La historia comienza con Agustina y Cristian, dos novios que se amaban profundamente, pero que fueron separados por circunstancias ajenas a su voluntad. Ella se marchó llevándose consigo algo muy valioso.
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capitulo 21: Lo que nadie ve
Mientras tanto, la vida del pequeño Nico comenzaba a tomar un nuevo rumbo.
Antes de que Agustina se fuera al hospital para cumplir con su turno de la mañana, lo llevó a la escuela en su primer día de clases. Aunque ella estaba nerviosa por dejarlo solo, Nico se mostró tranquilo y hasta emocionado.
—Pórtate bien, mi amor, y hazle caso a la maestra —le dijo Agustina, arreglándole el uniforme, aunque sabía que Nico era un niño educado y responsable.
Horas después, Nico entró al salón. La profesora lo presentó frente a todos.
—Niños, tenemos un nuevo compañero. Su nombre es Nico. Quiero que lo reciban bien.
—Hola, me llamo Nico García. Mucho gusto —dijo con entusiasmo, sin mostrar ni un poco de nervios.
Durante la clase, la profesora quedó sorprendida con la rapidez del pequeño para responder, leer y resolver ejercicios.
—Vaya, Nico… eres muy inteligente —comentó ella, impresionada.
Al llegar el descanso, Nico salió al patio. Mientras veía a los demás niños jugar, notó a una niña sentada aparte, con la mirada baja. Era mayor que él, de cabello negro intenso y piel trigueña. Tenía el rostro apagado, pues unas chicas acababan de burlarse de ella.
Nico la observó un momento y luego caminó hacia ella.
—Hola… ¿te encuentras bien? —preguntó con genuina preocupación.
La niña levantó la mirada, algo sorprendida.
—Sí… bueno, más o menos.
—Yo soy Nico. Soy nuevo —soltó con una pequeña sonrisa, queriendo animarla.
Ella dudó un instante, pero luego sonrió levemente.
—Yo me llamo Rafaela —murmuró con algo de pena.
—Mucho gusto, Rafaela. Si quieres, podemos ser amigos —añadió con tono alegre.
Los ojos de la niña brillaron.
—Sí… me gustaría mucho —respondió contenta, pues Nico le había parecido alguien bueno y rara vez hacía amigos.
Nico extendió su mano con seriedad infantil.
—Entonces prometamos ser buenos amigos por siempre.
Rafaela soltó una pequeña risa y estrechó su mano.
—Prometido.
𝐇𝐎𝐑𝐀𝐒 𝐌Á𝐒 𝐓𝐀𝐑𝐃𝐄
En la mansión, Rosalía recibió una llamada que la llenó de emoción.
Era Eduard.
—Rosalía… ya volví al país. Quiero verte a ti y a la niña. ¿Podemos encontrarnos hoy? —preguntó él desde el otro lado de la línea.
Los ojos de Rosalía brillaron de inmediato.
—Claro que sí… claro que sí —respondió con una sonrisa imposible de ocultar.
Sin pensarlo dos veces, Rosalía se fue a arreglar. Se vistió con esmero, acomodó su cabello y después arregló también a su pequeña hija con un bonito conjunto. Su emoción era evidente; hacía demasiado tiempo que no esperaba algo con tanta ilusión.
Tomó a la niña de la mano y se dirigió a la salida, pero justo cuando iba a cruzar la puerta principal, Rebeca se interpuso en su camino.
La observó de arriba abajo, con una sonrisa venenosa.
—Qué raro verte así… ¿para dónde vas tan contenta y tan arreglada? Hasta pareces otra —ironizó.
Rosalía bajó la mirada por un momento, pero no permitió que aquello la quebrara. La niña se escondió un poco detrás de ella, con miedo de su tía. Rebeca la trataba con desprecio cuando nadie veía, convirtiéndola en una pequeña tímida y retraída.
—Rebeca, humillar no te hace más grande… solo más vacía —contestó Rosalía con la serenidad que la distinguía y la inteligencia que siempre la acompañaba.
Rebeca dejó salir una risa sarcástica.
—No olvides quién eres antes de ilusionarte demasiado —insistió Rebeca. Aquella respuesta de Rosalía la había llenado de enojo, y no se quedaría quieta sin intentar humillarla otra vez.
Rosalía la miró con serenidad, protegiendo a su hija a su lado.
—Y tú no olvides que el desprecio nunca hará de ti alguien mejor.
Sin esperar nada más, siguió su camino con la niña, dejando a Rebeca furiosa.
Rebeca se quedó mirando la salida, con rabia en el rostro.
«Tengo que saber a dónde va» pensó con rabia, porque la molestaba profundamente la idea de que su hermana estuviera mejor que ella.
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Cristian tuvo que lidiar con una Doris fuera de control, que no dejaba de reclamarle y cuestionarlo con desesperación. Tras varios minutos de tensión, por fin logró apartarse de ella y dirigirse a su apartamento, agotado por la situación.
Incluso allí, no lograba sacar de su mente los documentos sobre Agustina. Los repasó una vez más en silencio antes de darse una ducha. Luego se vistió con ropa elegante, como siempre impecable, y salió decidido hacia el apartamento donde ella vivía.
Subió a su lujoso automóvil negro y, minutos después, partió rumbo a su destino.
Doris, por su parte, tenía otros planes. En un lugar discreto y lejos de miradas curiosas, revisaba unas tarjetas de boda que había mandado a diseñar. Las observaba con atención, como si en ellas ya estuviera asegurado su futuro.
—No importa lo que pase, Cristian… tú y yo estamos destinados a estar juntos —susurró obsesionada, mientras apretaba las tarjetas.
Doris esta loca mando hacer tarjeta de bodas que obsesión tiene por Cristian pero esta jodida porque si se encuentra con su chaparrita las demás quedan por fuera.
Lectores, sé que muchos se preguntan por qué el investigador no ha logrado dar con Agustina. Como mencioné antes, Rebecca hizo todo para ocultarla y que no estuviera cerca de Cristian.
Por eso, aunque hay un investigador privado, no ha podido encontrarla Rebecca borró pistas, ocultó información y manipuló todo para desviar la búsqueda.
Aun así, él cumple su papel porque la verdad no se revelará de golpe sino poco a poco.
Eso lo mencioné en un capítulo, cuando ya habían pasado los años.
Rebeca ya le dijo a Betania que regreso la campesina que harán este par de arpías 🤔🤔🤔❓❓❓
Quien es el hombre elegante y misterioso que llego 🤔🤔🤔❓❓❓
Ricardo y Martin como que son gay porque hubo una conexión rara.
Doris la insufrible ya no la soporta pero parece una garrapata mal pegada.
Rebeca si reconocio a Agustina que hará y dirá 🤔🤔🤔❓❓❓
Dos locas obsesionadas con Cristian que quieren tenenerlo a como de lugar Doris y Betania no tienen autoestima a una la utilizan y la otra no la ven con ojos de negro gustas que ridículas otras patéticas mas.
Cristian ahora caes de ese edificio e iras a parar al hospital donde esta Agustina y a ella le tocara atenderte y lo peor sera que llegaran todas las arpías osea Doris, Betania y Rebeca la alcohólica y despreciable madre.
Otro director que se fijo en Agustina no me parece que venga otro a joderle la vida.