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DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

DEUDAS DE SANGRE: UNA NOVELA PSICOLÓGICA

Status: En proceso
Genre:Policial / Suspenso / Mafia
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Letra Siete

Tras la muerte de su padre, Haruto Saitō hereda una montaña de deudas que parecen imposibles de pagar. Desesperado por proteger a su madre, a su hermana y a la mujer que ama, acepta trabajar para una organización criminal creyendo que solo será por un tiempo. Pero cada deuda saldada exige un precio mayor, y cada decisión lo aleja un poco más del hombre que alguna vez fue.

NovelToon tiene autorización de Letra Siete para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El Hombre que Quedó Atrás (Final T1)

La mañana llegó demasiado rápido.

Haruto siempre había pensado que los momentos importantes vendrían acompañados de algo.

Una señal.

Un sonido.

Una sensación que le avisaría que estaba cruzando una línea.

Pero no hubo nada.

El sol salió.

Los trenes comenzaron a circular.

Los negocios abrieron.

La gente caminó por las calles con café en las manos.

El mundo continuó.

Como si una persona pudiera perderlo todo y la ciudad ni siquiera lo notara.

A las ocho en punto llegó al edificio.

No llevaba miedo.

Eso fue lo que más lo asustó.

Semanas atrás habría estado temblando.

Habría buscado una salida.

Habría intentado convencer a alguien.

Ahora simplemente caminaba.

Un paso.

Después otro.

Como si su cuerpo ya hubiera aceptado algo que su mente todavía rechazaba.

Kenji estaba esperándolo.

Lo miró durante unos segundos.

—¿Dormiste?

Haruto negó.

Kenji asintió.

No dijo nada más.

Porque ambos sabían que esa pregunta ya no importaba.

La habitación estaba igual.

La mesa.

La silla.

La ventana pequeña.

Ryō estaba sentado mirando hacia afuera.

Cuando Haruto entró, no se dio vuelta.

—Sabía que ibas a venir.

Haruto cerró la puerta.

—Ryō...

—No.

Su amigo levantó una mano.

—Hoy no me digas que todo va a estar bien.

Silencio.

Haruto bajó la mirada.

Porque esa era exactamente la mentira que quería decir.

Ryō sonrió débilmente.

—Siempre fuiste malo mintiendo.

Haruto se sentó frente a él.

Durante varios segundos ninguno habló.

Dos amigos.

Dos personas que habían compartido años.

Y ahora una mesa separándolos.

—¿Sabés qué recuerdo más?

Preguntó Ryō.

Haruto levantó la vista.

—¿Qué?

—Cuando éramos chicos.

Cuando no teníamos nada.

Cuando pensábamos que tener dinero era la solución a todo.

Haruto sonrió apenas.

—Éramos idiotas.

—Sí.

Pero éramos felices.

Esa palabra dolió.

Porque Haruto ya casi no recordaba cómo se sentía.

La puerta se abrió.

Shinji entró.

Detrás de él, dos hombres.

Nadie habló.

No hacía falta.

Haruto sintió el peso de lo que estaba ocurriendo.

Shinji dejó un arma sobre la mesa.

La misma imagen que el día anterior.

Pero esta vez era diferente.

Porque ya no era una amenaza.

Era una decisión.

—Haruto.

Él levantó la mirada.

—Hoy no te pedí que obedecieras.

Silencio.

—Te pedí que eligieras.

Haruto miró a Ryō.

Su amigo estaba tranquilo.

Demasiado tranquilo.

—¿Por qué yo?

La pregunta salió más baja de lo que esperaba.

Shinji respondió:

—Porque si lo hace alguien más, solo será una ejecución.

Se acercó lentamente.

—Pero si lo haces tú...

Será una verdad.

Haruto sintió un escalofrío.

Tomó el arma.

Pesaba más de lo que recordaba.

Aunque ya había sostenido una antes.

Aunque ya había disparado.

Esta vez era diferente.

La otra vez había sido miedo.

Instinto.

Supervivencia.

Ahora era una decisión.

