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El Villano Que Se Enamoró

El Villano Que Se Enamoró

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Hombre lobo / Magia / Brujas / Reencarnación / Romance oscuro
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.

Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.

Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.

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Capítulo 2

KAELYN

No tenía ni idea de a dónde demonios me llevaba, menos qué me haría. Él solo dijo que necesitaba respuestas y yo necesitaba ser libre, pero en ese momento me di cuenta de que mi libertad no sería conseguida tan fácilmente luego de haber corrido por horas hasta llegar al bosque y seguir corriendo hasta estar frente a frente con él. Preguntar solo me haría ver desesperada, eso era algo que no le daría. Nunca.

El peso del silencio me ahogaba, me hacía sentir atrapada en un nuevo infierno, uno del que no tenía ni la más mínima idea de qué me esperaba. Sentía deseos de gritar, de llorar, de decir que no era objeto de nadie, pero el silencio y la fuerza del hombre que me llevaba en sus brazos, cargando como si fuera solo un paquete que debía cargar con cierto cuidado de no dañar, pero que a la vez era capaz de ello. De dañar a cualquiera, incluyéndome a mí.

No supe en qué momento me quedé dormida en los brazos de ese hombre. Posiblemente el cansancio en mi cuerpo y mente me dejó agotada físicamente; no supe qué sucedió después hasta que abrí los ojos al sentir algo cálido y suave a mi alrededor y en mi cuerpo. Quise levantarme, pero no pude; miré por encima de mi hombro y supe que era él... el hombre que me "salvó" de mis perseguidores, que posiblemente ya sus cadáveres estaban siendo devorados por aves carroñeras. Ese hombre me tenía sujeta a sus brazos con una fuerza que me asombró; tenía que liberarme e irme, no debía continuar a su lado; además, conmigo solo hay puras desgracias. El hecho de haber sido testigo de la crueldad de gente que no tenía ningún tipo de compasión por nadie que no fuera por ellos mismos, era evidente que no la tendrían conmigo cuando me encontraran.

—Debo irme... —murmuré mientras comenzaba el complicado proceso de deshacer su agarre. Empecé por quitar su pierna que estaba apoyada en mi cadera y, después de lograrlo, quité su brazo y, al final, cuando estaba por quitar el otro, él reforzó su agarre, me atrajo más hacia él. Ya no podía soltarme. Suspiré pensando que esta situación era una maldita broma del destino, pero no fue así.

—Quédate quieta, te congelarás si te sueltas de mí—su voz era ronca y autoritaria, carente de emociones, de cualquier emoción que existe en el mundo. No comprendía por qué él me había llevado con él, no comprendía las razones menos el motivo.

—Debo irme, no puedo quedarme en una cueva, si me quedo...

—Te quedarás—auto-proclamó con una seriedad y determinación disfrazada de orden.—, no puedes salir en mitad de la noche, te cazarán y dudo mucho que sean animales.

No dije nada, no tenía sentido discutir con él. Además estaba demasiado casada como estar discutiendo con él. Volví a quedarme dormida, escuchando el sonido de las llamas de la fogata que nos daba calor a ambos para pasar el frío con menos dificultad.

*******

A la mañana siguiente desperté al sentir mi cuerpo ligero, no estaba él y la fogata se había extinguido. El calor en mi cuerpo prevalecía lo que quería decir que no había pasado demasiado tiempo desde que él despertó lo cual me dio algo de tranquilidad, pero al mismo tiempo sabía que sino actuaba rápido no tendría oportunidad de irme.

Así que simplemente me levanté del suelo y fui afuera, pero antes de poder dar un paso, él volvió me tomó del brazo mirándome con esos ojos cargados de frialdad y desdén, me llevó adentro de la cueva nuevamente, me tapó la boca con una mano, me hizo guardar silencio antes de que pudiera protestar.

Oímos pasos a lo lejos, voces que reconocí casi de inmediato, la sangre se me fue a los pies cuando oí la voz de que quien los lideraba.

Era Stefan Vladimir... el líder del pueblo el cual me prometió que yo pagaría por las muertes de cada persona que murió bajo las garras de las brujas que residieron en el pueblo, eso fue una noche antes de que mi madre adoptiva muriera. Solo fueron unos segundos, pero fueron los segundos más largos de mi vida, luego de eso los pasos se detuvieron lejos de nosotros, lejos del peligro que me estaba acechando. Apenas esos pasos se alejaron fue que pude respirar aliviada, todo mi cuerpo me temblaba del miedo que sentía en ese momento. No pude más y me solté a llorar, él me soltó y quitó su mano de mi boca para dejarme llorar con libertad, me tomó del brazo y me abrazó, solté un grito que resonó en toda la cueva, el eco de mi grito hizo que las aves y animales que había afuera y cerca de la cueva se fueran a esconder.

