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Mi Salvaje Concubina

Mi Salvaje Concubina

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Contratadas / Naruto / My Hero Academia / Completas
Popularitas:348.1k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Kelly Lea Barros

¿Será que una mujer solo tiene una única oportunidad para amar?

Mi Salvaje Concubina es una novela sobre libertad, identidad femenina y el precio de amar sin perderse.

NovelToon tiene autorización de Kelly Lea Barros para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre normas y decoro

Capitulo 1 – Normas y decoro

Habían pasado 13 años desde la

última vez que Melia y su gemela Mina, habían dormido con sus padres. Tenían la

edad de  5 años, cuando recibieron la

noticia, en la que se constituyó en la noche más triste que las dos hermanas

habían vivido, en la que podíamos llamar, una feliz vida en la casa de la secta

de las mariposas aladas. Este era el pensamiento de Melia cuando de repente

escucha a su hermana llamando?

 -Melia¡ Melia dónde estás?

- Hermana estoy aquí en el

tocador, le explicó, mientras se ajustaba unos difíciles  adornos en el cabello que su tia Ramelia le había

obligado a utilizar.

 – Apresúrate hermana! Tía y tío quieren que

mostremos puntualidad y buenos modales ante los invitados que pronto llegaran –

le dijo mina, mientras que Melia miraba en el espejo y veía a la figura de su

hermana aparecer en él. Guauu que bella- le susurro Melia mirando a Mina.

 Ah, lo que tu hermanita quieres decir, es que normalmente

no me veo bella, o que mi belleza depende de un vestido, replicó; Mina,

mientras se levantaba y rodeaba a su hermana con sus brazos y le daba un beso

en la cabeza.

-Hermana, los vestidos no nos

hacen bellas, somos nosotras los que hacemos ver bellos estos vestidos -refirió

Melia con una sonrisa. Mina sonrió y le dio un abrazo.

Mientras Mina ayudaba a colocarse

bien los adornos del peinado a Melia  y esta

miraba el espejo. Melia expresó: - Sabes hermana, no comprendo, quiénes

son?  Porque estos invitados tienen tanto

interés para nuestros tíos?  -Después de

decir esto, se quedaron en silencio por un momento.

 - Ahora que lo pienso, interrumpió el silencio

Melia -desde cuando ellos tienen especial interés por invitados a cenar? Por un

momento callaron y luego Melia se levantó de la silla, y abrió los ojos

escandalizada y dijo  AHH¡¡ No lo harían

cierto?,  – qué, que tienes hermana? – le

preguntó Mina.

-Tia y tio no planearían hacernos

citas a ciega verdad?  Le dijo, mientras

se sentaba en la silla nuevamente, espantada, Con una incertidumbre que la

hacía sentir una sensación de vacío en el estómago.

Mina y Melia eran gemelas y hacia

un par de meses habían cumplido 18 años. Melia se  preocupaba, porque en las reglas de la secta

se sugería, que desde que las jóvenes  cumplían los 16 años, ya tenían edad para cazarse. Aunque el matrimonio

en esta tierra no era por obligación, ella temía que por la influencia del

esposo de su tía Ramelia, que fue educado en otras normas,  pasara eso.

Al ver a su hermana tan

preocupada, Mina trata de relajarla diciendo: -no Melia, tío y tía nunca nos

obligarían a comprometernos. Aunque las normas en las que creció el tío Krener,

son diferentes a las que se manejan en los territorios de la secta. Él, desde

que se casó con tía Ramelia y vino a vivir  a Casa Alada, acepto las normas de la secta, en la que el matrimonio

solo se da si existe un legítimo acuerdo y entre los dos novios.  Piénsalo.  Y no olvides, que aunque ellos se atrevieran a

hacer eso, crees tú que nuestro tío Ralor se lo permitiría.

Melia se sintió en ese momento al

evocar la imagen del tío Ralor, segura y aliviada y sonrío al pensar en él.

Aunque de niñas oficialmente fueron educadas por su tía Ramelia, quien en

verdad era su padre y se encargó en su mayoría de la educación de ellas, fue el

hermano gemelo de su padre, Ralor Co. Melia y Mina Querían a sus familiares,

pero el cariño que sentían por su tío era inigualable.

