NovelToon NovelToon
La Chica De La Cuidad Y El Chico De Campo

La Chica De La Cuidad Y El Chico De Campo

Status: Terminada
Genre:Apoyo mutuo / Aventura Urbana / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:7.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Una chica de ciudad, acostumbrada a la comodidad, la tecnología y el ritmo acelerado de la vida urbana, conoce por chat a un chico de campo. Con el paso del tiempo, las conversaciones se convierten en una hermosa historia de amor. Decidido a conocerla, él viaja para verla y ambos descubren que sus sentimientos son verdaderos. Cuando deciden construir un futuro juntos, ella debe adaptarse a una vida completamente diferente. Aprende las costumbres del campo, a cocinar en leña, a convivir con la naturaleza y a disfrutar de la tranquilidad que la rodea. Entre cambios, desafíos y nuevas experiencias, descubre una felicidad que jamás imaginó encontrar.

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: La verdad sobre Hernán

Narra Lilibeth

Ya habían pasado veinticuatro horas desde que llegué a la finca de Hernán.

La verdad estaba confundida.

Muy confundida.

Desde que llegué todo había sido raro.

No porque me trataran mal.

Todo lo contrario.

Su mamá había sido muy amable conmigo.

Melissa me trataba como si fuéramos amigas desde hace años.

Miguel Ángel no se separaba de mí.

Y Felipe, aunque molestaba mucho, también era buena persona.

Pero Hernán...

Hernán estaba diferente.

No era el mismo muchacho que hablaba conmigo durante horas por videollamada.

No era el mismo que me llamaba princesa.

Ni el mismo que me decía que me extrañaba todos los días.

Parecía distante.

Pensativo.

Como si algo le estuviera dando vueltas en la cabeza.

La noche anterior me había mandado a dormir con Melissa.

Y aunque yo no dije nada, me había quedado pensando en eso.

Yo tenía entendido que cuando una pareja se comprometía o decidía compartir más tiempo juntos, querían estar cerca.

Pero Hernán parecía evitar eso.

No porque fuera grosero.

Simplemente mantenía cierta distancia.

Y eso me preocupaba.

Aquella mañana lo vi salir temprano a trabajar.

Apenas me respondió el saludo.

Después desapareció durante horas entre las labores de la finca.

Yo intenté distraerme.

Hablé con Melissa.

Ayudé un poco en la cocina.

Jugué con Miguel Ángel.

Pero la duda seguía ahí.

Hasta que finalmente decidí hablar con alguien.

Y la persona indicada era su mamá.

La encontré en la cocina.

Estaba preparando café.

—Señora.

—Dígame, mija.

—¿La puedo ayudar?

—Claro.

Me acerqué.

Y mientras acomodábamos unas cosas respiré profundo.

No sabía cómo preguntar.

Pero al final me animé.

—Señora.

—¿Sí?

—¿Por qué Hernán está así conmigo?

Ella me miró.

Parecía que entendía perfectamente a qué me refería.

—¿Así cómo?

—Distante.

La señora guardó silencio unos segundos.

—¿Le preocupa?

—Sí.

—Mucho.

Ella suspiró.

Y después se sentó frente a mí.

—Mija, la verdad es que mi hijo ha sufrido mucho.

Yo me sorprendí.

Porque Hernán nunca hablaba demasiado de sí mismo.

—¿Sufrido?

—Sí.

—¿Por qué?

La señora tomó un sorbo de café.

—Porque siempre ha sido muy sensible.

—¿Sí?

—Muchísimo.

—Nunca me contó eso.

—Porque no le gusta hablar de sus problemas.

Me quedé escuchando.

—Desde pequeño era así.

—¿Cómo?

—Cariñoso.

—¿Y qué pasó?

—La gente a veces se aprovecha de las personas buenas.

Yo bajé la mirada.

—Entiendo.

—Cuando era más joven le rompieron el corazón.

—¿La niña que me contó alguna vez?

—Esa misma.

Yo recordé una conversación que tuvimos años atrás.

Hernán me había dicho que cuando era muy joven una niña se burló de él.

Y que desde entonces le daba miedo enamorarse.

—Pensé que ya lo había superado.

—En parte sí.

—¿Y entonces?

—Pero las heridas dejan marcas.

La señora sonrió con tristeza.

—Mi hijo siempre tiene miedo de equivocarse.

—¿Por eso actúa así?

—Puede ser.

—No entiendo.

—Porque cuando quiere mucho a alguien se pone a pensar demasiado.

Eso me hizo recordar las palabras de Felipe.

"Cuando piensa mucho se vuelve terco".

Tal vez todos tenían razón.

—¿Y usted cree que ya no me quiere?

La señora abrió los ojos.

—¿Cómo va a decir eso?

—No sé.

—Mija.

—¿Sí?

—Si no la quisiera, usted no estaría aquí.

Guardé silencio.

—Hernán habló de usted durante años.

—¿En serio?

—Claro.

—¿Tantos años?

—Muchísimos.

La señora comenzó a sonreír.

—A veces nos tenía cansados.

Yo me reí.

—¿Por qué?

—Porque todo era Lilibeth.

—Ay no.

—Sí.

—Qué pena.

—Ninguna pena.

Las dos comenzamos a reírnos.

—Entonces no cree que esté arrepentido.

—Para nada.

—¿Segura?

—Completamente segura.

Sentí que un peso enorme desaparecía de mis hombros.

Porque la verdad estaba comenzando a preocuparme.

—Entonces ¿qué hago?

La señora pensó unos segundos.

—Tener paciencia.

—¿Paciencia?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque mi hijo siempre necesita tiempo para acomodar lo que siente.

Miré hacia la ventana.

A lo lejos podía verse parte de la finca.

Y seguramente Hernán estaba trabajando por algún lado.

—La quiere mucho.

Escuché decir a la señora.

Volteé a mirarla.

—¿De verdad?

—Muchísimo.

—¿Cómo lo sabe?

—Porque soy su mamá.

Las dos sonreímos.

Y por primera vez desde que había llegado a la finca sentí tranquilidad.

Tal vez Hernán no estaba siendo frío.

Tal vez no estaba arrepentido.

Tal vez simplemente estaba intentando entender todo lo que estaba pasando.

Y mientras terminaba de ayudar en la cocina, decidí que iba a esperar.

Porque después de tantos años hablando, una conversación pendiente no iba a cambiar todo lo que habíamos construido juntos.

Y en el fondo de mi corazón seguía creyendo que el Hernán que me llamaba princesa seguía ahí.

Solo necesitaba tiempo para volver a mostrarlo.

1
Kayra Villavicencio
Y el papá
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play