Claire Bellamy es insegura, tímida y temerosa.Ella siempre se ha sentido desafortunada en el amor.Rechazada por su frívola madre desde que era niña tuvo que vivir en una humilde cabaña aislada junto a su abuela paterna.A los quince años regresa junto a su madre y allí conoce a Stefano un profesor de música que intenta seducirla a ella y a su hermana Adelaide al mismo tiempo. Después de amargas experiencias,Claire piensa que el amor se olvidó de ella...hasta que conoce al excéntrico Marqués de Vrenac un hombre fascinante con un pasado demasiado oscuro.Sí leíste "El que juró no amarme" esta es la historia de Claire Bellamy y el Marqués de Vrenac.Si no las ha leído todavía te invitó a leerla también❤
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Capítulo 23
Paul estaba sudando sin parar.La reunión con su cliente se había extendido más de lo previsto. Lo atormentaba imaginar a Junie y a Blanche juntas en la misma casa durante todo un día. Blanche seguramente aprovecharía esa gran oportunidad para contarle todo a Junie. Paul trató de tranquilizarse a sí mismo. Convencería a Junie de que Blanche no solo tenía problemas con la bebida, sino que además de eso estaba totalmente trastornada sobre todo a raíz de la muerte de su amado esposo. Además de eso Paul se aseguraría de ayudar a Junie con las mejoras de la casa y le entregaría otra suma de dinero como parte de su herencia y con esto bastaría para seguirse ganando la admiración y el afecto de Junie. Pero la verdad era que a Paul ya no le bastaba con la amistad de Junie, quería mucho más de ella... Quería hacerla suya, necesitaba tenerla. Su paciencia se agotaba, quería acelerar las cosas...
Lo primero que haría sería mandar a Blanche de regreso a su casa. Después tendría que ocuparse de obtener el dinero de la mina y finalmente le propondría matrimonio a Junie. Ella tendría que aceptarlo como esposo, si bien era una chica bonita e inteligente y ahora poseía una hermosa casa no dejaba de ser una huérfana de origen humilde, además de eso no tenía dinero ni conexiones. Paul Bonnet pensaba que él sería su mejor y única opción. Ella no podría sola con la casa y él era el que le suministraba dinero.Ella no tendría otra salida. Él era su salvación ¿Qué hombre en su sano juicio aceptaría casarse con una chica tan desvalida como ella?
Cuando finalmente llegó a la casa de Junie encontró a las dos damas cenando en total silencio. Paul sintió un escalofrío. Fue recibido con cortesía pero en el ambiente había un aura glacial. Blanche no dijo sino un par de monosílabos durante la cena y Junie se expresó con su habitual cordialidad. A Paul no le quedaba claro que habrían conversado durante el día pero algo había cambiado. Él siguió elogiando a Junie como siempre pero Blanche permaneció impasible, miraba su plato fijamente y apenas respondía si se le preguntaba algo.
Finalmente, Paul se ofreció a acompañar a Blanche a la posada pues ella partiría al día siguiente. Blanche y Junie se despidieron con cortesía pero nuevamente Paul pudo percibir algo extraño en la conducta de ambas. Al salir de la casa Blanche retomó su antigua personalidad intentando seducir a Paul pero no le hizo ningún reproche respecto a Junie ni volvió a mencionarla. Blanche le rogó a Paul que esa noche se quedara con ella y comenzó a besarlo.
Blanche no podía perder a Paul.Ella sentía que no podría soportar estar sin él. Paul estaba hastiado pero pensó que lo mejor sería complacer a Blanche.
Paul besó a Blanche imaginándose que besaba a Junie, cerraba los ojos para imaginar que acariciaba el cuerpo de Junie. Muy pronto dejaría de imaginar pensó él. Pronto Junie sería suya de verdad. Luego de su encuentro íntimo,Paul quiso marcharse. Ver a Blanche desnuda en la cama lo desanimaba y le resultaba imposible no compararla con Junie. Sin embargo,Blanche no podía dejarlo marchar.
-Quédate conmigo esta noche,Paul. Solo eso te pido. Luego nos veremos para agilizar la venta de la mina. Prometo no molestarte en nada pero quédate esta noche...-le suplicó Blanche.
-No puedo quedarme, Blanche. Sabes que me estoy alojando en la casa de la señorita Junie y no quiero que ella piense que soy...que soy un hombre libertino y de poca moral que duerme en cualquier lugar...Soy su apoderado legal y debo comportarme con rectitud-dijo Paul inquieto.
-No creo que la señorita Junie vaya a opinar nada negativo de ti.Solo será por esta noche, tal vez podrías decirle que te encontraste a última hora con un cliente y se te hizo tarde y por ello te ofrecieron amablemente hospedaje-dijo Blanche con serenidad.
Paul sopesó la situación y pensó que lo mejor sería quedarse con Blanche y asegurarse de que ella se marchase al día siguiente así que finalmente accedió. Él se quedó dormido rápidamente y aunque la noche de pasión no se extendió como ella quería Blanche estaba muy satisfecha. Lo que Paul no sabía era que Blanche había tenido una conversación muy interesante con Junie.
"Si esta noche, Paul no viene a dormir comprobarás que todo lo que te he dicho es cierto" le dijo Blanche a Junie.
Blanche había logrado lo que quería. No le pondría las cosas tan fáciles a Paul. Todas las humillaciones que le había hecho pasar. Los abundantes y floridos elogios que le hizo a Junie frente a ella, su rechazo y su desdén: todo eso. Todo lo pagaría con sufrimiento. Junie lo rechazaría tajantemente y él volvería a ella arrastrándose a sus pies. Con el tiempo se casaría finalmente con ella. Paul no tendría otra salida.
Mientras Blanche observaba a Paul dormir y se regodeaba de su triunfo, Junie miraba el reloj. Era tarde. Algo en su interior le decía que su benefactor, el servicial y siempre útil Paul Bonnet era un completo mentiroso. Pero lo que Paul desconocía es que huerfana como era su situación ante la vida obligó a Junie a ser más hábil y astuta. Sin duda alguna Junie era una buena persona pero no era ninguna tonta.