Después de pensarlo Melia

Replicó: - Bien, no hay de qué preocuparnos. Es solo que pienso, que es bueno

tenerlo claro, porque aunque ya tengamos edad para casarnos, por lo menos en mi

caso, no está en mis planes en estos momentos. Se levantó de la silla, rodeo a

su hermana y la abrazó por detras, mirando, lo que le parecía, una  irreconocible figura en el espejo, tras

traer  puestos, los hermosos vestidos de

seda, que definitivamente no eran la tendencia en su pueblo, ya que las mujeres

de las secta, y las civiles que habitaban los territorios, se caracterizaban

por su sencillez al vestir.

En esos momentos, llamaron  a la puerta. toc toc .  Ellas se dieron vuelta y Melia preguntó –

quien? Rafel,  su primo, hijo Mayor de su

Tia Ramelia, responde: - primas, mama y papa quieren que se apresuren.

Entonces Mina le dice: Esta bien

Rafel, ya vamos. Melia, aún se está terminando de arreglar.

 – Bien, no tarden, expresa Rafel mientras  se aleja de la habitación.

Melia miro a su hermana y dijo; -

Vaya, esto es épico, hasta Rafel está interesado en que seamos puntuales en la

cena. Si apenas son las 7 pm y siempre cenamos a las 7:30 pm.  U 8:pm

Mina la vuelve a abrazar y le

dice– Melia, no te imagines cosas!  Más

bien vamos al Jardín interior, donde mi tío dijo, recibiría a sus invitados…

En el Jardín interior de la casa

se hallaban esperando, tanto, a los invitados como a las gemelas, Kroner

Grenfel, con su esposa Ramelia y sus dos hijos. Desde hace tres días que los

príncipes y sobrinos llegaron a Casa Alada, Kroner había hecho  todo lo posible, para que ellos se sintieran

lo más cómodo que se pudiera, mientras duraba la espera, que terminaría, cuando

él habiendo arreglado todos sus asuntos, partiera con ellos Rumbo a ciudad de

Balcor, la capital del reino de Kandor, para ayudar a sus sobrinos Kailer y

Kremín a recuperar unos territorios, que Kandor había perdido  con su vecino del  sur. El reino de Sabamer.

 A Kroner Grenfel, lo único que le preocupaba,

era las dos sobrinas de su esposa Ramelia. Desde hace veinte años que había

renunciado a ser príncipe de Kandor, no había tenido la oportunidad de ver

algún pariente y menos a sus sobrinos, que en ese tiempo eran niños pequeños. La

presencia de las gemelas le ponía nervioso, porque él tenía muy claro las

normas, que él mismo, a pesar de vivir en esa tierra por mucho tiempo,

consideraba salvajes. Los tres días que habían pasado, desde que su sobrinos

llegaron, no habían sido problema para él, ya que ellas habían estado afuera,

por una misión. Pero ya que habían regresado, no podía evitar incluirlas en la

cena, aunque era algo que se le pasó por la mente. Ya que era tradición que

cuando ellas estaban en su casa, cenaban con la familia. Presentarlas a sus

sobrinos era su angustia, ciertamente preferiría no hacerlo.

 Aunque las conocía desde que nacieron, y

Ramelia su esposa, por sugerencia de él, les había enseñado  todas las normas y decoro del reino de Kandor,

a él no podía dejar de inquietarle, que ellas también habían sido educadas en

las normas de la tierra de Ranson,  que no

tenían nada en común con las de los reinos.

Al llegar los príncipes al lugar

donde habían sido dirigidos para la cena, después que la familia les hace las tradicionales

reverencias, Kroner les dice: -esta noche he preparado para sus altezas, los

tres deleites reales.

Los príncipes Con esas palabras sabían

que su tío Kroner hacía referencia, a una de las más viejas tradiciones de

Kandor. Buena comida,  buen vino y bellas

mujeres, el manjar que todo hombre  en

ese reino vivía para disfrutar. Entonces ambos hicieron una señal empuñando las

manos, que era una costumbre para señalar agradecimiento.

-Sus altezas, que les parece este

hermoso jardín-  Preguntó Kroner a los

príncipes.

Ambos se dispusieron a mirar, lo

que su tío señalaba muy curiosamente. Preguntándose, el porqué de su

entusiasmo. Desde que ellos llegaron a Casa

Alada, lo que se podía denominar la capital de tierra de Ranson, no habían

encontrado en esta capital edificaciones elegantes y mucho menos monumentales,

de hecho, comparada con las grandes ciudades de tierra de Kandor, casa Alada

era un pueblo solamente. No les pareció nada exuberante, como deberían de ser

las ciudades capitales. En sus pensamientos, la casa en la que vive su tío

Kroner, distaba mucho de lo que debería de ser la morada de un príncipe. Sin

embargo para pasar unos días era apenas aceptable.

