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Ya Soy la Esposa de Otro

Ya Soy la Esposa de Otro

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor a primera vista / Amante arrepentido
Popularitas:104.2k
Nilai: 5
nombre de autor: MeriGrei

Valeria es una abogada, cuya carrera va en ascenso. Pero, en la vida personal, ella es la esposa secreta del heredero Alcázar, Sebastian Alcázar.
Durante tres años, ella ha vivido en el anonimato, mientras que su esposo, Sebastian, se pasea con Lina, una amiga de la familia, con quien todos especulan tiene una relación amorosa.

Valeria, ante tanta indiferencia por largos años, decide que ya fue suficiente, así que le pide el divorcio a Sebastian, quien solo se lo toma como un berrinche de Valeria, sin imaginar, que es él mismo quien la empuja cada día mas, a que ella tenga una decision mas firme de dejarlo.

En medio de todo este proceso, Mateo Del Río, un compañero de la universidad, regresa a la vida de Valeria, y a diferencia de Sebastian, Mateo siempre esta cuando lo necesita, la apoya, le da comprensión, seguridad, y respeto.

NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Capítulo 22

Soñé con una sombrilla.

No la del accidente.

Una de la universidad.

Yo salía de la biblioteca con libros contra el pecho y la lluvia cayendo como si la ciudad tuviera algo personal contra mis apuntes. No tenía paraguas. Tampoco dinero para comprar uno en la tiendita.

Un chico se detuvo a mi lado.

—Toma.

Era Mateo.

Más joven, más delgado, con esa calma que ya entonces parecía no pertenecerle a nadie de nuestra edad.

—¿Y tú?

—Corro.

—Eso no tiene sentido.

—Muchas cosas útiles no lo tienen.

Me dio la sombrilla y se fue antes de que pudiera negarme.

Al día siguiente quise devolverla, pero me dijeron que había pedido permiso por asuntos familiares. Sebastián fue quien se ofreció a entregarla por mí.

Ese fue el primer hilo.

El que me llevó hacia Sebastián.

El que quizá me alejó de Mateo antes de saber que había estado cerca.

Desperté con esa idea pegada en la cabeza.

En la puerta encontré una bolsa térmica colgada.

Mateo: Devolución formal por cena universitaria.

Dentro había atole de vainilla, molletes con pico de gallo aparte y fruta picada. Todo en recipientes separados, como si hubiera estudiado mis manías.

Le mandé foto.

Valeria: Gracias por alimentar a la vecina.

Mateo respondió casi enseguida.

Mateo: La vecina alimentó a medio posgrado anoche.

Valeria: Exagerado.

Mateo: Preciso.

Comí en la barra, con el celular lejos.

Cuando llegué al despacho, Julia ya estaba revisando escritos.

—Traes cara de haber desayunado bien.

—¿Eso se ve en la cara?

—En la tuya sí. Normalmente llegas con café y coraje.

Le conté lo de la bolsa.

Julia dejó la pluma.

—Mateo Del Río está haciendo campaña silenciosa.

—No digas eso.

—Entonces: Mateo Del Río está siendo sospechosamente competente como vecino.

—Eso sí.

Nos reímos.

La mañana se fue en trabajo. Vi a una clienta por un caso de ruido vecinal, revisé pruebas y salí por café al centro comercial cercano. En la entrada de una boutique de lujo vi a Sebastián.

No estaba solo.

Lina estaba adentro, frente a un mostrador, con Sofía a su lado. Víctor cargaba bolsas. Una asesora envolvía un bolso azul oscuro.

Ese color.

Lo reconocí.

Meses atrás, caminando con Sebastián, vi un bolso parecido y dije que era precioso. No pedí nada. Solo lo dije.

Mi corazón hizo una estupidez.

Pensó: se acordó.

Entonces Lina tomó el bolso y lo puso contra su cuerpo frente al espejo.

La estupidez se murió rápido.

No entré.

Me fui con mi café.

En el elevador del centro comercial, me reí de mí misma. Bajito, sin ganas.

Sebastián comprando un bolso no significaba Sebastián pensando en mí.

Ya debería saberlo.

Más tarde, Alan me contó la otra parte sin que yo preguntara. Al parecer, se encontró a Sebastián saliendo de la tienda con Lina y Sofía.

