Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
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Capítulo 23
Capítulo 23
Renata estaba acostada en el sofá cuando su celular comenzó a sonar.
Ni siquiera tuvo que mirar la pantalla.
Solo había una persona capaz de llamar tres veces seguidas en menos de un minuto.
—Renata respondió: —¿Qué hiciste ahora?
—Camila respondió: —Nada.
—Renata dijo: —Eso fue demasiado rápido.
—Camila respondió: —Tengo una invitación.
—Renata preguntó: —¿Y?
—Camila respondió: —Y vas conmigo.
—Renata respondió: —No.
—Camila respondió: —Sí.
—Renata respondió: —No.
—Camila respondió: —Ya terminé de escucharte. Te recojo a las siete.
Y colgó.
Renata se quedó mirando el teléfono.
—Renata dijo: —La voy a bloquear.
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A las siete de la noche, Camila llegó exactamente como había prometido.
Y veinte minutos después ya estaba invadiendo la habitación de Renata.
Abriendo puertas.
Sacando ropa.
Haciendo comentarios que nadie había pedido.
—Camila preguntó: —¿Dónde está?
—Renata preguntó: —¿Qué cosa?
—Camila respondió: —El vestido.
Renata ya sabía cuál.
—Renata respondió: —No pienso usarlo.
—Camila respondió: —Claro que sí.
—Renata respondió: —No.
—Camila respondió: —Sí.
—Renata dijo: —Te odio.
—Camila respondió: —También te quiero.
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Media hora después, Renata estaba frente al espejo.
Y tuvo que admitir algo.
Camila tenía razón.
Otra vez.
El vestido color vino se veía incluso mejor que el día que se lo probó.
Elegante.
Sencillo.
Pero imposible de ignorar.
Los tacones negros completaban todo.
Camila la observó orgullosa.
—Camila dijo: —Si alguien no se enamora de ti esta noche, necesita lentes.
—Renata respondió: —Qué exagerada.
—Camila respondió: —No estoy exagerando.
—Renata dijo: —Sí lo estás.
—Camila respondió: —Muchísimo, pero en esta ocasión no.
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Cuando bajaron las escaleras, Renata se detuvo.
Gael estaba en la sala.
Revisando algo en su teléfono.
Parecía dispuesto a salir también.
Llevaba un traje oscuro.
Sin corbata.
Y por un momento ninguno de los dos dijo nada.
Gael levantó la vista.
La miró.
Y volvió a mirarla.
Como si necesitara asegurarse de que realmente era ella.
Renata sintió que el corazón le daba un salto absurdo.
Camila sonrió.
Porque claramente lo había notado.
—Camila dijo: —Bueno... esto no es incómodo para nada.
Gael apartó la mirada primero.
—Gael dijo: —Te ves bien.
Solo eso.
Nada más.
Pero por alguna razón, Renata sintió más efecto con esas tres palabras que con cualquier discurso romántico.
—Renata respondió: —Gracias.
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Camila observó a ambos.
Luego sonrió lentamente.
Esa sonrisa peligrosa.
—Camila preguntó: —¿Y tú a dónde vas?
—Gael respondió: —A una fiesta de cumpleaños.
Camila abrió los ojos.
—Camila preguntó: —¿La de Adrián?
—Gael respondió: —Sí.
—Camila comenzó a reír.
—Camila dijo: —No puede ser.
—Renata preguntó: —¿Qué pasa?
—Camila respondió: —Vamos a la misma fiesta.
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Silencio.
Luego Renata cerró los ojos.
Porque el universo claramente tenía favoritos.
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Treinta minutos después llegaron al lugar.
Era una casa enorme.
Con música.
Luces.
Jardines decorados.
Y muchísima gente.
El cumpleaños parecía más una celebración elegante que una fiesta común.
—Renata dijo: —Esto es enorme.
—Camila respondió: —Por eso me gusta.
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Apenas entraron, varias personas comenzaron a saludar a Gael.
Renata observó algo que ya sabía.
Pero que pocas veces veía.
La manera en que los demás lo respetaban.
Algunos incluso parecían nerviosos al hablar con él.
Y él respondía siempre igual.
Educado.
Tranquilo.
Directo.
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Mientras Gael hablaba con unos invitados, Camila tomó a Renata del brazo.
—Camila dijo: —Vamos.
—Renata preguntó: —¿A dónde?
—Camila respondió: —A buscar comida.
—Renata respondió: —Eso sí me interesa.
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Las dos terminaron cerca de una mesa enorme llena de postres.
Y mientras Camila discutía seriamente sobre cuál pastel era mejor, Renata tomó una bebida.
Todo parecía tranquilo.
Hasta que una voz femenina sonó cerca.
—Mujer dijo: —Así que tú eres Renata.
Renata levantó la mirada.
Frente a ella había una mujer elegante.
Cabello oscuro.
Vestido negro.
Y una sonrisa demasiado segura.
—Renata respondió: —Sí.
—Mujer respondió: —Mucho gusto. Soy Valeria.
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Renata sonrió por educación.
Aunque no tenía idea de quién era.
—Valeria dijo: —Escuché mucho sobre ti.
—Renata preguntó: —¿Ah sí?
—Valeria respondió: —Claro.
Su mirada se movió discretamente hacia donde estaba Gael.
Y luego volvió.
—Valeria dijo: —Muchísimo.
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Antes de que Renata pudiera responder, Camila apareció.
Y notó la situación inmediatamente.
Porque Camila detectaba el drama más rápido que una alarma de incendios.
—Camila preguntó: —¿Interrumpo algo?
—Valeria respondió: —Para nada.
Pero claramente sí.
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Valeria se despidió poco después.
Y cuando se alejó, Camila se acercó más.
—Camila preguntó: —¿Quién era esa?
—Renata respondió: —No lo sé.
—Camila respondió: —No me gusta.
—Renata preguntó: —¿Por qué?
—Camila respondió: —Porque no me gusta
-camila tomo un sorbo de vino
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Renata soltó una risa.
Pero mientras observaba a Valeria hablar con otros invitados...
algo dentro de ella se sintió extraño.
No era enojo.
Ni molestia.
Ni incomodidad.
Era otra cosa.
Porque por primera vez...
Renata estaba empezando a descubrir lo desagradables que podían ser los celos.
Renata giró y quedo mirando a Gael. Una sonrisa dibujo sus labios.. Y eso hizo que Renata entendiera que se estaba enamorando de Gael...
que pongas los nombres y después lo que dicen ejemplo.
Gael: maña irás conmigo a una cena- le dijo de forma sería mirándola a los ojos