Un momento después, en ese

preciso momento, en el que los príncipes observaban el jardín, pudieron divisar,

la figura de las dos jóvenes acercándose.  Al ver a esas hermosas señoritas, vestidas de

manera decorosa, conforme a las costumbres de Kandor, acercarse; ellos

inmediatamente pensaron, que ellas eran la tercera parte, de los deleites

reales, que su tío, les había prometido

Kailer dejó de observar la

decoración, para centrar sus ojos en lo que él en ese momento consideró, una

hermosa dama, la cual,  desde ese momento

poco a poco al acercarse, se convertía en un deleite para sus ojos.

Cuando las gemelas llegaron al

Jardín, todo el lugar para ellas estaba apenas reconocible. Realmente fue mucho

el esfuerzo que los empleados de la casa hicieron para dejar el lugar tan

decorado y elegante imaginaron ellas, en ese momento.

Lo que no sabían, era que Rafel

Grenfel, su primo, había pasado todo el día ultimando los detalles, en el

arreglo de la casa, buscando hacerla, un poco elegante y algo decorosa, para

que de esa forma fuese, un poco digna de sus primos los príncipes de Kandor.

Melia y Mina, por el contrario

pensaban, que esos arreglos no eran necesarios, ya que los bellos jardines que

ellas ayudaban a los empleados a cuidar desde que eran niñas, en nada

podrían  ser menos, que esa decoración.

Melía caminaba de manera despreocupada

por el jardín, en tanto se acercaba al lugar donde le habían señalado, esperaba

la familia y los invitados, preguntándose llena de curiosidad, qué clase de

personas podían considerar, que adornos hechos de materiales, podrían ser más

hermosos que la naturaleza misma.

En esto pensaba, cuando, de  un momento a otro, tropezó con una matera y

al caer, solo le detienen unos brazos fuertes.  Ella cierra los ojos por un segundo. Pero al abrirlos, sus manos y su cara

estaban apoyadas en el pecho de un hombre. Cuando ella logra alzar su cabeza y

lo mira fijamente, se encuentra con los ojos de él, quien la observa con una

mirada fría por un segundo, antes de apartarse de ella, rápidamente, como si

ella poseyera alguna enfermedad contagiosa. Ella por el contrario por unos

segundos se sintió atontada y sintió como si todo pasara en cámara lenta.

 – Su Alteza, disculpe la torpeza de mi

sobrina, soy  culpable, no le enseñe bien

–  Dijo Kronel Grenfel, el tío de Melia,

mientras se arrodilla y agacha su cabeza delante del principe, al lado derecho

de donde  Melia estaba. En tanto, que ella

lo observaba absorta por lo que decía y sus gestos.

Pero que está diciendo mi tío

–pensaba Melia?.  Que no me enseño bien,

de que estaba hablando Y porque se arrodilla? Solo fue un accidente.

En los cinco reinos, era

considerado un honor arrodillarse ante cualquier miembro de la familia real o

el rey. Esto lo comprendía Melia. Lo que ella no lograba entender, era que,

como aun estando, en los territorios de Ranson, en el que estaba establecido,

que nadie tenía el deber de arrodillarse ante otro ser. Su tío hiciera esto.

Cuando Kailer vio el rostro de

Melía y notó lo desconcertada que estaba, se preguntó que le pasaba. Porque

mostraba en su cara tal reacción. Entonces volteando a ver a su tío dijo - no

es así tío imperial. Estoy seguro que todo fue un simple accidente, levántese.

Kroner , se levantó y e

inmediatamente dijo: Su Alteza príncipe Heredero Kailer y su alteza príncipe

Kramin  del reino de Kandor. Estas

jóvenes aquí presente son mis sobrinas Melia Co y Mina Co.

Los príncipes miraron a las

gemelas mientras esperaban el acostumbrado saludo de las doncellas del reino.

Melia de alguna manera sentía que esperaban alguna actitud especial de ellas. Ella

Y Mina se miraron  al mismo tiempo y

después a su tía, la cual con un gesto, les hizo recordar el saludo que desde

niña les había enseñado. Mina y ella solo la imitaron.

