Lara Lance una joven de 16 años, decide abrazar su destino e irse a estudiar su último año de secuencia en Londres, ya que se le ha informado que está comprometida con el hijo de los Ross, Ricardo Ross, decidida deja Brighton y se va a Londres con su tío, lo que ella no esperaba era que su prometido, parecía no conocer de su compromiso y que además tenía novia.
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Capitulo 23: Invitacion de Boda
La reunión casi acababa cuando un señor mayor entró al salón; tenía alrededor de la edad de mi tío, tenía porte, pero su semblante era de una persona amable. Se acercó a Ricardo y le dijo algo al oído. Vistos los dos de cerca, se notaba que eran padre e hijo, solo que el padre no tenía ese aire de arrogante.
—Hola a todos, soy Robert Ross, padre de Ricardo, he venido a anunciar la próxima boda de mi hijo; espero que todos sus compañeros asistan en este día tan especial.
«Increíble, las invitaciones a mi boda fueron hechas y yo no sabía nada; sí sabía que ya la fecha había sido fijada para el próximo mes, pero no sabía que las otras cosas también habían sido decididas»
Ricardo se acercó a mí con una tarjeta de invitación en la mano; era de color crema con un lazo rosa pálido. Me la puso en las manos y me dijo.
—Espero que asistas a mi boda, eres mi invitada más especial.
—Claro, no me perdería un evento como este.
Tomé la tarjeta, la abrí y decía.
“Está cordialmente invitada a la ceremonia de bodas de la Señorita Lance y el Señor Ross, este primero de junio en Brighton”
Una imagen de dos anillos de bodas unidos, la dirección de la casa de mis padres; no sabía cómo sentirme. En mis manos tengo una sentencia; la pregunta es quién es el que está condenado, ¿él o yo?
Alexis me agarró de un brazo y me llevó a donde él había estado con Karina y otras personas, tomó a Karina con la otra mano y nos llevó a un lugar apartado. Le dio la tarjeta que tenía en la mano a Karina; ella la abrió y leyó lo que decía, se puso pálida al darse cuenta de lo que estaba pasando; entonces Alexis le dijo.
—No digas nada sobre esto a nadie, te lo explicaré cuando lleguemos a casa, ¿está bien?
—Entiendo —dijo ella mientras me miraba a mí.
Al otro lado del salón, alguien estalló en risas, como si estuviera loco. Se le paró enfrente a Ricardo; al mirarlo bien, me di cuenta de que era Mateo, y parecía muy feliz.
—Ricardo, eres increíble, te casas con la prima de Alexis, pero traes a una amante a la reunión de exalumnos, no te has casado y ya estás humillando a tu prometida delante de sus familiares. De verdad, quiero ir a tu boda; siento que va a valer la pena ver qué clase de persona se casaría contigo.
—Melissa solo es una amiga, y quién eres tú para opinar en mis asuntos; piensa más en tu situación y en la de tu familia antes de preocuparte por mí.
Alexis cerró los puños, se acercó a los dos hombres; Karina lo siguió, pero yo me quedé donde estaba, prefería ver desde lejos.
—Mateo, mete en tus asuntos; es en lo único que estoy de acuerdo con este idiota, Ricardo. Este matrimonio solo es un acuerdo entre los mayores; si no fuera por eso, ¿cómo alguien como tú se podría casar con mi prima? Por más alto que vueles ahora, recuerda que no eres un águila, sino un cuervo; no hay nada de majestuoso en ti.
«Las palabras de Alexis fueron muy contundentes; era la primera vez que lo escuchaba ser tan mordaz en sus palabras»
Todo esto se había vuelto un circo; había gente tirando fotos y grabando. Estaba segura de que todo esto llegaría a las páginas de chismes. Melissa aprovechó para agarrarse del brazo de Ricardo en pose sugerente de intimidad. Karina le miró mal; ella no era de las que se mete en conflictos, pero dijo a viva voz.
—Ricardo, ¿por qué no cancelas la boda? Se nota que no tienes nada de compromiso y que solo es por cumplir con la responsabilidad familiar, pero si tú cancelas la boda, estoy segura de que la familia Lance estará de acuerdo.
—¡Jamás! Tu marido va a tener que aguantarme como su cuñado…
«Entonces me di cuenta de algo: este estúpido está loco, no sé cuáles son sus verdaderos motivos para insistir en esta boda, pero tuvo la oportunidad de salir de esto y no quiso, así que no hay vuelta atrás para nadie»
—Ya basta, estas son cosas familiares que no se tienen que discutir en público; recuerden asistir a la boda. Dijo el padre de Ricardo, furioso.
El ambiente se sentía tenso; el ego de Ricardo había sido pisado en público por Alexis. Mateo se alejó, con la invitación en la mano como si fuera un premio. A lo lejos vi a Beatriz, quien me estaba mirando, pero cuando se dio cuenta de que yo me di cuenta, me quitó la mirada de encima. Ya era hora de irme; este circo es mejor que llegue a su fin, por ahora.
—Vámonos.
Le dije a Karina y Alexis; ambos asintieron con la cabeza y salieron detrás de mí. Ya afuera, me despedí de ellos, tomé mi auto y me fui a mi casa. Al llegar, me quité el vestido, me di un baño rápido, me puse un pijama, me tiré en la cama y llamé a mi madre.
—¿Por qué no sabía que las invitaciones de la boda se habían impreso? —le pregunté desde que contestó la llamada.
—En realidad, con lo único que pude llegar a un acuerdo con el padre de ese chico fue con que la ceremonia fuera en nuestra casa; después ellos fueron muy problemáticos, pero no te preocupes, la boda será como sacada de un cuento de hadas.
«Mi madre estaba muy emocionada, pero yo no lo estaba, y estaba segura de que ese cuento de hadas se convertiría en un drama de telenovela barata. Me pregunto si ese tipo tendrá la cara de llevar a su nueva amante a la boda; bueno, supongo que sí».
—Está bien, madre, estoy cansada, te llamo mañana.
Cerré la llamada; de verdad estaba cansada y molesta, quería acabar con todo lo más rápido posible, pero todavía faltaba un mes; solo espera que el momento más importante de esta trama llegue.
«Perseguir las alturas con arrogancias, cuando las alas no tienen fuerzas, solo hace que la caída sea más humillante»