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Un Buen Amor

Un Buen Amor

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Amor a primera vista
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

León es un Omega dominante que odia a los alfas debido a su niñes donde muchos abusaron de el y lo maltrataron, el se niega a ser el Omega de un alfa pero se le hará difícil cuando encuentra su alfa destino Mateo que es una ternura El buscará conquistar a su Omega a como de lugar

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Capitulo 22

Los días siguientes fueron un goteo constante de pequeñas puñaladas.

Nada que pudieras señalar con el dedo. Nada que pudieras llevar a Mateo y decirle "mira, esto está pasando". Eran miradas, suspiros, comentarios al pasar. El arte de la guerra psicológica en su máxima expresión.

León había ido a buscar a Mateo para almorzar juntos, pero cuando llegó a la mesa donde solían estudiar, allí estaba Adrián. Sentado demasiado cerca. Inclinado sobre los apuntes con una sonrisa cómplice.

—Ay, León —dijo al verlo, con esa voz melosa que usaba—, qué pena, ¿verdad? Nos tiene esclavizados este trabajo. Mateo es tan dedicado...

Mateo levantó la vista y sonrió al ver a su omega.

—Amor, ¿ya es hora? No me di cuenta. Terminamos en cinco minutos.

—Sí —respondió León, con voz neutra—. Te espero afuera.

Mientras caminaba hacia la puerta, escuchó a Adrián decir en un tono que pretendía ser bajo pero no lo suficiente:

—Qué celoso es, ¿no? Pobrecito, debe ser difícil para él tener que compartirte...

León apretó los puños y siguió caminando.

No dijo nada. No volteó. Pero las palabras quedaron ahí, flotando en su cabeza como moscas alrededor de una herida.

Al día siguiente, en la cafetería, Adrián se sentó "casualmente" cerca de la mesa donde León almorzaba solo. Mateo había ido a buscar postre.

—¿Te molesta si como aquí? —preguntó con una sonrisa angelical—. Es que no hay lugares.

León no podía negarse sin parecer un idiota. Asintió en silencio.

Adrián se sentó y, mientras comía, comenzó a hablar como si fueran viejos amigos.

—Es increíble Mateo, ¿verdad? Tan atento, tan dulce. No es como otros alfas. Se nota que le importa la gente.

León no respondió, concentrado en su comida.

—La verdad —continuó Adrián, bajando la voz—, no entiendo muy bien por qué está contigo. Quiero decir, eres lindo y todo, pero... bueno, ya sabes. Tu fama.

León levantó la vista, los ojos verdes clavándose en él como cuchillas.

—¿Mi fama?

Adrián se encogió de hombros con fingida inocencia.

—Ya sabes. Que eres complicado. Problemático. Que odias a los alfas. Debe ser agotador para él, ¿no? Tener que estar siempre calmándote, siempre cuidando que no te desmorones.

Las palabras fueron como puñales. Pero antes de que León pudiera responder, Mateo apareció con los postres.

—¿Todo bien? —preguntó, notando la tensión en el ambiente.

—¡Todo perfecto! —respondió Adrián con una sonrisa radiante—. Solo estábamos conociéndonos. León es muy... interesante.

Mateo miró a su omega, buscando confirmación. León forzó una sonrisa.

—Sí, todo bien.

Pero no estaba bien. Nada estaba bien.

Los días siguientes, los comentarios se volvieron más frecuentes. Siempre cuando Mateo no estaba. Siempre con esa sonrisa perfecta.

—¿Esa chaqueta? —dijo Adrián un día, señalando la ropa de León—. Es de la colección pasada, ¿no? Bueno, supongo que no todos pueden permitirse ropa nueva. Aunque con la familia de Mateo... ¿no te compran cosas?

León sintió que la sangre le hervía.

—No necesito que me compren nada.

—Claro, claro —Adrián sonrió con suficiencia—. La independencia. Qué lindo.

Otro día, en el gimnasio:

—¿No vas al gimnasio? —preguntó Adrián, mirando su cuerpo con desprecio apenas disimulado—. Se nota. Mateo es tan fitness, debe ser difícil para él. Aunque bueno, el amor es ciego, ¿no?

Y otro más, en los pasillos:

—Qué lindo que Mateo te ayude con tus cosas —dijo Adrián cuando vio a Mateo cargando los libros de León—. Yo soy más independiente, pero entiendo que algunos necesiten más apoyo. Sobre todo si han tenido... experiencias difíciles.

Gota a gota. Día a día. La inseguridad de León crecía como una enredadera venenosa.

ESCENA 4: La duda

Una tarde, León vio algo que le rompió el corazón.

Mateo y Adrián salían de clase riendo. Adrián le tocó el brazo. Mateo no se apartó.

Porque Mateo no notaba esas cosas. Porque Mateo era inocente, puro, ajeno a las intenciones de Adrián. Pero León no lo sabía. León solo vio el contacto. La risa. La cercanía.

Y en ese momento, una idea terrible cruzó su mente.

¿Y si Adrián también está contratado por Cala?

La idea creció. Se hizo certeza. Porque era más fácil pensar que todo era un plan, que había un villano detrás, que esto no era real.

Porque si era real... si a Adrián realmente le gustaba Mateo... entonces la amenaza era verdadera. Entonces había alguien que podía darle a Mateo lo que él no podía.