La señal de reverencia no era lo

usual en Ranson y en ese territorio nadie estaba obligado a hacerlo. Pero las

gemelas quisieron hacerlo, ya que, ellas consideraban, le debían piedad filial

a su tío y a su tía, por haberlas cuidado. Y además, desde que ellas tenían memoria,

nunca  habían visto tan ansioso por

alguna situación a su tío Kroner.

Después de la reverencia, caminaron

por el jardín hasta encontrar el lugar donde se serviría la cena.  La decoración del lugar, aunque le causara un

profundo interés, no lograba distraer los pensamientos de Melia, quien caminaba

de lado de su hermana, mientras que Kailer y su hermano Kremín iban adelante,

conversando de las diversas especies de árboles y arbustos de estas tierras,

con su tío Kroner. Los primos de Melía caminaban detrás de ellos y les seguían

la tía y ellas. Este orden en el que caminaban y que lograba algo irritarla, no

era mera casualidad –pensaba Melia. La tía Ramelia les  enseño desde niñas, que entre las normas que

existen en los diferentes reinos, está establecido, que la mujer nunca puede

ponerse a la par con un hombre en un camino y menos adelantarlo.

Al llegar a la parte del jardín

en el que se serviría cena, La tía Ramelia las miró. Esa mirada fue suficiente

para que ellas recordaran el comportamiento que deberían tener en la mesa,

según las tradiciones de los cinco reinos que les había enseñado.  Dentro de las normas que se les había inculcado,

estaba el hecho de que la mujer nunca debe sentarse en la mesa antes que el

hombre o al mismo tiempo que él. Hacerlo de alguna manera, según las

tradiciones, daba el mensaje de que las mujeres y los hombres se pueden

igualar.

Fue asi, como las gemelas un poco

indignadas observaron cómo los presentes se sentaron uno por uno, según su sexo

y estatus. A las dos, pero en especial a Melia, le parecía indignante para su estilo

de vida, tener que esperar que poco a poco los hombres se fueran sentando,  conforme a su poder y edad, mientras les

tocaba esperar su turno. En el caso de los príncipes, El primero era el

príncipe heredero y luego su hermano, por ser de la familia real y por ser invitados.

Después el tío Kroner, como el patriarca de la familia y luego su primo mayor,

Rafel , por ser el primogénito a quien le siguió Kafel, el menor de los dos

hermanos. Solo entonces su tía Ramelia, Mina y ella en el respectivo orden, pudieron

sentarse.

Melia sabía que se sentía

enojada, aunque pudiera comprender el contexto de la situación; la cual, aunque

ella sabía que no iba a ser para siempre; puesto, que  se trataba solo de ser agradecida por la

dedicación que el tio Kroner y la Tia Ramelia les habían dado, en sus vidas; no

significa esto, que se sintiera cómoda con tal situación. Ella no alcanzaba a comprender

como en la tierra de la libertad, estas normas tan estúpidas, se tuvieran que

guardar.

Mina pensaba igual que Melía. Le

parecía todo ese escenario montado por sus tíos y primos una estupidez. Pero lo

que a Mina más le preocupaba, era la reacción de Melia. Desde niñas Melia siempre

había sido muy transparente en su forma de pensar. Su hermanita no lograba

suprimir sus perspectivas y su razonar. Ella sabía que Melia estaba haciendo un

gran sacrificio por no salir de allí, no sin antes decir lo que ella pensaba a

esos patéticos príncipes.

 Casi toda la velada, Kroner Grenfel y los

príncipes hablaron de temas políticos relacionados con los reinos. El tema era

fácil de comprender para ellas, pero aunque fuese así,  nada podían expresar. No porque no fuera

interesante o no quisieran opinar, sino porque, según las normas que manejaban

los reino;  en la mesa, la mujer debe

callar hasta que un hombre le pregunte sobre su opinión, en un tema específico.

La cena transcurría llena de una

total humillación y aburrimiento para las gemelas. Aunque esos narcisistas

príncipes podían incluirlas en la conversación, si así lo deseaban, conforme a

sus reglas. No lo hacían. En sus 18 años de edad, estas jóvenes, no tenía memoria

de que alguna vez, alguien les había pedido callarse. Ni siquiera, cuando iban

a la casa de su abuela en el reino de Lesitor, se les obligaba a guardar tan

excluyentes normas. Aún más, ni cuando habían cenado con el rey de ese reino,

Su tio Maldor, se Les exigía guardar silencio.