Ryō lo miró.

No apartó la vista.

—Haruto.

Su voz era tranquila.

—¿Sí?

—Gracias.

El pecho de Haruto se contrajo.

—No digas eso.

Ryō sonrió.

—¿Por qué?

—Porque no quiero recordarte así.

Durante unos segundos volvieron a ser ellos.

Dos amigos hablando en un banco.

Dos adolescentes pensando que el futuro sería sencillo.

Dos personas que todavía no habían perdido nada.

Después Ryō bajó la mirada.

—Prométeme algo.

Haruto no pudo responder.

—No te conviertas en alguien que no reconoce su propia cara.

Las palabras quedaron suspendidas.

Porque era demasiado tarde.

Los dos lo sabían.

Haruto cerró los ojos.

Pensó en su padre.

En las facturas.

En su madre.

En Yui.

En Aiko.

En la primera vez que Shinji le ofreció trabajo.

Pensó en todas las veces que se dijo:

"Es solo temporal."

"Es por mi familia."

"Después voy a arreglarlo."

Pero los "después" nunca llegaban.

Solo llegaban más decisiones.

Abrió los ojos.

Y durante un instante...

Vio al viejo Haruto.

El chico que habría hecho cualquier cosa por salvar a su amigo.

El hombre que todavía creía que todos podían ser rescatados.

El hombre que todavía sentía culpa.

Después apretó el arma.

El disparo rompió el silencio.

Después nadie habló.

Haruto permaneció inmóvil.

No miró el cuerpo.

No pudo.

Shinji se acercó.

Tomó el arma de sus manos.

—Terminó.

Pero Haruto sabía que no era cierto.

Algo acababa de empezar.

Cuando salió del edificio, el aire era frío.

La ciudad seguía igual.

Personas caminando.

Autos pasando.

Tiendas abriendo.

Nadie sabía que un hombre acababa de perder a su último amigo.

Nadie sabía que alguien acababa de enterrar la última parte de sí mismo.

Su teléfono vibró.

Un mensaje.

Era de Aiko.

"Espero que estés bien."

Haruto miró la pantalla.

Antes habría respondido.

Antes habría corrido hacia ella.

Antes habría buscado una forma de arreglarlo.

Sus dedos escribieron:

"Perdón."

Se quedó mirando esa palabra.

Después la borró.

Guardó el teléfono.

Y siguió caminando.

Esa noche volvió a casa.

Su madre estaba dormida.

Yui también.

Entró en su habitación.

Abrió el cajón.

Sacó la fotografía con Ryō.

La observó durante mucho tiempo.

Después la volvió a guardar.

No la rompió.

No porque aún fuera el mismo.

Sino porque necesitaba recordar que alguna vez lo fue.

Frente al espejo del baño vio su reflejo.

El mismo rostro.

Los mismos ojos.

Pero algo faltaba.

No sabía exactamente qué.

Solo sabía que el chico de esa imagen ya no estaba.

Haruto Saitō seguía vivo.

Seguía respirando.

Seguía caminando.

Pero el hombre que había salido de aquella habitación...

Ya no era el mismo que había entrado.

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fandeloslibros
empezó muy bueno el nuevo arco👏
fandeloslibros
ya estoy al día esperando Capítulo nuevo
fandeloslibros
buen arco
Cosmo
a cosmo le agradó quiero saber que sigue
Cosmo
que buen giro
Cosmo
se siente la presion
Cosmo
este capitulo me hizo ponerme sentimental
Cosmo
se puso muy bueno
HarryAang
buen capitulo
HarryAang
me gustó mucho me tiene atrapado
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
Sin dudas, es una historia atrapante. Me deja con muchas ganas de saber cómo continúa.
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
Joana Velazques
me encantó mucho este capítulo 👏💯💥
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado.
total 1 replies
soshua
Me intriga saber como sigue
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario. Se irán subiendo diariamente los capítulos nuevos.
total 1 replies
M.F. Lawren
Interesante
Letra Siete: Muchas gracias por tu comentario.
total 1 replies
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