Ese desconocido del cual no sabía su nombre me estaba consolando, no me dijo nada y simplemente se quedó allí, consolándome de una forma que no podía evitar aceptar. No me di cuenta de cuánto tiempo estuve llorando hasta que finalmente sentí que había sacado toda mi frustración y tristeza, pero era obvio que debía irme y debía ser ahora. Me solté de sus brazos, me sequé las lágrimas y solté un suspiro cargado de resignación y de algo que nunca antes sentí desde que viví en el pueblo durante diecinueve años de mi vida hasta que finalmente no tuve otra alternativa más huir de la gente que me deseaba la muerte.

—¿Te sientes mejor?—me preguntó. Asentí levemente.— Bien, vámonos.—Dijo con un tono neutro disfrazado de autoridad.—Tenemos que movernos de lo contrario te van a encontrar. Y no necesito más problemas.

—¿Por qué debo de ir contigo?—Pregunté con la poca fuerza de voluntad que tenía antes de volver a llorar—. No te conozco y tú tampoco a mí. Además no sé tú nombre como para que acepte ir contigo. Por lo que es mejor que cada uno siga su camino—. Estaba por darme la vuelta e irme, pero él me lo impidió. Me sujetó del brazo evitando que me fuera, me atrajo hacia él con una fuerza que me sorprendió. No me soltaba, por más que lo intenté.

—No te irás...—Dictaminó con voz autoritaria.—Porque gracias a mí estás viva, por lo tanto...—me miró muy de cerca, su aliento estaba muy cerca de mi cara, podía sentir la calidez de este y el olor a tabaco y menta.—me perteneces...—Lo miré pensando en que era una estupidez, pero su voz sonaba tan segura, que me hizo dar cuenta de que mi libertad sería complicada de conseguir. Suspiré al darme cuenta que estaba hablando en serio, por lo que no tuve más remedio que aceptar. Me alejé un poco de él, ya no soportaba el olor al tabaco.

—Iré contigo, pero será de forma temporal hasta que haya conseguido un lugar en donde establecerme sin nadie que aceche para matarme.

Asintió con una sonrisa ladina. Pero esta se borró cuando le dije lo siguiente.—Además tengo una condición...—Asintió—. Dime tu nombre e iremos a donde quieras...

—Primero dime tu nombre y después sabré sí decirte el mío o no—suspiré HARTA.

—Me llamo Kaelyn...—Dije esperando a que me dijera su nombre. Él se sonrió con burla y entonces me acerqué a él y le di un fuerte pisotón en el pie, pese a que él llevaba botas que eran evidentemente gruesas, eso no impidió que este hiciera una mueca.—Ya te dije mi nombre, así que no te burles de mí—dije entre dientes viéndolo sufrir.—Dime tu nombre o haré de este viaje contigo un maldito infierno y desearás nunca haberme conocido, maldito perro sarnoso...

—Deja de pisarme y hablaré.—dijo apenas aguantando el dolor del pisotón. Quité el pie del suyo, respiró aliviado—. Soy Einar...

—Así está mejor, bueno... ¿A dónde vamos?—Sacó del bolsillo de su abrigo negro un sobre, me lo dio y al ver lo que tenía escrito, me desconcertó.—¿Ciudad Selene?—Pregunté pesando que era una broma, pero él asintió seguro de ello.—Esa ciudad está en lo más profundo del bosque en Irlanda del Norte, nos tomará días llegar a pie. Y no pienses que usaré mis poderes para llegar allí porque no lo haré.

—Eso lo sé, para llegar a esa ciudad está prohibido llegar allí con magia, aquel que llegué allí con magia es ejecutado sin una buena razón o motivo—admitió con desdén.—, conozco un atajo que nos llevará allí en solo tres días, pero el camino es largo así que vamos.

Lo seguí pensando en qué demonios estaba metiéndome al ir a una ciudad en la que prácticamente las brujas no tienen poder ni voz en esa ciudad y por lo poco que sabía era que sí una bruja llegaba a poner un pie en esa ciudad esta sería enjuiciada y ejecutada en el acto.

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Zul Lima
Mi corazón late de emoción,es momento de que todo tenga el rumbo que debe ser...❤️
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