Descubrió que todo en su vida era mentira y que su marido era un usurpador que, instruido por sus padres, se había apoderado de toda su herencia.
Decidió averiguar la verdad, y era peor de lo que había oído de ellos.
Ella no era quien creía ser, su matrimonio era una farsa y los planes que tenían para ella eran de destrucción.
— Espérenme… esto no quedará así…
Por desgracia, no sería tan fácil deshacerse de ellos, pero no contaba con recibir una ayuda inesperada y tener la oportunidad de formar una familia solo para ella.
NovelToon tiene autorización de Deyse Baptista Pires para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12
Alonso fue a su habitación, totalmente desconcertado, caminó de un lado a otro, pensando en toda la situación creada por Lucinda. Pasó las manos por su cabello y se detuvo sujetando su cabeza.
—Arghhhh… ¿qué voy a hacer ahora, si ni siquiera sé dónde está?
Recordó que la idea fue de su madre y a él no le gusta Lucinda, ni siquiera siente atracción por ella. Sus padres creían necesario embarazar a Lucinda para mantener su riqueza bajo su control.
¿Cómo hacer eso si no encontró la habitación de la mujer? Como la sugerencia fue de sus padres, tomó el celular y llamó a su madre.
—Aló, hijo, ¿por qué me estás llamando? Deberías estar en luna de miel…
—Todo salió mal, madre. Casi no veo a Lucinda, ella está en otra habitación y no sé dónde es.
—¿Cómo así, ustedes no están en una cabaña privada?
Alonso contó que no le gustó el aislamiento del bungaló, pidió cambiarlo y cuando fueron a la sede, se separaron.
—¡Chico testarudo! ¿Cómo puedes ser tan torpe? Claro que ella huyó de ti, tú deshiciste el deseo de ella de estar juntos y solos, disfrutando el uno del otro. ¿Dónde está ella ahora?
—No sé… aquel empresario que quiere comprar la empresa, está hospedado aquí y ha estado rondándonos a los dos. Le ofreció joyas a ella…
Rosa se aterrorizó, su plan se está yendo por el agua gracias a su hijo irresponsable. Su lucha por tener una vida cómoda y hacer parte de la sociedad más adinerada, dependía de la empresa que siempre dio muchos lucros sin necesidad de meterse, pero hasta eso aquel hijo estaba destruyendo.
—¡Madre! ¡Madre! Dime qué hacer…
—Yo soy tu madre, no deberías preguntarme cómo conquistar a una mujer. Tú no eres el semental de la empresa, ¿cómo no consigues conquistar a la tonta de tu mujer?
Alonso no consideraba a su esposa una tonta, sino una ratita, o no la habría perdido dentro del hotel. Cómo ella se identificó en el check in, él no lo sabía, pues buscó por el nombre de ella y no la encontró.
—Ella no es boba, madre. No sé dónde se hospedó, solo sé que es en el ala VIP.
—Si es en el ala VIP, ve a buscarla allá, toca de puerta en puerta, o síguela, pero trata de traerme a ella con el vientre lleno.
—Hablar es fácil, este hotel es enorme, lleno de seguridades y Lucinda adquirió el don de esconderse de mí.
Rosa lo sabía, su intuición le decía que su hijo no daría cuenta de cumplir el plan. Lo crió muy lleno de mimos, haciéndole las voluntades y dejándole hacer lo que quisiese, ahora está destruyendo todo lo que consiguieron.
Cuando recuerda la vida difícil que llevaban, ella como limpiadora y el marido como chofer, viendo a los patrones disfrutando de comidas caras y ropas lujosas, frecuentando fiestas de la alta sociedad, mientras ellos mal tenían dinero para ir al cine.
Hizo planes y su marido la apoyó, juntos consiguieron quedarse con toda la riqueza de los patrones. Pero la verdad es que nada les pertenecía, era todo herencia de Lucinda.
“¿Será que ese mi hijo tonto no ve lo que está perdiendo?”
—Escucha bien lo que voy a decirte, si tú estropeas nuestros planes y tiras fuera todo que nos costó mucho para conquistar, yo te desheredo y te dejo en la cuneta.
—¿Me deshereda de qué? Ustedes no tienen nada, todo es mío a través del matrimonio. ¡Ustedes son dos sanguijuelas que viven de mi trabajo!
—Ah, solo me faltaba esa, además de un pasmado, también eres mal agradecido. Tú, mejor que nadie, deberías saber el sacrificio que hicimos y debías darnos valor.
—Justamente por saber, no sigo sus pasos y quieres saber, arréglenselas. Voy a disfrutar esta última noche de hotel de lujo y mañana resuelvo qué hacer.
Rosa iba a responder, pero percibió que él terminó la llamada sin siquiera despedirse.
Alonso vio la hora y resolvió bajar hasta la piscina. Se cambió de ropa y fue a nadar para librarse de la irritación. Llegó a la piscina y había algunos huéspedes que tuvieron la misma idea. Mujeres de bikinis osados lanzaron miradas examinadoras para él y él infló el pecho.
Lucinda volvió de la playa, aún paseando y pasó por el área externa de la piscina. Estaba distraída, observando la moda de las huéspedes, cuando vio el pavo real.
—¿Qué pasó con él? —no consiguió contener la risa— ¿Cómo él quedó tan descuidado? Recuerdo que él se ejercitaba todo día para mantener la forma, pero ahora… mira aquella barriga flácida…
Ella continuó riendo al ver él exhibirse como si estuviese en perfecta forma. Parecía no darse cuenta de su estado físico actual. Para completar, Ernesto tuvo la misma idea. Vestido con una bata toallada, abierta en el pecho, causó expectativa en las mujeres que quedaron esperando él mostrar todo, inclusive ella.
Lucinda paró para observar también y no se arrepintió. Cuando el hombre desvistió la bata, mostró un cuerpo atlético y modelado por constantes ejercicios. Pectorales firmes, un abdomen marcado, piernas y brazos definidos y aquel V que descendía hasta su intimidad oculta por el short de baño.
Algunas mujeres hasta silbaron y Lucinda casi babeó, sintiendo su intimidad cobrar el placer que sintió durante la noche, emitiendo ondas para su cuerpo, causando escalofríos. Ella sintióse constreñida como si todos pudiesen notar su excitación, entonces se esforzó y salió de allí.
Alonso notó la diferencia entre Ernesto y él, cuando el otro apareció. Al tirar la bata, el film sic en forma del hombre lo dejó humillado y recordó que el único ejercicio que ha hecho últimamente es el sexual. Por eso su cuerpo estaba quedando flácido y la barriga saliente.
Cayó en sí del papel ridículo que estaba haciendo y se retiró para la academia. Retornaría a sus hábitos antiguos y daría oídos a su madre, prestando más atención en el trabajo y consertando sus fallas. Las mujeres tendrían que esperar.
Ernesto percibió la salida estratégica de Alonso y sonrió. También había percibido el pasaje de Lucinda y su satisfacción fue completa. Terminó sus días de descanso con llave de oro. Colocó a uno de sus seguridades para vigilar a Lucinda y protegerla si fuese necesario.
Se sumergió en la piscina, dio buenas brazadas de un lado para el otro y cuando sintió el cuerpo relajado con el ejercicio, salió y se acostó en una tumbona, aún sonriendo y dejando el pensamiento volver a la playa, viendo el cuerpo adorable de Lucinda caminar meneándose.