¿Por qué tomamos el derecho de alejar a la persona que nos amaría como siempre hemos anhelado?
No tienen el derecho.
Muchas perdonas han hecho lo que sea para ser amados. Hasta el mas pobre campesino implorando a sus dioses tener una hermosa mujer que lo amara aunque eso le costara toda sus cosechas o el sacrificio de un ser querido, hasta el mas poderosos de los dioses, Zeus, manteniendo amantes poderosas para que solo después se enamorará de una humana siendo que eso le costaría romper su propia regla de no relacionarse con los humanos.
Desde lo mas bajo, hasta lo mas alto.
Desde la inocencia de Eider, hasta el oscuro corazón de Isaac.
Desde solo una noche, a toda una eternidad juntos.
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Capitulo 23
Sin duda, Isaac, se había convertido en el mismo demonio, su rostro estaba rojo de la furia hasta sus orejas, las pude ver por el simple movimiento que hizo cuando tomó aire al soltarla y su largo cabello se movió hacia atrás. Caminé con apuro para salir de la zona de guerra, pero antes, mis oídos captaron algo más.
— Vete y no quiero volver a verte. — escupió Isaac en el delicado rostro de la mujer. La mujer, pensé un poco en su rostro, aunque no lo vi muy bien, tenía un hermoso cabello color chocolate con ondas, una figura esbelta y unas buenas piernas largas, los tacones rojos que llevaba eran mortales.
Bien, sigue pensando en eso, sigue pensando. Haz como que Ferragni no te vio, no viste nada.
Yo no vi nada.
— Sita. Johnson. — escuché su llamado, cerré los ojos y comencé a maldecir en voz baja. Me giré con una sonrisa para enfrentarlo.
— Sr. Ferragni, ¿Ha salido todo bien con el trabajo? — le pregunto. Esto está bien, una conversación normal es lo más conveniente. Miré mi reloj de muñeca y exclamé exageradamente. — ¡Oh, dios, mire qué hora es! Estoy llegando tarde al museo. Con su permiso, jefe, cuídese.
— Estas siendo una maldita mentirosa, detente ahí. — mi cuerpo entero se sacudió con miedo cuando escucho su potente voz salir de sus labios. Intenté no mostrar la pizca de miedo y vergüenza cuando me gire. — escucha, lo que viste ahí...
— Lo siento mucho, yo no.…En serio, ¿quién se metería en su vida? no soy una chismosa, por lo cual no debe de preocuparse, no hay drama. Estoy borrando ahora todo lo que vi, lo siento, Isaac, yo no quería decir eso, quiero decir yo no vi nada ni escuché nada, por lo que no debe de preocuparse es mi...
— Te puedes callar la maldita boca. — habló con potencia, inconscientemente levanté la mirada de su pecho y lo miré al rostro. Sus ojos estaban abiertos y por un segundo puede ver un gramo de calma y diversión. — Estaba por decir, es que si lo viste ahora me ahorro el tema de decirte que si esa mujer viene de nuevo...dile a mi secretaria y a los de seguridad de nuestra planta que no la dejen entrar a ninguna costa. ¿Entendiste?
Ni me moví, creía que no estaba respirando.
— Yo...
— ¡Oh, mierda santa!, ¿Estas siendo estúpida o qué? — él se tapa la boca con su mano y luego suelta un largo suspiro. — Yo estoy siendo el estúpido aquí, mira a quien le estoy hablando. Se me ha olvidado que no puedes retener tan siquiera más de cinco palabras...
Me giré y me di vuelta, no quería seguir escuchando lo demás. Demonios, parece que tuve huevos y solo lo estoy ignorando. Es lo mejor, en esta situación, aunque siempre se la está agarrando conmigo sin ninguna razón y ahora el enojo que tenía con esa mujer me lo traspasa a mí, ya me da igual. Solo falta poco y podre irme, dios apura el tiempo, por favor.
— ¡Eider, Eider! Demonios, te estoy hablando. — me sujeta del brazo con fuerza para hacerme girar, mi cuerpo choca con el suyo, me sostiene del brazo con determinación. — ¿Te has atrevido a ignorarme?
— Y-Yo... — mi voz no salía, un increíble aroma a jabón y menta me envolvió.
— ¿Qué, te pones nerviosa ahora?, no me digas, tú... — él comenzó a reírse, profundo y ronco. Una vibrante risa. — Si que eres como las demás, eres desagradables. Te toca un hombre y te pones así, toda roja y...
— ¡Mentira! — grito separándome de él, por un segundo su expresión fue asombro, pero luego volvió a ser como piedra sin sentimientos. ¿Acaso me está tomando el pelo, soy una maldita broma para él? — Lo siento, estoy llegando tarde a mi otro trabajo.
Él chasqueo su lengua cuando me di media vuelta y comencé a dirigirme hacia la salida.
—Tan asquerosa como las demás. —lo escuché murmurar tan bajo que odie que mis oídos captaran eso. ¿Qué demonios está pasando?, él nunca me ha dicho algo así. Si me insulta es siempre por otras razones académicas o elabórales. Pero ahora... —No olvides que pasare por ti después de las siete. Procura estar lista.
Sus últimas palabras fueron un orden, hace un momento había olvidado donde estaba y que día era. Hoy es viernes, hoy él ira a recogerme la ir a la fiesta del Sr. Roberts. No creo poder soportarlo, creo que solo al llegar a la fiesta me distanciaré de él y solo lo tendré que soportar cuando me recoja de casa.