Las curvas siempre le han sentado mal pero quien iba a decir que al final serían la causa de una vida no esperada.
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Capítulo XXIV
Samay
Quería volver a su lado, verlo en ese estado me hacía doler el alma, pero más me dolía pensar en que ella lo tocó. Sabía que haría algo, siempre ha sido así, es igual a su madre, un demonio. He perdido peso, no tengo deseos de comer e incluso renuncié al trabajo, no puedo verlo, duele demasiado.
He pasado ya todo un mes así, sin apetito, cansada todo el tiempo y sin dejar de llorar. Leila, hoy me llevó al médico, dice que no puedo seguir así y no puedo negarme porque hasta mi madre está preocupada. Así que bajo las órdenes de mi hermana estoy aquí pinchándome porque el médico dice que me ve muy pálida. Y de paso aprovechan para hacerme la rutina de revisarme la operación y eso.
Quieren saber algo gracioso, resulta que justo al lado se está atendiendo mi adorada hermana Aylin. La he ignorado, pero es difícil cuando la estúpida de Nora no deja de atacarme. Ya Leila le dijo cuatro cosas a su mamá, pero le pedí que lo olvidará y es que al final es su progenitora.
Espero una semana para volver por mis resultados y la noticia que me darían literalmente terminó con mi vida. Según el chequeo, el hemograma completo y el examen de células sanguíneas dieron que existen células inmaduras, por lo que se sospecha la existencia de leucemia. Y debido a que las imágenes del CT de mi pecho dieron hinchazón de los ganglios linfáticos, pues puede clasificarse como ALL.
No entendía nada, yo no sentía dolor en el pecho ni fatiga, todo era tan extraño que no me lo creía. Pero el doctor expuso los síntomas y entre ellos estaba pérdida de peso, pérdida del apetito y cansancio. Me explicó que debía someterme a otros análisis para confirmar y empezar con el tratamiento. No respondí, solo quería salir de allí, le dije que necesitaba tiempo.
Mi hermana estaba como yo, fría, no podía entender por qué la vida era tan cruel conmigo. Le pedí que no le contara a nadie, que yo decidiría qué hacer. Según el médico, tenía un tiempo de vida de cuatro a cinco años, quizás menos. Tendría que someterme a largos tratamientos y superar sobre todo la quimioterapia, y sus eventos adversos.
No puedo someter a mi madre a que me vea así, no puedo hacer que gaste su dinero en mí. No quiero que Armando me vea luchando contra algo que a lo mejor no logró rebasar, él merece ser feliz. La vida al fin ha decidido que es el final, mi tiempo en esta tierra se acabó. Pues es mejor dejarlo sin sufrir y sin traer dolor a los que amo. Que me recuerden bien, sonriendo y con vida.
Está decidido, me iré del país y viviré mis últimos años tranquila. Agarro mi laptop y saco pasaje para el país que siempre he querido conocer. Me pongo a organizar mi equipaje con agilidad, debo aprovechar que no hay nadie en casa. Le escribo una carta a mi madre y a Lei de despedida, incluso a Didi, nos hemos vuelto buenas amigas. Sé que no está bien lo que hago, pero no quiero que sufra. Llame a un taxi y salgo rumbo al aeropuerto, en lo que espero la partida, Leila se sienta al lado. ¡Dios! ¡Me dio un susto de muerte!
—¡¿Se puede saber a dónde vas?!
—Lei, lo siento, no puedo quedarme.
—Decidiste darte por vencida.
—Lei no quiero pasar mis últimos días sufriendo y gastando recursos para al final perder la batalla.
—Eso es ser pesimista Samay. ¡¿Por qué vas a perder?!
—Leila… es mi vida, mi decisión, por favor acéptala.
—¿Qué tal Rosa y Armando?
—Mientras menos sepan, menos sufrirán cuando me vaya.
—No estás pensando claro, ¿a dónde vas?
— Voy a explorar y conocer las partes del mundo que siempre he soñado.
—Entonces iré contigo.
—¡No!
—Claro que sí, tú puedes decidir por tu vida y yo por la mía. —Me arrebata el pasaje y lo ve—. Voy a comprar el pasaje, tengo tiempo para buscar algunas cosas en casa y vuelvo de una sola vez, el vuelo sale dentro de tres horas. Ah, y me quedó con tu pasaje, así no te vas sin mí.
No había nada que hacer, esperé por ella y partimos juntas hacia un nuevo mundo. Ya llevo dos meses aquí, lo único preocupante es que no dejo de vomitar, pero he cogido libras de vuelta. Aunque ahora tengo fatiga y duermo mucho.
La última noticia es que Armando y Aylin van a casarse porque van a tener un bebé. Duele, pero le deseo que sea muy feliz, se lo merece, al final, aunque yo quiera, no puedo estar a su lado. Según Leila, la han atrasado porque a Aylin el embarazo no la deja ni levantarse, está muy débil. Pronto le toca el primer ultrasonido para ver cómo está el niño, espero que esté bien. La criatura no tiene culpa de la madre que le tocó, pero su papá será excelente. Sonrío al imaginármelo con un bebé en sus brazos y respiro con tristeza porque duele esa simple imagen.