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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:7.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ecos del pasado

El reloj de pared de la sala de espera avanzaba con una lentitud tortuosa. Para Ian, cada segundo era un recordatorio del peso del tiempo que había acumulado. No eran solo los minutos de esa noche; eran los años, las décadas, los siglos de espera condensados en ese frío pasillo de hospital.

Para Ian el tiempo iba lento aunque solo había pasado una hora desde que Anya Linares entró en el quirófano. Con su mente distraída por el peso de la información acumulada durante años de vida, Ian observaba a través del grueso cristal de las puestas que daban al quirófano. Sabía que Anya se había graduado con honores, que no tenía antecedentes penales, que vivía sola en un apartamento decorado con plantas que nunca dejaba morir. Era la imagen de la virtud. Pero para Ian nada de eso importaba, pues él sabía que la virtud podía ser el mejor camuflaje para un alma negra.

Finalmente, las luces del quirófano cambiaron.

Las puertas se abrieron y el equipo médico salió con los hombros relajados; la cirugía había sido un éxito. Anya fue la última en salir. Se quitó el gorro quirúrgico, dejando que su cabello oscuro cayera sobre sus hombros, y se detuvo a hablar con los padres del chico. Ian observó sus manos. Ella estaba usando un vendaje, el cual iba quitando con lentitud.

Su pulso se aceleró. Era el momento. Si ella era la asesina, la palma de su mano derecha tendría una marca: una cicatriz de quemadura por el retroceso de un arma defectuosa o la marca del "Ejecutor", una línea roja que cruza la línea de la vida.

Pero antes de que pudiera ver algo, ella se frotó las manos con alcohol y se las metió en los bolsillos de la bata.

Anya se despidió de la familia y caminó directamente hacia donde Ian estaba apostado. Sus pasos eran decididos, pero a medida que se acercaba, su ritmo disminuyó. Ian se separó de la pared. El aroma a jazmín, ahora mezclado con el olor metálico de la sangre, volvió a golpearlo.

—Usted —dijo ella. Su voz era más suave de lo que él recordaba, pero tenía un filo de sospecha—. El detective que quería hablar conmigo.

Ian mantuvo su rostro como una máscara de piedra.

—Detective Ian Vasquez. Gracias por atenderme, doctora Linares. Sé que ha sido una noche larga.

Anya lo miró intensamente. Sus ojos escudriñaron los de él, buscando algo que no lograba identificar. Ian sintió cómo el Registro en su pecho palpitaba, una advertencia sorda de que el peligro no solo estaba en los recuerdos, sino en la proximidad de esa mujer.

—Me resulta familiar, detective —dijo ella, frunciendo el ceño—. ¿Nos hemos cruzado en algún caso antes? ¿En otro hospital?

—No lo creo —respondió él con una media sonrisa amarga—. Tengo un rostro común, supongo. Aunque suelo recordar a la gente que me impacta.

Anya soltó un suspiro cansado y se pasó una mano por la frente. Fue entonces cuando Ian lo vio. Por un breve segundo, la manga de su bata se deslizó hacia atrás. No vio una marca clara, pero sí un vendaje delgado que envolvía su muñeca y parte de su palma derecha.

—¿Se ha lesionado, doctora? —preguntó él, señalando su mano.

Ella miró su propia mano como si fuera un objeto extraño.

—Es una vieja cicatriz, nada de importancia. A veces duele cuando hay cambios de presión o cuando estoy bajo mucho estrés. Como si... como si la piel recordara algo que yo no.

Ian sintió un escalofrío. La piel recordaba. Ella estaba conectada a su pasado más de lo que creía.

—Entiendo —dijo Ian, bajando la voz—. Las marcas tienen esa costumbre. No nos dejan olvidar quiénes somos, aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas.

Anya se tensó. La amabilidad profesional desapareció de sus ojos, reemplazada por una alarma instintiva. Ella dio un paso atrás, creando una distancia necesaria.

—¿De qué quería hablar exactamente, detective? No creo que haya venido aquí a las tres de la mañana para hablar de dermatología.

—Se trata de un caso abierto —mintió Ian con fluidez—. Un homicidio que ocurrió hace mucho tiempo. Estamos revisando nuevas pruebas y su nombre apareció... es una investigación por homicidio y fue usted quien atendió el caso.

—¿Seguro que fui yo? No recuerdo ningún caso, detective. Sin embargo, búscate en mis archivos y cuando consiga algo le llamo.

—Estamos seguro que fue usted, su nombre está escrito en el acta de defunción, así que por favor verifique este nombre en sus archivos y aquí tiene mi tarjeta por si encuentra algo.

—Ok, en cuanto tenga tiempo verifico, ahora sí me disculpa debo seguir trabajando.

