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Dos Almas Un Solo Imperio

Dos Almas Un Solo Imperio

Status: En proceso
Genre:Amor a primera vista / Romance de oficina / CEO / Equilibrio De Poder / Romance / Mujer poderosa
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Santihelo

Son dos herederos, distintos países, lo tienen todo, pero no lo quieren (o no han encontrado la forma correcta de usarlo), se encontrarán por una casualidad y no revelaran su identidad por distintas razones, lo tienen todo para crear un emporio, pero como en toda historia no faltara quien los envidia y con mucha avaricia creara conflictos que tendrán que sortear, a su favor? ambos tienen su inteligencia, amigos, contactos y dinero. Será suficiente?
Acompañame a leer esta historia ATT Santihelo

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23 Después de la calma llega la tormenta.

Horas más tarde, las dos parejas compartieron una cena privada en la suite de Andreas. Pidieron comida al servicio de habitaciones y se sentaron en el suelo, frente al fuego, rodeados de risas y anécdotas del viaje de las chicas por Medellín.

Por un momento, el peligro que representaba Markus Huber parecía algo de otro planeta. Thomas y Andreas intercambiaron una mirada de complicidad; ambos sabían que al día siguiente volverían a la "trinchera" en Zúrich, pero esa noche, en ese refugio de lujo y amor, eran invencibles.

—A esto le llamo vivir —dijo Andreas, brindando con su copa de vino hacia Iliana—. No a los servidores, no a las acciones... a esto.

Iliana sonrió, pero en el fondo de su mente, una pequeña alarma de seguridad de Nox parpadeó. Sabía que la paz era frágil, pero decidió apagar el pensamiento. Esa noche le pertenecía a Andreas.

¿Nuevos planes, será que esta vez Markus se sale con la suya?

Mientras la calma y el amor reinaban en el norte, en una prisión de máxima seguridad en las afueras de Zúrich, la realidad era muy distinta. Markus Huber estaba en una celda de aislamiento, pero su mente no estaba inactiva.

A pesar de las restricciones, Huber había logrado establecer comunicación con el exterior a través de otro preso. No buscaba dinero; buscaba la aniquilación de la Familia Keller. —Andreas cree que ha ganado —masculló Huber, mirando las sombras en la pared—. Cree que los Keller son intocables ahora. No sabe que incluso las fortalezas más altas pueden ser demolidas desde los cimientos.

Huber estaba contactando a viejos aliados, trazando un plan que no dependía de firmas digitales, sino de una fuerza bruta que ninguna hacker podría detener desde una laptop. Su objetivo era simple: si él no podía tener Helvetia, los Keller pagarían el precio con su propia sangre.

Despedida:

El domingo por la tarde, la melancolía regresó al grupo. Andreas y Thomas debían volver a Zúrich. La empresa era una responsabilidad que los Keller no volvían a tomar a la ligera.

—Solo son unos meses más, Iliana —dijo Andreas en la puerta del aeropuerto—. Cuando termines tu viaje, cuando Helvetia esté blindada... no habrá más despedidas.

Se separaron con la promesa de una videollamada. Andreas y Thomas subieron al avión con el corazón lleno, sin saber que los engranajes de la venganza de Huber ya habían comenzado a girar.

En la sede de Helvetia Defence Corp, Andreas se encontraba en una encrucijada de hierro. La empresa no solo había recuperado su estabilidad, sino que bajo su mando directo y la supervisión de su padre, Peter, había alcanzado niveles de eficiencia tecnológica nunca vistos. Andreas estaba obsesionado con la seguridad; cada contrato, cada microchip y cada línea de código pasaba por un triple filtro.

