NovelToon NovelToon
La Fruta Prohibida Del Señor Easton

La Fruta Prohibida Del Señor Easton

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Posesivo
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: A.B.G.L

Luke Easton lo perdió todo al volver a casa. La mujer que amaba, el futuro que imaginó... todo esfumado en una traición que lo dejó vacío.

En las calles ardientes de Los Ángeles, buscando un nuevo comienzo, el destino le ofrece una oportunidad inesperada: convertirse en guardaespaldas.

Pero, ¿será esta nueva vida la redención que busca, o el destino tiene otros planes para él? El juego apenas comienza...

Novela extensa...

NovelToon tiene autorización de A.B.G.L para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

De Mal Gusto o Odio...

...17...

Luke mantenía su posición a dos pasos de distancia, su mirada periférica escaneando cada rincón de la sala de exposiciones con la precisión de un radar. Los colores vibrantes de las obras de arte no lograban distraerlo; su mente estaba puesta en un solo objetivo: la seguridad de Ophelia Montgomery.

La joven congeniaba con sus amigos con la naturalidad de quien se siente en su elemento. Su rostro, iluminado por una sonrisa sincera, mostraba una ligereza que Luke no había visto antes dentro de los muros de la mansión. Caroline, la amiga de cabello castaño rizado, hablaba con entusiasmo mientras gesticulaba con las manos, mientras Marta escuchaba con atención y David intercalaba comentarios con su habitual ironía. Ophelia reía con timidez, cubriéndose la boca con la mano cuando las bromas de sus amigos eran demasiado picantes, y en esos momentos, Luke notaba cómo sus mejillas adquirían un tono rosado que contrastaba con su piel pálida.

Era una visión que le resultaba extrañamente reconfortante. Había acostumbrado a verla en el ambiente controlado de la mansión, rodeada de lujo y formalidad, pero aquí, entre personas que la querían, mostraba una faceta más humana, más relajada. Luke sintió cómo un cosquilleo ligero recorría su nuca —una sensación que rápidamente reprimió. No era el momento de dejarse llevar por emociones personales.

En ese instante, una nueva figura irrumpió en el grupo con la energía de un torbellino. Un hombre grande, de complexión musculosa y porte imponente, se acercó con paso firme. Su cabello negro como el azabache estaba cortado a ras, resaltando la firmeza de su mandíbula, mientras sus ojos azules brillaban con una intensidad que buscaba llamar la atención. Era alto —casi tanto como Luke—, con hombros anchos y un cuerpo que hablaba de fuerza física entrenada. Declan Beaufort, como había escuchado que lo llamaran en algún informe, se detuvo frente a Ophelia con una sonrisa amplia y abrazadora.

—Ophelia, mi querida! —exclamó, extendiendo los brazos antes de que ella pudiera decir nada—. ¡Cuánto tiempo sin verte!

Luke observó cómo Ophelia se inclinaba hacia adelante para recibir el abrazo, su expresión amable pero con un matiz de sorpresa. Pero lo que realmente captó su atención fue la manera en que Declan la sujetó por la cintura, jalándola hacia su cuerpo con una familiaridad que Luke consideró innecesaria. El hombre grande presionó a Ophelia contra su pecho, hundiendo su rostro entre su hombro y cuello como si buscara un contacto más íntimo de lo permitido en un encuentro público.

Algo en el pecho de Luke se tensó con una violencia que no esperaba. No era una sensación de celos —él no tenía derecho a sentir eso—, sino algo más primitivo, más visceral: una reacción instintiva ante lo que percibió como una invasión del espacio personal de la persona que estaba encargado de proteger. Su mandíbula se apretó hasta sentir el dolor en las sienes, y sus dedos se cerraron en puños involuntariamente, antes de que su disciplina militar lograra controlar el gesto.

—Declan, ¡qué sorpresa! —dijo Ophelia, su voz un poco ahogada por la presión del abrazo. Se desprendió con gracia pero firmeza, poniendo distancia entre ellos—. No sabía que vendrías hoy.