—Le dije que era un idiota —confesó Alan cuando fue al despacho por Julia.

—¿Con esas palabras?

—Con peores. Julia me ha refinado el vocabulario.

Julia levantó el pulgar desde su oficina.

Alan se sentó frente a mí.

—También le recordé que Mateo vive enfrente de ti.

—¿Por qué?

—Porque soy hombre y a veces somos imbéciles territoriales incluso cuando queremos ayudar.

—Alan.

—Perdón. Pero necesitaba ver si reaccionaba.

—¿Y?

—Reaccionó.

No me gustó cómo lo dijo.

Antes de comer, Diego Salcedo llamó.

—Licenciada Herrera, perdón por la hora. ¿Podría venir a Torre Alcázar? Surgió algo urgente del caso.

Miré mi agenda.

—¿No puede ser por videollamada?

—Preferiría presencial. Es rápido.

Julia me miró desde la puerta.

—¿Problemas?

Tapé el micrófono.

—Diego quiere que vaya a Torre Alcázar.

—No vayas sola.

—Es trabajo.

—Exacto. Por eso no vayas sola.

Pero Diego insistió y yo ya tenía el expediente avanzado. Además, no quería que cada movimiento mío siguiera dictado por miedo a cruzarme con Sebastián.

Acepté.

En el trayecto, revisé el chat. Sebastián seguía bloqueado. No había correos nuevos. No había mensajes de Víctor.

Todo tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Cuando llegué a Torre Alcázar, una secretaria me esperaba en lobby.

—Licenciada Herrera, por aquí.

—¿Vamos al piso veintitrés?

—Hoy nos pidieron subir al veintiocho.

Me detuve.

El veintiocho era el piso privado de Sebastián.

La secretaria sonrió con nervios.

—Solo será una revisión rápida.

Claro.

Rápida.

Como todos los problemas que empezaban con una mentira pequeña.

Subimos.

En el reflejo metálico del elevador me vi con el vaso de café en una mano y la carpeta en la otra. Me veía tranquila. Una mentira bastante decente.

La secretaria revisó su celular dos veces.

—¿Todo bien? —pregunté.

—Sí, licenciada.

Mentía peor que yo.

Al llegar al piso veintiocho, la puerta se abrió hacia un pasillo silencioso. No había ruido de teclados ni voces de empleados. Solo alfombra gruesa, luz cálida y una recepción con flores frescas.

El territorio de Sebastián.

Respiré hondo.

No era una esposa entrando a buscar una explicación.

Era una abogada entrando a una oficina.

Me lo repetí hasta que la puerta de su despacho apareció frente a mí.

La secretaria tocó.

—Adelante —dijo la voz de Víctor desde dentro.

No la de Sebastián.

Eso me dio un segundo de falsa calma.

Luego entré y lo vi.

Sentado detrás del escritorio, como si todo hubiera sido inevitable.

1
Maria teresa
Mateo es O ..
Eufemia Perez
/Frown/🤭/CoolGuy/
Eufemia Perez
Otra novela larga muchos capitulos nada definido ya en el ultimo la terminan sin gracia.
Yiyita Calderón
Nooo ! es en serio el final??? quedó a deber escritora .
Eloina Arteaga
Se terminó así tan aburrido 🥱
Genesis Abigail Aristega
más más más más más más más más capitulo porfavor 🥺🥺🥺🥺
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
pone a su ex en su lugar
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy ineresante
Leonor Galillejo
linda linda
Elides C. Rodríguez
Me da mucha pena Matheos, el quiere tanto a Valeria que se deja regañar y también días sin hablarle y él tanto que hace x ella. ojalá ella cambie y lo trate bien, x lo menos merecen ambos ser felices.
Yiyita Calderón
meri Grei porqué no actualizas más???
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy interesante me tiene en bobada
Yiyita Calderón
va muuuy lenteja,más capítulos.
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
👏👏
Genesis Abigail Aristega
más más más más más más más más más más capitulo porfavor 🥺🥺🥺🥺
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
me tiene muy intrigada
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy buena
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
🥰
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
muy buena novela
Maria Del Refugio Arce Rodriguez
👏
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