Morí una vez por ser quien era.
Reencarné en una historia donde el villano estaba destinado a caer.
El héroe eligió al omega correcto.
El mundo celebró.
Yo elegí al villano.
Sethiel, un omega que recuerda su vida pasada, decide quedarse al lado del hombre condenado por amar demasiado.
Un BL omegaverse oscuro sobre obsesión, elección y destino reescrito.
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CAPÍTULO 4 Donde dos villanos se miran por primera vez
El castillo de Blackthorne no estaba hecho para recibir invitados.
Sethiel lo comprendió en cuanto cruzó las puertas exteriores. No había estandartes ondeando ni música anunciando visitas ilustres. La piedra oscura absorbía la luz del atardecer y devolvía una sensación de quietud pesada, deliberada. Cada guardia estaba ubicado con precisión, no para intimidar, sino para detener. Aquel lugar no invitaba a quedarse.
Exigía que quien entrara supiera exactamente por qué lo hacía.
Sethiel avanzó por los pasillos con paso firme, sin prisa ni vacilación. No observó con curiosidad exagerada ni con cautela evidente. No quería parecer impresionado, pero tampoco desafiante. Cada movimiento era consciente. Cada respiración, controlada.
El aroma del lugar era distinto a Raviel.
Frío. Metálico. Como nieve antigua sobre hierro.
Así que este es tu territorio, pensó.
Cuando las puertas del salón principal se abrieron, Sethiel sintió la presencia antes de verla.
Draven Blackthorne estaba de pie.
No en un trono.
No sentado.
De pie, frente a la mesa central, como si el espacio mismo fuera una extensión natural de su cuerpo. Alto, de hombros anchos, vestido con sobriedad oscura. No llevaba armas visibles, pero no las necesitaba. Su postura no era defensiva. Era posesiva.
Sus ojos se alzaron en el instante exacto en que Sethiel cruzó el umbral.
Y se detuvieron.
Draven supo tres cosas de inmediato.
Primero: el omega frente a él no era frágil.
Segundo: no había miedo en su postura.
Tercero: algo en su presencia no encajaba con la narrativa habitual.
—Marqués Raviel —dijo Draven, con voz grave y contenida—. Has cruzado mis fronteras sin escolta ceremonial.
Sethiel inclinó la cabeza apenas. El gesto fue correcto, no sumiso.
—No vine a impresionar —respondió—. Vine a hablar.
El silencio se tensó, denso, como si el aire hubiera decidido esperar.
Draven lo observó sin ocultarlo. Evaluó la forma en que Sethiel sostenía el cuerpo, la ausencia de temblor, el control absoluto de sus feromonas. No era un omega que se protegiera escondiéndose. Era uno que se mantenía firme.
—Habla —ordenó.
Sethiel dio un paso adelante. No invadió el espacio personal de Draven, pero tampoco se mantuvo a una distancia segura. Se colocó justo donde podía ser visto… y sentido.
—Rompí mi compromiso con la Casa Arvayne —dijo.
Draven alzó una ceja.
—Eso no me concierne.
—Todavía no —replicó Sethiel—. Pero lo hará.
Draven rodeó la mesa lentamente, acercándose. Cada paso era medido, dominante. Sethiel no retrocedió. No bajó la mirada. Permitió que la presión del delta llenara el espacio sin ceder.
—Eres directo para alguien que entra solo en territorio enemigo —comentó Draven.
—No considero Blackthorne territorio enemigo.
—¿Y qué consideras que es?
Sethiel sostuvo su mirada, tranquilo.
—Un lugar donde el mundo arroja lo que no sabe manejar.
Algo cambió.
No fue ira.
No fue burla.
Fue interés.
—Ten cuidado —advirtió Draven—. Hablas como si supieras demasiado.
—Lo suficiente.
Draven se detuvo frente a él. Estaban demasiado cerca para que aquello fuera cómodo. El aroma de nieve y hierro envolvió a Sethiel con intensidad. No lo repelió. No lo debilitó.
Lo ancló.
—¿Sabes lo que dicen de mí? —preguntó Draven.
—Sí.
—¿Y aun así estás aquí?
—Precisamente por eso.
El silencio cayó como una hoja afilada.
—Explícate —ordenó Draven.
Sethiel respiró hondo. Este era el punto exacto donde la historia original nunca le había permitido hablar.
—El príncipe heredero romperá su compromiso —dijo—. Elegirá a otro omega. El reino celebrará.
Draven entrecerró los ojos.
—Eso no es una revelación.
—No —admitió Sethiel—. Pero lo que viene después sí.
Draven no habló. Sethiel continuó.
—Alguien será señalado como exceso. Como amenaza. Como monstruo. Alguien que amó sin permiso.
La presión en el ambiente aumentó.
—¿Insinúas que soy yo? —preguntó Draven, con una sonrisa peligrosa.
—No lo insinúo —respondió Sethiel—. Lo sé.
Draven soltó una risa baja, seca.
—Tienes valor… u osadía.
—Tengo memoria.
Eso fue suficiente para que Draven dejara de sonreír.
—¿Qué quieres de mí, Sethiel Raviel?
Sethiel no respondió de inmediato. Dejó que el silencio se estirara, que Draven sintiera la ausencia de súplica.
—Quiero quedarme —dijo al fin.
Draven frunció el ceño.
—¿Quedarte?
—Aquí. —Sethiel sostuvo su mirada—. Cuando el mundo te señale. Cuando te llamen obsesivo. Cuando cruces una línea que otros cruzan a diario sin castigo.
Draven dio un paso más cerca.
—¿Y por qué harías algo así?
Sethiel no bajó la voz.
—Porque yo no huyo —dijo—. Y porque no te pediré que seas menos de lo que eres.
Algo se alineó.
No fue deseo.
No fue amor.
Fue reconocimiento.
Draven no tocó a Sethiel. No lo reclamó. No dio orden alguna. Pero supo, con una certeza inquietante, que ese omega acababa de ocupar un espacio que nadie había tocado antes.
—Puedes quedarte en Blackthorne esta noche —dijo finalmente—. Como invitado.
Sethiel inclinó la cabeza.
—Acepto.
Cuando se retiró, sintió la mirada de Draven clavada en su espalda. No como vigilancia.
Como posesión incipiente.
Draven permaneció inmóvil varios segundos después de que las puertas se cerraran.
—Maldita sea… —murmuró.
No sabía qué había cambiado.
Solo sabía una cosa:
Por primera vez, el futuro que lo esperaba
no parecía inevitable.
Y en una habitación silenciosa del castillo, Sethiel apoyó la espalda contra la puerta cerrada, cerró los ojos y sonrió apenas.
—Ya te vi —susurró—.
—Y no pienso soltarte.
lo mas importante es quererte amarte a ti mismo tal cual eres y aceptarte con tus defectos y virtudes con altas y bajas que nada es perfecto que solo se trata de ser feliz por cada decisión cada día cada noche que dios te sabiduría y convicción /Scream//Scream//Scream//Scream/por que soy una persona que ah dado todo y arriesgase por un amor y que es lo que es recibido decepción desamor tristeza con el Alma rota y no confiar en nadie mas /Blush//Blush//Blush//Blush/