Este pensamiento daba vueltas en

la mente de ellas. Cuando el príncipe Kramín  dirigiéndose a su tío dijo;

-Tío, me he apercibido que  es muy apropiada la educación que su dama, les

ha dado a sus sobrinas, sobre las normas y costumbres de Kandor. Además, veo

con regocijo, prosiguió- mientras sentaba su mirada en las dos, pero en

especial en Mina. -que la ropa que las jóvenes tienen es adecuada y dista en

gran manera, de la forma de vestir salvaje, que tienen las mujeres de estas

tierras.

Mina y Melia  se sintieron indignadas, ellas se preguntaban

de donde este egocéntrico príncipe sacaba tantas estupideces. Como se atrevía

él a afirmar, que la forma de vestir, sencilla y des complicada de la gente de

esta tierra, era salvaje.

Mina agarró sin que nadie lo

notara, la mano de su hermana, ya que ella sabía que Melia estaba a punto de

debatir con fuertes argumentos el pensamiento del príncipe  Kramín. Ella tenía claro, que aunque este

príncipe, necesitaba que le dieran clases de humildad, no era el momento, ni

era el lugar, para tal enseñanza. Ellas no podían permitirse –pensaba Mina-

deshonrar con su comportamiento a su tía Ramelia y  al esposo de ella.

A Kramín, le agradaba la belleza

de las dos hermanas.  Había notado que aunque

fuesen gemelas, no eran completamente iguales. Mina era la que más le había

llamado la atención. Cuando estuvieron en el jardín y visualizó su presencia, sus

ojos se quedaron pegados a ella. De alguna manera, no podía evitar mirarla y le

sorprendió de ella, que de manera desafiante, desde que el la miró, ella le

mantuvo la mirada, sin distraerse, sino únicamente, cuando casi cae al suelo su

hermana Melia.

Kroner Grenfel al escuchar las

palabras de su sobrino dijo: Cuando Ramelia fue educada para ser…

Después de decir esto se cayó por

un momento. Todos nos quedamos a la expectativa. All continuar dijo: -  Bueno esto debe agradecérsele a la madre

imperial; ya que la educación que recibió Ramelia, fue impartida directamente

por ella.

Melia y Mina se quedaron perplejas,

se miraron y con sus miradas expresaron su desconcierto.

Melia se preguntaba cuando la

madre  de su tío vino a educarlas, para

que le fuese dado tal gloria. Además tenía curiosidad, del porque su tío no

había terminado la frase.

Melia no sabía que le molestaba

más, no poder preguntar. O el hecho de que hablaran por ellas, como si ellas no  tuviesen la capacidad de hacerlo.

Fue entonces cuando el príncipe

heredero, con una mirada fría e inexpresiva dijo, mirando a la tía de las

gemelas:

-Ese definitivamente es un gran

logro, para leydi  Ramelia, teniendo en

cuenta que las mujeres de la tierra de Ransón son en un 100% salvaje. Sin embargo,

es apenas explicable, ya que a leidy  Ramelia, la educación que tiene, no se la impartió cualquier simple

maestro, sino que es fruto de la inigualable benevolencia de la abuela

imperial, lo cual es un gran honor, ya que no es tradición que la madre

imperial, se dedique en tal  labor de

enseñanza a una concubina.

Una concubina! Las gemelas se

miraron casi no pudiendo disimular su asombro y enojo. No lo podían creer. Melia

no podía soportar que su tía Ramelia fuese llamada concubina y expresó:

Me perdí. Realmente príncipe, no

comprendo a que se refiere cuando dice; concubina, dijo Melia mirando de una

manera retadora a Kailer.

En ese momento Kroner irrumpió y

dijo- está bien Melia, te lo explicaré después, ahora retírate a tu habitación.

Cuando el tío Kroner dijo eso,

Mina agarro fuerte el vestido de su hermana y sin dar tiempo a la respuesta de

Melia a su tío Kroner dijo levantándose de la mesa: que disfruten de la comida,

hizo una reverencia y agarró a su hermana por la mano y esta se levantó y de

inmediato se marcharon.

Al partir las gemelas, en la mesa

se hizo un silencio incómodo. Tanto Kramin como Kailer estaban desconcertados

con la situación. Trataban de entender que era exactamente lo que había pasado.