—Me enteré de que la fundación estaba presentando los nuevos proyectos y no pude faltar —respondió Declan, sus ojos azules escudriñando el rostro de Ophelia con una intensidad que Luke consideró inapropiada—. Además, hacía demasiado tiempo que no veía a mi favorita entre las curadoras de esta ciudad.

Los amigos de Ophelia saludaron al hombre con cordialidad, pero Luke notó cómo Caroline frunció ligeramente el ceño y David intercambió una mirada con Marta. Había algo en la actitud de Declan que generaba incomodidad, aunque nadie lo mencionara en voz alta.

—¿Y quién es este ejemplar de hombre que te acompaña, cariño? —preguntó Declan, volviéndose hacia Luke con una sonrisa que no llegaba a sus ojos—. No creo que haya visto a nadie así en tu escolta antes.

Luke mantuvo su expresión serena, aunque su mirada se endureció con una frialdad que habría helado el aire en cualquier otro contexto. Se adelantó un paso, manteniendo la distancia profesional pero dejando claro que estaba atento.

—Luke Easton, señor —dijo con voz profunda y controlada, sin extender la mano—. Soy el guardaespaldas asignado a la señorita Montgomery.

Declan rió con una carcajada que sonó falsa.

—Guardaespaldas, ¿eh? Parece más bien un soldado de élite. ¿Te han sacado de alguna unidad secreta para cuidar a nuestra Ophelia?

—Mi formación es irrelevante, señor —respondió Luke, su voz cortante como el acero—. Mi única responsabilidad es la seguridad de la señorita Montgomery.

La tensión en el aire se hizo palpable. Ophelia notó el cambio en la actitud de Luke y se adelantó con suavidad, colocándose entre ambos hombres de manera sutil pero efectiva.

—Declan es un amigo del colegio —explicó con una sonrisa que intentaba disipar la tensión—. Trabaja en la galería de arte contemporáneo del centro. Nos conocemos desde hace años.

Luke asintió con cortesía, pero su mirada nunca abandonó a Declan. Notó cómo el hombre se pasaba la lengua por los labios mientras observaba a Ophelia, cómo sus ojos se posaban en ella con una insistencia que era difícil de ignorar. Había algo en él que no cuadraba, algo en su postura demasiado relajada, en su sonrisa demasiado amplia, que despertaba la alerta en el instinto entrenado de Luke.

—Bueno, bueno —dijo Declan, volviéndose hacia Ophelia con una expresión que pretendía ser encantadora—. No quiero interrumpir tu trabajo ni incomodar a tu… protector. Solo quería saludarte y contarte que estoy trabajando en un proyecto que creo que te interesará mucho. Un colectivo de artistas emergentes de Latinoamérica.

Ophelia sonrió con interés, dejando que su atención se desviara hacia la conversación sobre arte. Pero Luke permaneció alerta, sus ojos oscuros registrando cada movimiento de Declan Beaufort: cómo se inclinaba demasiado cuando hablaba con Ophelia, cómo su mano se movía como si quisiera tocarla, cómo su mirada se desviaba constantemente hacia ella incluso cuando hablaba con los demás.

Era como observar a un depredador estudiando a su presa. Y aunque Luke no tenía pruebas de que Declan representara una amenaza real, su instinto le gritaba que manteniera la guardia en alto. Había algo en ese hombre grande con ojos azules que no le gustaba, algo que le hacía sentir que la seguridad de Ophelia podría estar en riesgo si bajaba la guardia ni por un instante.

Mientras la conversación continuaba, Luke se posicionó un poco más cerca, manteniéndose a un paso de distancia de Ophelia. No era una acción agresiva, sino preventiva —una forma de recordarle a Declan que alguien estaba vigilando, que cualquier intento de cruzar la línea sería detenido antes de que comenzara. Y aunque su expresión seguía siendo la de un profesional imperturbable, en su interior, la llama de la protección se había encendido con una intensidad que no había sentido desde sus días en operaciones especiales.

1
Elizabeth Sánchez Herrera
➕ más ➕ capítulos
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play