática pura. La red biológica en sus venas se sobrecargó, enviando oleadas de placer que bordeaban el dolor, haciéndoles ver fractales de esmeralda y sangre en la oscuridad de sus mentes conectadas. Se quedaron aferrados el uno al otro, temblando, mientras el búnker parecía vibrar con la frecuencia de su unión.

Minutos después, el silencio volvió a la habitación, interrumpido solo por el zumbido de los servidores en la sala contigua. Elena estaba apoyada en el hombro de Samael, con la mirada fija en el techo de hormigón. La ternura post-coital era una tregua frágil en medio de la guerra.

—Si mi padre es el Director —dijo Elena, su voz volviendo a ser el filo de una daga—, entonces conoce cada uno de nuestros movimientos. Este búnker no es un refugio; es una trampa.

Samael se incorporó, vistiéndose con la rapidez de un guerrero que ya sabe que la batalla es inevitable.

—Él no nos quiere muertos, Leni. Nos quiere perfectos. La señal que emitimos cuando estamos juntos es lo que él necesita para completar el sistema.

De repente, una luz roja empezó a parpadear en el panel de la habitación. Era la señal de emergencia de Maira. Elena se vistió en segundos y corrieron hacia la sala de control.

En la pantalla principal, un video se estaba reproduciendo de forma automática. Un hombre de unos cincuenta años, con el cabello canoso y los mismos ojos de Elena, miraba directamente a la cámara. No parecía un monstruo; parecía un académico amable, lo que lo hacía diez veces más aterrador.

—Hola, Elena. Hola, Samael —dijo el hombre. La voz de Vargas era exactamente como Elena la recordaba, pero despojada de cualquier calidez—. Lamento que hayan tenido que descubrirlo de esta manera, pero la evolución no espera a los que se aferran al pasado. Morgana fue una herramienta útil, pero ustedes... ustedes son mi legado.

Elena apretó los puños, sintiendo que la sangre le hervía.

—¡Vete al infierno! —le gritó a la pantalla.

—Ya estoy allí, hija mía —respondió su padre, como si pudiera oírla—. Y les he enviado un comité de bienvenida. Tienen cinco minutos antes de que el protocolo de "Abrasamiento" limpie la zona. Salgan de allí y vengan a casa.

La pantalla se fundió a negro. El sonido de turbinas de drones de combate empezó a resonar sobre el búnker.

—Maira, ¿podemos bloquearlos? —preguntó Valeria, cargando su fusil.

—No —respondió Maira, con lágrimas en los ojos—. Están usando una frecuencia que anula todos mis comandos. Leni... él tiene las llaves de mi cerebro.

Elena miró a Samael. La conexión mental le mostró un camino: una serie de túneles de drenaje que llevaban al río, pero para llegar allí, tenían que cruzar la zona de aterrizaje de los drones.

—No vamos a ir con él —dijo Elena, su mirada brillando con una resolución suicida—. Vamos a hundir este búnker con ellos adentro.

Samael asintió, tomando el detonador térmico que habían recuperado de la mansión.

—Si vamos a morir, Leni, que sea bajo nuestros propios términos.

Salieron del búnker justo cuando los primeros misiles incendiarios de El Directorio empezaban a convertir la selva en un infierno de napalm. La cacería de un padre contra su hija acababa de empezar, y el Amazonas estaba a punto de ser el escenario del mayor parricidio de la historia.

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Alma Guentes
más capítulos autora está buenísimo 👏👏👏
Camila Nava
maraton maraton otra vez
♡ Dayana💕
me encantaron los capítulos 🤭 quiero más
♡ Tu y yo bebe 🫦
que forma de traer un recado 🤭 quiero que me den las noticias así 🤣
♡Maye
las capítulos🤭 si no es mucha molestia 🤭
♡ Lau
esta muy buena, espero pronta actualización 🤭
♡ ^Majo^
yo elijo por ti🤣 me quedo en los brazos de él y en lo que no son los brazos también 🤭
♡ ^Majo^
waoooo que entrega ☺️/Awkward/
♡ ^Majo^
/Awkward//Awkward//Awkward/ me sonroje
♡ Tasharen ^_^
quiero más 🤭
Ley Ruiz
MARATON MARATON MARATON
Camila Nava
maraton maraton maraton
Lola Dolores
maraton maraton 👏
Ivonne selva k
más capítulos 😭
Camila Nava
tremenda presentación 👏
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