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El Despertar Del Príncipe

El Despertar Del Príncipe

Status: En proceso
Genre:Romance / Mundo mágico / Fantasía LGBT
Popularitas:897
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

⚠️✅️Sam y Norman comienzan a saciar su sed de aventura, lejos de su amada familia. El camino comienza a dificultarse, pero cuatro almas sellan sus destinos.✅️⚠️

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Monstruo

El amanecer llegó al valle de los Blackshield no con el canto de los pájaros, sino con un silencio que pesaba en los oídos. La neblina, esa sábana gris que había cubierto las ruinas durante dieciocho años, estaba más densa que nunca, como si supiera que sus horas estaban contadas.

Lucien (porque en ese momento Sam se sentía más Lucien que nunca) estaba frente a las grandes puertas del palacio. La estructura era inmensa, hecha de un cristal oscuro que parecía haber sido forjado con trozos de noche. En el centro exacto de las puertas, había una hendidura en forma de corazón, del tamaño exacto del rubí que colgaba de su cuello.

A su lado, Alaric lo observaba con una intensidad que quemaba. Norman estaba unos pasos atrás, con las manos brillantes de una luz dorada, listo para apoyar a su amigo con su magia si algo salía mal. Lin y sus cazadores formaban un semicírculo, con las espadas desenvainadas, protegiéndolos de cualquier peligro que acechara en la niebla.

-Ha llegado el momento.- Susurró Alaric -No pienses en el poder, Lucien. Piensa en la gente que vive en estas ruinas. Piensa en los padres que te criaron. Deja que tu amor sea la llave.-

Lucien respiró hondo. Tomó el rubí con ambas manos. La piedra estaba tan caliente que parecía lava líquida entre sus dedos, pero no lo quemaba; lo reconocía. Con un movimiento firme, Lucien encajó el rubí en la hendidura de la puerta.

Durante un segundo, no pasó nada.

Luego, un latido profundo, como el de un tambor gigante, surgió del suelo. El cristal oscuro de las puertas empezó a brillar con una luz violeta que se extendió por las paredes como si fueran venas. Lucien sintió que una fuerza invisible lo succionaba, conectando su alma directamente con los cimientos del palacio.

-¡AAAAHHHH!- Gritó Lucien, echando la cabeza hacia atrás.

Una explosión de luz violeta y blanca salió disparada desde el centro del palacio hacia el cielo. El impacto fue tan grande que Norman y los cazadores cayeron de rodillas. La neblina, esa maldición que lo cubría todo, fue barrida en un segundo, como si un gigante la hubiera soplado. Por primera vez en casi dos décadas, el sol tocó los suelos de mármol del salón principal.

La ciudad no se reconstruyó mágicamente, las piedras seguían rotas, las torres seguían caídas, pero el ambiente cambió por completo. La magia que estaba "muerta" despertó. Los puentes rotos empezaron a emitir un brillo tenue y las plantas azules del valle florecieron de golpe, soltando un polen que purificaba el aire. El valle de los Blackshield ya no era un cementerio; era un hogar que volvía a respirar.

Lucien cayó de rodillas, agotado, con el pecho subiendo y bajando. Alaric lo atrapó de inmediato, envolviéndolo en su capa negra.

-Lo hiciste.- Dijo Alaric con orgullo -El reino ha despertado.-

A muchos kilómetros de allí, el carruaje masivo de Quirno se detuvo de golpe. Los caballos relincharon, asustados por una vibración que recorrió el aire como un terremoto silencioso.

Dentro del carruaje, Quirno estaba leyendo un antiguo libro de castigos cuando sintió un tirón violento en su pecho. Debajo de su túnica blanca, un colgante de hierro oscuro que siempre llevaba oculto empezó a vibrar con una fuerza salvaje. La joya se puso tan caliente que el Sumo Sacerdote soltó un quejido sordo.

De repente, Quirno se llevó la mano a la garganta. Sus ojos se abrieron desproporcionadamente y su piel se puso gris. Durante un minuto eterno, Quirno se quedó sin aire. Era como si una mano invisible le estuviera apretando los pulmones, recordándole que el verdadero dueño de la magia acababa de regresar.