Ella intentó pasar por su lado, pero Ian, movido por un impulso que no pudo controlar, le puso una mano en el brazo. En el momento en que sus pieles hicieron contacto, una descarga eléctrica recorrió a ambos.

Ian no vio el pasillo del hospital. Vio un destello de luz blanca, escuchó un disparo y sintió el sabor amargo de la traición. Anya, por su parte, soltó un grito ahogado y se tambaleó. En su mente, una imagen cruzó como un relámpago: un hombre cayendo bajo la lluvia, con los ojos llenos de una tristeza infinita.

Ella se soltó de su agarre, respirando agitadamente. Sus ojos estaban llenos de lágrimas repentinas y puro terror.

—No me toque —susurró ella, con la voz quebrada—. No vuelva a tocarme.

—¿Qué ha sentido, Anya? —preguntó Ian, dando un paso hacia ella, olvidando por un momento su papel de detective—. ¿Qué ha visto?

—Nada —mintió ella, aunque su temblor la delataba—. Váyanse. Ahora mismo, o llamaré a seguridad.

Ian la observó alejarse por el pasillo. Ella no caminaba, casi corría. Había provocado una grieta en su muro de amnesia. El Registro había reaccionado al contacto, confirmando lo que él ya sabía: sus almas estaban entrelazadas por un nudo de violencia que solo la verdad podría desatar.

Se quedó allí, solo en el pasillo, sintiendo cómo el calor en su pecho finalmente se enfriaba, dejando un vacío doloroso. Sacó su teléfono y escribió un mensaje corto a su contacto en "El Registro":

"Ella siente el eco. El despertar ha comenzado. Necesito acceso total a sus registros médicos desde su nacimiento. Quiero saber qué oculta bajo ese vendaje."

Sabía que esto era solo el comienzo. Tenía un año más, o una eternidad entera, para descubrir si la mujer que lo mató era un monstruo que merecía la muerte, o una víctima de un destino mucho más retorcido que el suyo.

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Isa
interesante novela fue algo diferente pero muy buena gracias Dios te bendiga
Lourdes Adriana Macias Agraz
INTERESANTE
ME ENCANTO
GRACIAS ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Adriana Elizabeth Nieva
Excelente!! Una temática nueva, pero muyyyy interesante! Me encantó. Muchas felicidades escritora 🌹🌹🌹🌹🌹👏👏👏👏
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
Adriana Elizabeth Nieva
Muy interesante!!
Vianey Hernandez Ortiz
Súper bonita, excelente Novela, bien narrada, mucho misterio, intriga, acción y romance, me encantó ❤️❤️❤️🎉🎉🎉💯💯💯💯
Vianey Hernandez Ortiz
Súper bonita y muy adictiva, muy bien narrada, felicidades autora y muchísimas gracias por compartira❤️❤️❤️
Vianey Hernandez Ortiz
Ese Marcus es como la mala hierba que nunca muere, ojalá y encuentre su final de manera muy dolorosa 😈😈😈
Vianey Hernandez Ortiz
🎉🎉🎉🎉Una alegría en medio de esta situación , Ian está vivo!!!
Vianey Hernandez Ortiz
Ayyyyy!! malditos desgraciados 🤬🤬🤬 Ojalá se pudran en el infierno.
Vianey Hernandez Ortiz
Ojalá y el bebé pueda nacer sin contratiempos, Fabián dijo que la clave era el corazón del niño, Será del bebé???
Vianey Hernandez Ortiz
Se me hace que de esa noche que estuvieron juntos, ella quedó embarazada 🤔🤔🤔
Vianey Hernandez Ortiz
😭😭😭Se les enfrió el momento
Vianey Hernandez Ortiz
creo que sí debe denunciar a Ian por acoso🤔🤔🤔
Vianey Hernandez Ortiz
Weeeyyyy!!!😱😱 Está novela está muy interesante.👍👍👍
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que bonita novela, diferente pero muy atrapadora, muchas felicidades escritora y gracias por compartirla 👏👏👏👏👏
Ysabel Correa: Gracias a usted por el apoyo 🫂
total 1 replies
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Ojalá Ian también lo logre, y puedan poner punto final y su gran historia donde el Amor prime para ellos y su bebé 👏👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Sera que lograra vivir él y serán felices en esta etapa de la vida, cuanta intriga, esta muy buena felicidades 👏👏👏
Ysabel Correa: Gracias 🫂
total 1 replies
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Sera que Anya tubo un hijo con Marcus, hay que confuso 🤭👏👏
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Que lindos, el Amor podrá mas que las mentiras de Marcus
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta muy atrapadora 👏👏👏
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