Curiosamente, el destino le jugaba una broma pesada en su propio escritorio. Andreas firmaba facturas millonarias a nombre de Sideris Corp casi semanalmente. Sabía que sus servidores eran los mejores del mundo, pero su mente, saturada por la burocracia de la recuperación de Helvetia y los constantes juicios contra los aliados de Huber, no había conectado los puntos. Para él, "Iliana Makris" era el nombre de la mujer que amaba, la mujer que buscaba ser una persona común. Jamás se detuvo a investigar el apellido Makris en los registros mercantiles. En su mente, Iliana estaba descansando en algún lugar del mundo, lejos de las garras del poder corporativo que él tanto detestaba en ese momento.

—Andreas, tenemos que decidir sobre la nueva campaña de imagen —dijo Thomas, entrando en el despacho con una carpeta de cuero—. Helvetia necesita limpiar su nombre ante el público general, no solo ante los inversores. He estado hablando con Ruth Meyer.

—¿La CEO de Meyer Media & Marketing? —Andreas levantó la vista—. Es la mejor de Suiza, pero también dicen que es una mujer que vendería a su propia madre por el contrato adecuado.

—Es ambiciosa, sí —asintió Thomas—, pero es lo que necesitamos. Alguien que no tenga miedo de ensuciarse las manos para que nosotros parezcamos santos.

Andreas suspiró y firmó la autorización para una reunión preliminar. No sabía que, al firmar ese documento, estaba abriendo la puerta principal al lobo.

A pocos kilómetros de la brillante torre de Helvetia, en la penumbra de la prisión de máxima seguridad de Pöschwies, Markus Huber recibía una visita que no figuraba en los registros oficiales. Gracias a los contactos de un preso condenado por fraude fiscal, Huber había logrado atraer a su prima, Ruth Meyer, al locutorio.

Ruth no era una mujer que visitara cárceles. Vestía un traje de seda color esmeralda y desprendía un perfume que chocaba violentamente con el olor a desinfectante del penal. Miraba a Markus con una mezcla de asco y curiosidad.

—¿Para qué me has llamado, Markus? Mi tiempo es la mercancía más cara de Zúrich —dijo ella, apoyando sus manos enguantadas en la mesa de metal.

—Necesito que destruyas a Andreas Keller —siseó Huber, con los ojos inyectados en sangre—. Él me quitó todo. Quiero que su reputación sea cenizas. Quiero que Helvetia se convierta en una palabra prohibida.

Ruth soltó una risa seca. —Eso es suicidio empresarial. Los Keller son poderosos ahora. ¿Por qué arriesgaría mi agencia por tu patética venganza?

—Porque tengo acceso a una cuenta en las Bahamas que los liquidadores no encontraron —susurró Huber, inclinándose hacia delante—. Diez millones de francos suizos. Son tuyos el día que Andreas Keller caiga en desgracia.

Ruth Meyer se quedó inmóvil. La ambición, su único y verdadero motor, empezó a devorar su sentido común. Diez millones eran suficientes para expandir su imperio a Londres y Nueva York. —Acepto —dijo Ruth, con una frialdad gélida—, pero escúchame bien, Markus: si algo sale mal, si los Keller sospechan de mí, te enterraré bajo diez metros de concreto legal. Yo no te ayudaré si te hundes más. Haré mi trabajo, sembraré la duda, destruiré su imagen desde dentro... pero tú no existes para mí.

Huber sonrió. Era el primer paso. No necesitaba que Ruth lo amara; solo necesitaba su veneno.

Mientras en Zúrich se tejía una red de espinas, en Atenas, el aire olía a sal y a libertad. Iliana y Ariana estaban terminando su etapa en Canadá y se preparaban para el siguiente destino: Italia y Turquía. Pero antes de cruzar hacia Roma, Iliana había hecho una parada técnica en su hogar ancestral.

En una terraza privada frente a la Acrópolis, Iliana abrazaba a una joven de cabello oscuro y ojos chispeantes que irradiaban una energía casi eléctrica. Era Zoe Makris, su hermana menor.

—¡Por fin! —exclamó Zoe, soltando a Iliana—. Pensé que te habías convertido en una ermitaña canadiense. ¿Cómo está tu "secreto suizo"?

