La joven Caramel tiene una nueva oportunidad de vida, y está decidida a no cometer los errores del pasado, tomar sus propias decisiones, si puede, desquitarse un poco de aquellos que la hicieron sufrir y ¿por qué no? Encontrar un verdadero amor.
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Laura
Contra todo buen juicio, Acedo le dio a Laura una moneda de plata que llevaba consigo –porque Caramel le prohibió darle una de oro—afirmando que eran todos sus ahorros, por lo que la chica le dio las gracias jurando que en cuanto pueda le pagará su generosidad, pues ese dinero le compraría unos días de tranquilidad, evitando ser vendida. Pero, una vez que se quedaron solos.
Acedo: (Furioso) ¡¡¡Qué te pasa Caramel!!! Nunca habías intervenido así en mi vida ¡¡¡yo sólo quería salvarla!!!
Caramel: (Cabreada) Si hubieras visto la cara de idiota que pusiste cuando la sostuviste en tus brazos, te darías cuenta que lucías igual al menso de Gavin… esa chica me da muy mala espina, ¡¡y tu pareces no darte cuenta!!
Acedo: (Molesto) ¡¿Estás celosa?! Caramel, tu y yo no tenemos ninguna relación más allá de la amistad. Jamás podremos ser pareja… pareciera que en eso Gavin tenía razón, una vez que te juntas con alguien crees que te pertenece, pero qué crees, yo no soy tu marido, así que no te metas en mis asuntos…
Dicho lo anterior, Acedo se fue rabioso sin importarle que ambos habían llegado en el mismo caballo, por lo que, literalmente dejaba varada a Caramel en el lugar.
Lo que Acedo no sabía es que, en ese momento, ella ya tenía pacto con los niños del bosque que, en realidad, son hadas que toman diferentes formas y hacen diferentes actividades según sus deseos, y como ella siempre les ha dado frutas y dulces, se ganó su favor desde hace mucho tiempo. Así que, sin dudarlo, invocó a Mario, para que fuera por ella y la llevara de regreso a la mansión.
Siempre tuvo curiosidad sobre Laura, así que ahora que la encontró por casualidad no piensa quedarse con la duda.
Caramel: Mario, quiero que veas si alguno de los chicos puede ayudarme a investigar a alguien. Se trata de una joven llamada Laura Onofri, vive en el pueblo que acabamos de visitar, quiero saber todos sus secretos, qué hace, cómo vive y si es verdad que su padre la quiere vender, etc.
Mario: Cl-claro C-C
Dos semanas después, mientras Caramel hacía meditación en el bosque junto a Lucio, Acedo llegó para disculparse.
Acedo: (Apenado) Caramel… siento mucho todo lo que te dije la otra vez… pero no por eso debes dejar de ir a clases… los maestros me preguntaron por ti… admito que fui muy tonto, no sé por qué me comporté así…
Caramel: (Molesta) Me ausenté porque acompañé a mi padre al reino de Fratte y a la provincia de Capizzi para hacer varios negocios (ambos a días de distancia), pero ya que piensas que me siento tu dueña, mejor dejar aquí las cosas por la paz… no me interesa ponerme a pelear por un hombre y mucho menos uno que persigue a esa chica.
Acedo: (airado) Hay ya… te ofrecí disculpas… mejor dime lo que más te molestó y sabes que si es posible lo solucionaré. (Hincándose) No quiero perder a mi mejor amiga…
Caramel: (Indignada) ¡No seas payaso! Está bien… pero debes saber que, no se por qué, esa chica me da muy mala espina… así que ya la mandé investigar. Espero los chicos me den un informe pronto.
Acedo: (Seguro de sí mismo) Y cuando compruebes que de verdad es una joven en apuros, debes ofrecerle una disculpa sincera…
Caramel: (Irritada) Va, pero si resulta que tengo razón, deberás ocultarle que eres el archiduque, y no podrás volver a darle ni un centavo. Además de que deberás seguir mis órdenes por tres meses completos.
Acedo: (Orgulloso) Pides demasiado Caramel Cardinalli. Está bien, acepto la apuesta, pero entonces déjame agregar que, si gano y ya la vendieron, te encargarás personalmente de rescatarla.
Caramel: (Altiva) Que así sea… si realmente es una dama en apuros, yo misma la sacaré del atolladero…
El informe sobre Laura llegó dos días después. Resulta que dos hadas del tipo sombra localizaron a la chica y la siguieron por varios días, encontrando que en realidad forma parte de una banda de asaltantes que engañan a incautos que ven con dinero (ellos viajaban en un buen caballo y aunque su ropa era humilde su apariencia no) estafándolos con la idea de que la quieren vender.
Aparentemente es huérfana, pero tiene muy bien identificados a aquellos que caerán en su trampa, usualmente son jóvenes, en pleno desvarío hormonal, hombres, que suelen ser tontos, pero no con todos funciona…
Lo más impactante de todo es que encontraron que al parecer tiene un poco de magia: específicamente de sirena.
Fue entonces cuando todo hizo sentido para Caramel, por eso es que en su primera vida, Gavin se encandiló tan fácilmente con la chica y Acedo cayó inmediatamente en su encanto, uno no tiene cerebro y el otro tiene demasiadas hormonas…
Caramel: (Preocupada) Lucio… ¿hay algo que se pueda hacer contra esa magia?
Lucio: (Recordando) Mmmm, sí y no… si ha aprendido a seleccionar tan bien a sus víctimas es porque su vínculo debe ser con una sirena de muy bajo nivel, entonces el encanto no debe durar mucho, en ese caso, lo que puede salvar a una persona son dos cosas: ser fuerte mentalmente o el amor verdadero…
Caramel: (Impactada) ¡¡¿Quéeee?!!
Lucio: (Impasible) Sí, así como lo escuchaste. Si la persona es fuerte mentalmente, por mucho que ella trate de encandilarlo no caerá en su trampa, por eso no funciona con todos y ella debe elegir muy bien a su víctima, entre más tonto sea, mejor. Ahora, en el caso de potenciales víctimas, si ya ha dado su corazón a alguien más, la persona no podrá caer en la trampa de una sirena. De lo contrario, irremediablemente caerá en sus redes e inclusive todo argumento lógico fallará.
Caramel: ¿Y qué pasa si la persona está expuesta constantemente al encanto de la sirena?
Lucio: Tendrían que pasar décadas juntos para que el hechizo sea irreversible, de lo contrario a partir de que se separen, pasarán días, semanas o meses, dependiendo del tiempo que estuvieron juntos, pero la persona se podría recuperar.
Caramel: ¿Y si fuera una sirena superior?
Lucio: Nadie podría escapar a su encanto, ni hombres, ni mujeres…
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