Lo que menos entendían era, a donde se fueron las que pensaban ellos iban a

convertirse en el tercer deleite.

La cena siguió como si nada

hubiese pasado, el tío de los príncipes siguió entreteniéndolos con su charla,

hasta que los príncipes decidieron regresar a sus habitaciones a descansar.

 Por otro lado, cuando las gemelas llegaron a

la habitación de Melia. Ambas estaban muy molesta por lo ocurrido. Lo que más

le enojaba a Melia era la humillación que le daban a su tía al llamarla

concubina. Eso sumado al narcisismo de esos príncipes engreídos.

Tienes que calmarte exclamo Mina,

comprendo tu enojo, pero hay situaciones en las que es mejor callar. No puedo

Mina- le dije- lo intenté, pero me es imposible dejar las cosas asi. Me abrazó

fuerte y me dijo – lo sé hermana, eres tan efusiva, sensible y transparente- al

tiempo que sobaba mi cabeza. –olvidemos esta situación y descansemos.

1
Danita 🥰
Lamentablemente me aburrió la historia, así q hasta el cap 10 llegó sorry 🤷‍♀️
Danita 🥰
Sabía q ese tío las traicionaria😡
Danita 🥰
Tan tonta cayó redondito, y tanto q hablaba
Danita 🥰
Mejor para ella si no le hablas
Danita 🥰
En esa época era así, doy gracias a Dios x haber nacido en el siglo XXI libre de todo eso, aunque aún siguen habiendo hombres machistas, pero no tan exagerado como en esa época
guadaupe castro
hay no melia es tan estúpida como se deja engañar por su tío y juzga a terr si a sido el único que realmente a dado todo por ella hasta su propia vida por proteger a ella y su hijo,que mal agradecida y egoísta solo piensa en ella y el otro idiota del emperador Keiler no a echo nada por ella ni por su hijo y todavía se cree con derechos, agradecido debería de estar con terr por proteger a melia,autora por favor que melia deje de amar a Keiler y se quede con terr..🙏.
Martha Maria Fernández Morán
me estancado ganas de a banda nar esta historia y qui tarde los gusta
Martha Maria Fernández Morán
ay no.ya me esta aburriendo tanta estupidez de verdad
Martha Maria Fernández Morán
valla por lo menos no están mmm nose pero eso de aser luchar por su hijo por cambiar esa manera de ser de los poderosos y no nadamas.pensar en que si me quiere o no para en pesar uno.mismo se da el valor como persona no se de be de pender de nadien si te quieren bien y si no.pues ni modos ellos se lo.pierde tu te lo harros el sufrimiento es mejor que duela una ves que estar sufriendo siempre por las.personas que no te valoran ay más aya ella que vive en un lujar que es diferente que hay respeto por las personas que ko importa de donde y como sean nos e donde wsta todo lo que le en seño su tío tanto como ha melia y mina
Martha Maria Fernández Morán
valla por lo menos no están mmm nose pero eso de aser luchar por su hijo por cambiar esa manera de ser de los poderosos y no nadamas.pensar en que si me quiere o no para en pesar uno.mismo se da el valor como persona no se de be de pender de nadien si te quieren bien y si no.pues ni modos ellos se lo.pierde tu te lo harros el sufrimiento es mejor que duela una ves que estar sufriendo siempre por las.personas que no te valoran ay más aya ella que vive en un lujar que es diferente que hay respeto por las personas que ko importa de donde y como sean nos e donde wsta todo lo que le en seño su tío tanto como ha melia y mina
Susana Cabrera
bellísima espectacular
Susana Cabrera
bellísima felicitaciones
Mary
Es muy larga la novela perdón escritora pero ya la borre lo siento pero es tonta
Rosalia Martinez Hernandez
Excelente
Mara
de por sí lo odiaba. es un invesil 🤬
Irma Rocha Cruz
gracias escritora.... ésto fue.... adrenalina pura.... excelente... gracias por compartir... bendiciones y hasta pronto.
Irma Rocha Cruz
creo.... que me faltó...... si ...me faltó comprenderla....
Irma Rocha Cruz
pues...yo ya no entendí....
Irma Rocha Cruz
por mí....te puedes morir.. .
Irma Rocha Cruz
par de perros...huy.. qué ganas de cortarles la cabeza.....
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