Julieta se ve enfrentado la pobreza luego de vivir toda su vida siendo una consentida niña de papá. Con su esposo muerto y una demanda por embargo de la noche a la mañana queda en la calle sola y confundida. Que cosas misteriosas le tendrá el destino preparado a una mujer dispuesta a salir adelante cueste lo que cueste.
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Eres único.
En nuestra habitación a solas le exijo a Romeo qué me dé su versión de los hechos.
- Qué fue todo eso Romeo.
- Ya lo escuchaste, yo no quería involucrarte con mi familia, pero Mercedes es demasiado obstinada y en algo tenía razón tú eras muy buena y necesitas un patrocinador, te envié a ese lugar porque sabía que mi hermano no te daría ventaja de nada, él no mezcla lo laboral con lo personal ni siquiera por pedido de su amada esposa.
- ¿Lo juras?
- Julieta sabes que te hizo ganar ese puesto y su confianza. La manera en que trataste todo con profesionalismo, tu confianza y dedicación además de tu forma de ser tan natural con Mercedes.
- ¿Cómo así?
- En el pasado llegaba gente buscando una sociedad, si eran mujeres la despreciaban por ser la "secretaria" otros intentaban sobornarla para sacar ventaja y otros más enfermos incluso llegaban a propasarse con ella. Por eso fue que Mercedes tomó ese puesto para proteger a mi hermano y cuidar su espalda desde la sombra de una simple empleada más.
- Ellos dos son un buen equipo.
- Si lo son y es por eso mismo que ni siquiera ella con el puesto de esposa es capaz de disuadirlo así que no tengas dudas amor te lo ganaste todo con tu esfuerzo yo no tengo nada que ver.
- Ja ja ja incluso me engañaste cuando te dije que tal si era un pervertido.
- Eso fue verdad. Uno nunca sabe y aunque es mi hermano no confío del todo en él y menos con una hermosa mujer como tú.
- Eres un tonto, pero aun así te amo. ¿No querías venir porque sabría toda la verdad?
- La verdad no quería venir por lo que te dije, yo no pertenezco a este mundo y me siento muy incómodo con todo esto. La verdad te la diría de todas formas aunque no es grandiosa solo soy un huérfano más del mundo.
- Eres un huérfano muy afortunado cariño, uno que encontró una familia amorosa que te ama y te considera parte de los suyos, una que no te limita ni te obliga a hacer su voluntad al contrario te deja elegir tu vida y volar lejos.
- Tienes razón amor, nunca lo vi así. Gracias por estar aquí conmigo y dejarme ver más allá de mi orgullo.
- Romeo dime algo con la mano en el corazón. ¿Te molesta el hecho de que tus padres y hermano no sean de tú mismo color y por eso te reniegas a aceptarlos como familia?
Su mirada confundida y su titubear me deja clara la respuesta, de seguro sufrió mucho de niño bajo la atenta mirada de la sociedad que lo juzgaba por ser diferente y se cerró al cariño de su familia para que no lo humillaran o se burlaran de sus padres.
- Está bien cariño no me respondas yo entiendo todo y estoy aquí para ti.
- Yo no sé si puedo hacer esto Julieta.
- Mírame a los ojos Romeo, eres especial, eres único y tu familia te ama así. Yo te amo así entonces porque te sigue importando lo que los demás piensen.
- No me va a alcanzar la vida para amarte.
- Mientras te quedes conmigo yo seré feliz mi dulce Romeo.
Sellamos esa pequeña promesa sin palabras con un beso tierno y suave, uno que nunca en toda mi vida recibí. Poco a poco la ropa comienza a sobrar mientras que el amor comienza a derrocharse sin control.
Esa mañana despierto entre sus brazos que se han vuelto mi lugar favorito en todo el mundo, busco sus labios como si fuera el majar más delicioso de todo el planeta y él simplemente sonríe para mí.
- Buenos días, cariño.
- Que manera más grandiosa de darme los buenos días amor.
- Si quieres así pueden ser todas nuestras mañanas.
- Si quiero.
- Ja ja ja. Vamos es hora de levantarse.
Me quito la sabana para ir a la ducha cuando siento su agarre en mi cintura seguida de un gran roce.
- Quédate junto a mí un ratito más amor.
- Ja ja ja se nos hace tarde.
- Quiero hacerte el amor Julieta.
Esa declaración logra erizar cada vello de todo mi cuerpo, me giro sobre él para quedar arriba.
- Entonces que te detiene.
Juro que el tiempo se detiene cuando estamos así solo nosotros dos perdidos en nuestro pequeño mundo lleno de amor. Como se esperaba llegamos tarde a todo el itinerario, pero somos felices así que nada más importa.
Romeo me lleva a un bonito café con sus mesas en la acera donde tenemos una hermosa vista hasta que mi mirada se encuentra con algo que me pone a temblar de inmediato.