NovelToon NovelToon
MARIONETA

MARIONETA

Status: Terminada
Genre:CEO / Completas
Popularitas:594
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Antonia Valentini es una talentosa actriz de teatro que ha conquistado al público con su impecable interpretación de cada personaje. Su belleza, dulzura y noble corazón la convierten en una mujer admirada por todos los que la conocen. Lejos del brillo de los escenarios, dedica su vida a cuidar de su madre enferma y a apoyar a su hermano menor, Lorenzo Valentini, quien cursa su último año de instituto. El salario que recibe apenas alcanza para cubrir los medicamentos de su madre y los estudios de Lorenzo, pero jamás se ha rendido.

Su tranquila existencia cambia por completo cuando Aaron De Santis, el frío e implacable CEO de una de las corporaciones más poderosas del país, se convierte en el nuevo patrocinador del teatro donde ella trabaja.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23

En su despacho, Irina guardaba el último recibo de la transferencia en un cajón cerrado con llave, cuando escuchó la puerta abrirse. Al levantar la vista, vio a Vicent mirándola con sorpresa, sosteniendo el comprobante de pago que ella había enviado a la cuenta secreta que él le había indicado.

—¿Tú? —preguntó él, acercándose—. ¿Has sido tú quien ha cubierto el resto del dinero para su viaje? Pensé que yo tenía suficientes fondos, pero apareció una suma extra que cubrió los gastos de los documentos y la casa en la frontera.

Irina se enderezó, ocultando su inquietud tras la altivez que aún le quedaba.

—¿Te sorprende? —respondió con frialdad—. No quería que fracasara por falta de recursos. Si se quedan, todo se arruina.

—Los odias —señaló Vicent con calma—. Odias a Antonia más que a nadie. ¿Por qué gastarías tu propio dinero para ayudarla a huir?

Ella se giró hacia la ventana, mirando la mansión que algún día esperaba llamar suya, y su voz se quebró apenas:

—La odio. No lo niego. La odio por haberle robado la atención, el tiempo, el corazón que yo creía merecer. Pero más le odio a él por haberse dejado robar todo eso, y convertirse en esta sombra cruel y ciego que ya no reconozco.

—¿Crees que esto lo devolverá? —preguntó él suavemente.

—Es la única forma —admitió ella, girándose de nuevo, con los ojos brillantes de dolor—. Ayer lo escuché hablar solo, diciendo que si no la tiene, quemará todo lo que ha construido. Que si no puede poseerla, no quiere nada. No es amor, Vicent. Es una enfermedad que lo está matando. Si ella se va, quizás… quizás la fiebre baje. Quizás vuelva a ser el hombre fuerte, justo y ambicioso con el que me comprometí. El hombre que no necesitaba encadenar a nadie para sentirse completo.

—Y si no vuelve a serlo —dijo él—. Si se queda vacío para siempre. ¿Valdrá la pena?

—Valdrá la pena si no se convierte en un monstruo —respondió ella con firmeza—. Prefiero perderlo sabiendo que está vivo, que tenerlo aquí convertido en alguien que odiaría conocer. Y prefiero que ella viva lejos, libre, a ver cómo él la destruye poco a poco delante de mis ojos. No soy buena, Vicent. No hago esto por ella. Lo hago por el recuerdo de lo que él fue.

Vicent guardó el papel en su bolsillo y asintió con respeto.

—Nadie lo sabrá. Nunca le diré que fuiste tú.

—Gracias —susurró ella—. Solo asegúrate de que no vuelvan. Que desaparezcan de verdad. Porque si algún día él los encuentra… todo esto habrá sido en vano.

Irina se dejó caer en el sillón, cubriéndose el rostro con las manos por un instante, dejando caer toda la máscara de frialdad que solía llevar.

—¿Sabes lo difícil que es? —dijo con voz ahogada—. Cada centavo que he puesto… cada paso que he dado para ayudarla… lo hago odiando que exista. Me duele en el alma saber que ella se llevará la paz que yo merecía a su lado. Pero más me duele verlo así. Ya no duerme, ya no come, grita en sus despachos como si estuviera perdiendo la razón. Ese hombre que yo amaba jamás habría puesto en peligro todo su imperio por un capricho. Jamás habría amenazado con destruir a quien no puede defenderse.

Vicent se quedó en silencio un momento, comprendiendo que su lucha no era contra Antonia, sino contra la pérdida de todo lo que creía seguro.

—No es una decisión fácil —dijo suavemente—. Y nadie te pedirá que dejes de sentir lo que sientes. Solo estás eligiendo salvar lo poco que queda de él, aunque eso signifique dejar ir lo que querías para ti.

—Es la única moneda que tengo —respondió ella, levantándose y secándose una lágrima con brusquedad—. Si ella se queda, él se rompe en mil pedazos y yo me quedo con los restos. Si se va… quizás, solo quizás, él vuelva a ser entero. Y yo podré decidir si quiero estar a su lado entonces, o si prefiero seguir mi camino. Pero al menos no tendré que ver cómo se convierte en el villano de su propia historia.

Miró a Vicent a los ojos con una última advertencia, firme y clara:

—Y recuerda esto: no lo hago por ella. No la perdono, no la admiro, no le deseo nada bueno más allá de que se aleje. Solo acepto que es la llave de su locura. Y si alguna vez se cruza en su camino otra vez… yo no volveré a ayudarla.

—Lo entiendo —asintió él—. Y guardaré tu secreto como si fuera mío. Nadie sabrá que pusiste tu mano en esto. Para Aarón, ella habrá escapado sola, sin ayuda de nadie.

Irina asintió, se arregló la chaqueta y recuperó parte de su porte habitual, aunque los ojos seguían reflejando su cansancio.

—Entonces vete. Y asegúrate de que sea para siempre. No quiero que esta noche de dudas y sacrificios haya sido inútil.

 

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play