León no lo pensó dos veces.

Salió disparado hacia el lugar donde sabía que encontraría a Cala. El patio trasero, donde siempre estaba con sus secuaces.

Lo encontró fumando, apoyado contra una pared, con esa sonrisa arrogante que tanto odiaba.

—¡Cala! —gritó, acercándose con los puños apretados—. ¡Dime la verdad!

Cala levantó una ceja, divertido.

—¿Qué pasa, pequeño omega? ¿Viniste a rogarme? ¿Ya te cansaste de tu alfa perfecto?

—¡Adrián! —espetó León, ignorando sus provocaciones—. ¿Lo contrataste? ¿Es otro de tus malditos planes?

Cala lo miró un momento y luego soltó una carcajada. Una risa ruidosa, burlona, que rebotó en las paredes.

—¿Adrián? —repitió entre risas—. ¿El modelo? ¿Ese omega perfecto que todas quieren? JA.

León esperó, con el corazón latiéndole con fuerza.

—No, pequeño —Cala se acercó, saboreando cada palabra—. Ese no trabaja para mí. Ese actúa por cuenta propia. Le gusta tu alfa. De verdad. No hay dinero de por medio, solo un omega que sabe lo que quiere y va a por ello.

León sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—No —susurró—. Tienes que estar mintiendo.

—¿Por qué mentiría? —Cala se acercó más, su voz convertida en veneno—. Te lo dije desde el principio. Eres una molestia. Un problema. Una carga. Y cuando aparece un omega de verdad, de los buenos, de los que no tienen traumas ni miedos ni inseguridades... los alfas se dan cuenta de lo que merecen.

León levantó la mano, listo para golpearlo.

Pero no pudo.

Porque en el fondo, en lo más profundo de su ser, sabía que Cala no mentía. Lo veía en sus ojos. Lo sentía en sus entrañas.

Adrián no era un plan.

Adrián era real.

Y eso era mucho, mucho peor.

Bajó la mano, dio media vuelta y se alejó con las lágrimas comenzando a caer.

Cala rió a sus espaldas, su voz cruel persiguiéndolo.

—¡Date prisa, pequeño omega! —gritó—. ¡Antes de que te reemplacen del todo! ¡Adrián espera su turno!

León caminó sin rumbo, las lágrimas nublándole la vista, las palabras de Cala resonando en su cabeza como un eco maldito.

Eres una molestia.

Un problema.

Una carga.

Cuando aparece un omega de verdad...

Esa noche, León no fue a buscar a Mateo a la salida.

Mateo lo esperó una hora. Llamó diez veces. Envió veinte mensajes.

Nada.

Cuando llegó a la mansión, subió corriendo a la habitación y la encontró vacía.

El pánico comenzó a crecer.

Salió al jardín. Nada.

Preguntó a los empleados. Nada.

Llamó a Kim. Nada.

Y entonces, en la mesita de noche, encontró una nota.

"No soy lo que mereces. Gracias por todo. No me busques."

Mateo sintió que el mundo se detenía.

—No —susurró—. No otra vez. Por favor, no otra vez.

Salió corriendo, dispuesto a encontrarlo.

Pero afuera, la noche era oscura y fría.

Y en algún lugar de la ciudad, en un banco de una estación de autobuses, León estaba sentado, abrazándose a sí mismo, con la mirada perdida en la nada.

Repetía en su cabeza, una y otra vez, las palabras que lo habían llevado hasta allí:

Eres una molestia.

No eres suficiente.

Siempre terminas solo.

No sabía que Mateo ya estaba buscándolo.

No sabía que su alfa nunca, NUNCA, dejaría de buscarlo.

No sabía que esta historia aún no había terminado.

Solo sabía que dolía.

Que dolía mucho.

Y que no sabía si podría soportarlo.

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Yudiela Arboleda
no pienso que halla sido orgullo por qué Mateo dejó de lado quien era para estar a la altura de león el no lo supo apreciar y todo por la falta de comunicación que le costaba decir lo que estaba pasando
Samuel Hernández
Porfa reúnelos sip🙏 aquí me tienes triste y con el moco tendido 😭solo los quiero ver felices pero siempre tiene que haber alguien que arruina todo 😤 aquí estaré esperando más capítulos 👋
Bunny 🐇: 😭 Es que nuestro León no Pudo con sus inseguridades
total 1 replies
Samuel Hernández
Que hermoso amor 😍 yo quiero un Alfa así de amoroso como Mateo 😗ya dale su merecido a Cala que entienda lo que no le pertenece no lo debe de tocar😤
Ji Sang
si lo protege hasta el final
Marleni Pacheco aguilar
me puse triste es la realidad de muchas mujeres 😿
espero el siguiente capítulo
Marleni Pacheco aguilar
gracias estuvo muy bueno actualización más rápido si plis
Marleni Pacheco aguilar
el capítulo de hoy autora esta super dónde se quedó quiero ver el tema de celos de nuestro Omega
Marleni Pacheco aguilar
Gracias por el capítulo estuvo muy bueno la verdad me gustó mucho pero porfis actualiza el día de hoy 14 de febrero día del amor y la amistad gracias que son para tus seguidoras
Marleni Pacheco aguilar
cuando sale el próximo autora
♥️Lisseth♥️
Excelente gracias
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