¿Quién dijo que tres son multitud?
Luego de que su tercera novia le pida a Aegean que terminen su relación debido a que está siendo obligada a casarse para salvar a sus padres. Aegean no puede sentirse reconciliado con este hecho debido a que sus otras dos novias anteriores lo dejaron por la misma razón. Por lo que para quitarse de una vez por todas la maldición de ser el tercero en discordia. Después de analizar la situación de su novia le propone una idea algo descabellada.
¡Qué se casen los tres!
Es solo que Aegean nunca esperó que el esposo por contrato de su novia sea un hombre homosexual.
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Capítulo 23
Aegean suspiró mientras miraba su reloj, el cual marcaba las ocho de la noche.
— En cualquier momento, ese bastardo llegará — susurró.
Tras decir aquello se pasó una mano por sus cabellos mientras miraba a las personas salir y entrar de la universidad.
Justo cuando iba a sacar su celular para enviarle un mensaje a su hermana. Alguien le tapó los ojos, cuando él iba a preguntar quién era la persona que le estaba jugando este tipo de broma de mal gusto, aquella persona que lo había privado de su visión habló.
— ¿Adivina quién soy?
Bueno, Aegean no tuvo que adivinar debido a que aquella voz llena de sí mismo con un aire grave y al mismo tiempo animado era demasiado distinguible para él.
Era Zack.
— Deja de perder el tiempo y vámonos — espetó Aegean mientras retiraba las manos de Zack de su rostro.
Zack se rio ante la actitud malhumorada de Aegean.
— Esta es una cita, Aegean. No eres para nada romántico — se quejó mientras trataba de tomar la maleta de Aegean.
Su voz era algo fuerte, por lo que las personas alrededor se sintieron atraídas por sus acciones.
— ¿Qué estás haciendo? — cuestionó Aegean mientras miraba a las personas que les daban miradas curiosas.
Sin querer, ante este tipo de suceso su rostro se enrojeció de vergüenza.
Después de todo, aunque él no despreciaba las relaciones del mismo sexo, esto solo se basaba cuando él no era una parte involucrada.
— Estoy tratando de llevar tu maleta, la cargaré por ti — explicó Zack.
— No soy una niña — refutó Aegean mientras tragaba saliva y empezaba a caminar con la intención de alejarse de las miradas curiosas — Vámonos, estás haciendo qué todos nos vean.
Zack sonrió mientras lo seguía.
— No camines tan rápido, querido — gritó.
Ante la petición de Zack, Aegean empezó a caminar más rápido.
Él solo quería encontrar un hueco y esconderse.
Desde ya sabía qué tipo de publicaciones iban a adornar los foros de la universidad.
***
Una vez que estuvieron en el auto, mientras Zack empezaba a conducir y a buscar una canción para crear algo de ambiente.
Aegean por enésima vez se cuestionó la razón por la que estaba haciendo esto. Después de todo, las veces que había querido bajarse del auto y mandar todo al carajo eran muchas.
Sin embargo, al final, no lo hizo.
Quizás debido a las innumerables provocaciones que Zack le había hecho en el pasado.
Él sintió que no podía echar su brazo a torcer, no ahora que su situación con Alice era tan precaria.
Aegean no quería darle más motivos a Zack para que lo ridiculice.
— ¿A qué tipo de lugar vamos? — cuestionó luego de unos minutos en los que “Vive la vida loca” sonaba por el radio.
Ciertamente, él no quería vivir una vida loca, sino una vida tranquila.
Zack sonrió mientras le daba una mirada de reojo.
— Vamos a un lugar que te hará abrir tus horizontes, querido — contestó.
Ante este tipo de respuesta de parte de Zack, Aegean tuvo un mal presentimiento.
Después de todo, en el tiempo que había conocido a Zack. Él había llegado a darse cuenta ya de que nada bueno salía de la boca de Zack.
Y ciertamente tuvo razón al tener un mal presentimiento debido a que Zack lo había traído a un bar homosexual.
— Si esta es tu idea de una cita, déjame decirte que eres un fracaso — comentó Aegean mientras se bajaba del auto y miraba el letrero neón con dibujos de arcoíris.
BAR CUPIDO NO CREE EN EL AMOR HETERO
— De todas maneras, ¿qué pasa con el nombre de este lugar? — se preguntó para sus adentros.
Zack torció los labios de manera burlona antes de responder.
— No, este es el mejor sitio para salir con alguien tan lleno de prejuicios como tú.
Aegean quiso protestar ante el comentario de Zack.
Pero, al final, decidió callar de manera sabía.
— Al principio, pensé en invitarte a un bar normal, pero debido a lo que pasó en la universidad, sentí que no era lo correcto. Aquí no te sentirás tan ansioso por lo que dirán o porque alguien te juzgue. Es por tu bien.
Aegean tenía muchas cosas que decir.
Claramente, la elección del bar no fue por su bien, sino por el bien de Zack.
Él no era tonto para no ver a través de sus pequeños planes.
— Incluso si haces este tipo de cosa no me fijaré en ti, Zack.
— Ni siquiera has tratado de conocerme.
Tras decir aquello, se acercó a Aegean y tomó su mano.
Sus ojos azules se veían llenos de picardía mientras contemplaba la mirada confundida de Aegean.
— ¿Por qué tomas mi mano? — cuestionó Aegean mientras trataba de zafarse del agarre de Zack.
— Recuerda que el trato que hicimos fue que; si Alice se llegaba a interesar en mí, tú y yo tendríamos una cita como amantes, no como personas que recién se conocen. Y tomarse de las manos es algo que hacen los amantes. Además, no necesitas verte tan sorprendido, no es la primera vez que no tomamos de la mano, ahora, entremos chico heterosexual.
Aegean frunció los labios mientras se dejaba guiar de Zack.
De nuevo, él tenía muchas cosas por decir, pero al final no lo hizo.
Ciertamente, lo único que quería era que la noche termine y decirle a Zack que busque un bosque y se pierda porque él jamás se iba a fijar en él, así que era mejor que se rinda y dejé de intentar en lo imposible.
El ambiente, dentro del BAR CUPIDO NO CREE EN EL AMOR HETERO, era diferente del pandemónium que Aegean imaginó.
Ciertamente, no había hombres en cada esquina dándose como cajón… bueno eso, tampoco había hombres disfrazados de mujer o pintados como Drag Queen.
Todo era bastante pacífico, que casi pensó que había entrado a una cafetería y no a un bar.
La música que se escuchaba, era baja y clásica. Incluso las paredes estaban decoradas con imágenes de cupido.
— Este bar es… bastante peculiar.
Zack sonrió ante su comentario como si las palabras de Aegean le resultarán graciosas.
— Eso es porque no has visto el último piso. ¿Debería llevarte?