Iliana sonrió, sintiendo un calor familiar en el pecho. —Andreas está bien. Trabajando demasiado, como siempre. Zoe, ella es Ariana, la novia de Thomas. Ariana, mi hermanita Zoe, la verdadera rebelde de la familia.

Zoe se sumaría al viaje hacia Italia. Era una experta en arte y conocía cada rincón escondido de la península, lo que prometía convertir esa etapa del viaje en algo inolvidable antes de regresar a Grecia para que Iliana y Ariana continuarán hacia Turquía.

—He oído que Helvetia está comprando más servidores Sideris que nunca —comentó Zoe mientras servía vino blanco—. ¿Todavía no le has dicho quién eres, Iliana? El nombre Makris está en todas sus facturas.

—No se ha dado cuenta —dijo Iliana, mirando hacia el horizonte—. Andreas está tan enfocado en no volver a perder la empresa que ha dejado de mirar los detalles personales. Además, nuestro acuerdo era esperar. Él quiere poner su mundo en orden antes de que yo regrese al mío. Me gusta que me ame por ser "Iliana", no por ser la mujer que fabrica sus sistemas de defensa.

Ariana intervino, con tono preocupado: —Thomas me dice que están contratando a una agencia de medios muy agresiva en Zúrich. Una tal Ruth Meyer. Dice que Andreas está bajo mucha presión.

Iliana sintió una punzada de inquietud. Conocía a Ruth Meyer; Sideris Corp había rechazado trabajar con ella años atrás por sus tácticas poco éticas. —Ruth Meyer es peligrosa —murmuró Iliana—. Es una experta en la "post-verdad". Si Huber está detrás de esto, Andreas no lo verá venir porque no es un ataque informático, es un ataque social.

Aquella noche, Iliana no pudo dormir. Se sentó frente a su laptop, pero esta vez no para hackear servidores, sino para observar desde lejos. Activó una alerta de búsqueda global para los nombres "Keller" y "Meyer".

Sabía que su tiempo de descanso estaba llegando a su fin. El idilio en Canadá se sentía como un sueño lejano. Mientras su hermana Zoe reía en la habitación de al lado planeando el recorrido por la Toscana, Iliana sentía que el "Ojo de Nox" debía volver a abrirse.

Andreas estaba a punto de enfrentarse a un enemigo que no usaba códigos, sino mentiras impresas en los periódicos y rumores en las redes sociales. Y aunque ella amaba que él no supiera quién era ella, entendió que el "pequeño detalle" de su identidad pronto tendría que salir a la luz si quería salvarlo de lo que se avecinaba.

—Dos meses más, Andreas —susurró Iliana, mirando una foto de ambos en Toronto—. Solo aguanta dos meses más.

En Zúrich, Andreas Keller cerraba su oficina, sin saber que la mujer que acababa de contratar para "limpiar su imagen" ya estaba redactando el primer guión de su destrucción, financiada por el odio de un hombre en una celda de aislamiento. La calma había terminado. La guerra de los medios acababa de empezar.

Ruth Meyer

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Lupita Garcia Esparza
excelente historia felicidades escritora
Milena Lopera: Muchas gracias 🥰
total 1 replies
Lupita Garcia Esparza
el capítulo está repetido 😭
Milena Lopera: ya está corregido, gracias por avisar.
total 2 replies
Gabriel Mulero
para cuando el 15?
Gabriel Mulero
me gusta lo del infiltrado, será alguien que conocemos y no sabemos que es un espía?
Gabriel Mulero
muy buena☺️
Gabriel Mulero
La parte final suena a que habra escenas mas ardientes entre ambos, seguro que muy ardientes....jajajajaj
Gabriel Mulero
.👏
Elena Gaviria
👏👏👏👏
Elena Gaviria
primer capítulo,buena redacción, clara y buena ortografía 👏👏👏👏👏
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