Varek, el comandante, abrió la puerta del carruaje, alarmado.

-¡Mi señor! ¿Qué sucede?-

Quirno no respondió. Empezó a toser con fuerza, recuperando el aliento poco a poco. Sus manos temblaban, pero en lugar de mostrar miedo, una expresión aterradora cruzó su rostro. Quirno hizo una mueca que intentaba ser una sonrisa, una curva cruel en sus labios delgados. Soltó un suspiro largo, casi como si se estuviera divirtiendo, como si el dolor fuera el mejor regalo que le hubieran dado en años.

-Él... lo ha logrado.- Susurró Quirno con una voz que goteaba veneno -El pequeño Blackshield ha despertado la piedra. El "Corazón" vuelve a latir.-

Quirno tocó su colgante, que ahora emitía un zumbido sordo. El secreto que guardaba, aquello que lo vinculaba con la magia que tanto decía odiar, parecía estar saltando de alegría dentro de su pecho.

-Aceleren el paso, Varek.- rdenó Quirno, recuperando su postura de rey -Quiero llegar antes de que se acostumbre a su corona. Este despertar no es el inicio de su reino... es el banquete que he estado esperando por dieciocho años.-

Mientras tanto, la oscuridad avanzaba hacia la aldea de Sam.

Los tres rastreadores de la Orden de la Luz estaban a solo un día de camino. Cabalgaban en silencio, con sus capas azules ondeando al viento. Sus ojos estaban fijos en el valle verde donde el trigo crecía alto y fuerte.

En la aldea, el padre de Sam estaba en el jardín, arreglando una cerca de madera. Se detuvo un momento y miró hacia el bosque. Sintió una punzada de inquietud en el pecho, la misma sensación que tienes cuando una tormenta se acerca pero el cielo sigue despejado.

-Mujer- Llamó el anciano hacia el interior de la cabaña -...¿tienes las redes listas? Siento que el aire ha cambiado.-

Su esposa salió, secándose las manos en el delantal.

-Es solo el viento del norte, viejo. Sam volverá pronto, ya lo verás.-

No sabían que los rastreadores ya tenían sus nombres escritos en pergaminos de ejecución. No sabían que Quirno los veía como piezas de sacrificio para hacer que Lucien se arrodillara.

En el palacio de cristal, Lucien se puso de pie con la ayuda de Norman. Miró hacia las montañas, hacia su aldea. La alegría de haber despertado el palacio desapareció de golpe, reemplazada por una sombra de terror.

-Alaric...- Dijo Lucien, su voz resonando con una autoridad nueva - Algo va mal. Los rastreadores... están cerca de la aldea. Lo siento en mi sangre-

Alaric asintió con gravedad.

-El despertar del palacio les ha dado la ubicación exacta de tu poder, pero también ha activado tu conexión con lo que amas. Lin- Llamó Alaric al capitán de los cazadores -Toma a dos de tus hombres. Cabalguen ahora mismo hacia la aldea. No se detengan ni para dormir. Si encuentran a los hombres de la Orden... ya saben qué hacer.-

Lin golpeó su pecho con el puño.

-No dejaré que toquen a los padres del príncipe. Ni a la madre de Norman. Vamos, Ettore, ¡a los caballos!-

Norman miró a Sam, con los ojos llenos de angustia.

-Sam, si les pasa algo...-

-No les pasará nada, Norman.- Prometió Lucien, aunque su mano temblaba -Ahora soy un Blackshield. Y un Blackshield no deja que su gente sufra.-

La guerra había comenzado oficialmente. Mientras Lin cabalgaba para salvar a los ancianos, y Quirno avanzaba con su carruaje de lujo, Lucien se preparaba para entrar en la sala del trono. Sabía que el siguiente paso sería el más difícil: descubrir si Malric, su antepasado y su vida pasada, le daría la fuerza para enfrentarse al monstruo que venía en carruaje.

El valle de los Blackshield brillaba bajo el sol, pero las sombras de las lanzas de la Orden ya se alargaban sobre el trigo de la aldea.

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Maru19 Sevilla
Empezamos con esta nueva historia, inicia muy bien 👏👏👏
Skay P.: ¡Gracias cielo!😍
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