Cada persona tiene una misión en la vida, y el verdadero sentido de vivir es proteger y dar esperanza a otros.
Está es la historia de rios:
En medio de una guerra devastadora, Rios queda gravemente herido mientras el enemigo se retira prometiendo volver. Al borde de la muerte, su cuerpo entra en un profundo coma y los médicos lo dan por muerto.
Pero dentro de su mente, Rios despierta en un extraño lugar... ¿que pasará con ríos sobrevivirá?
Un Reto que le pone la vida... ¿Está vez como saldrá de esta situación?
NovelToon tiene autorización de Ruben Parra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La decisión que no fue tomada
El viento no existía allí arriba.
El tiempo tampoco.
Solo Ríos…
Y la grieta.
—Decide.
La voz retumbó una vez más.
Ríos permanecía en silencio.
Sus ojos fijos en la oscuridad.
Pero su mente…
Estaba en otro lugar.
---
Ryan.
Cubierto de polvo.
Golpeando una y otra vez.
—¡RÍOS, MUÉVETE!
El hombre misterioso.
Herido.
Resistiendo como podía.
—No tenemos mucho tiempo…
Ana.
Llorando.
Esperando.
—Vuelve…
---
Ríos apretó los puños.
—Yo…
Respiró profundo.
—No puedo elegir.
Silencio.
La voz respondió:
—Entonces perderás ambos.
La oscuridad comenzó a avanzar.
Lentamente.
Como si fuera a consumirlo todo.
---
Ríos abrió los ojos.
Más firmes.
—No.
La energía en su cuerpo comenzó a fluir.
No con desesperación.
No con caos.
Sino con claridad.
—No voy a desaparecer.
—Y tampoco voy a dejar que destruyas este mundo.
Silencio.
La voz no respondió de inmediato.
---
Abajo…
Ryan gritó:
—¡Ese idiota!
—¡Siempre se complica todo!
El hombre misterioso sonrió levemente.
—No…
—Está encontrando otra forma.
---
Ríos levantó la mano.
Su energía se concentró.
Pero esta vez…
No apuntó a cerrar la grieta.
Sino…
A sí mismo.
—Si soy el puente…
—Entonces puedo controlarlo.
La voz reaccionó.
—Imposible.
Ríos negó.
—No.
—Solo que tú no quieres que lo haga.
---
Su energía comenzó a cambiar.
No era solo luz.
No era solo fuerza.
Era…
Conexión.
Como si se sincronizara con la grieta.
---
En el hospital…
Las máquinas se volvieron locas.
—¡Actividad cerebral al máximo!
—¡Esto no es normal!
Ana sintió algo.
Una presencia.
—Ríos…
---
De vuelta…
Ríos cerró los ojos.
Y por un instante…
Sintió todo.
El otro lado.
Las criaturas.
La oscuridad.
El origen.
—…Lo entiendo un poco.
Abrió los ojos.
—No eres un enemigo.
Silencio.
La voz respondió:
—Corrección:
—Soy necesario.
---
Ríos asintió lentamente.
—Entonces no te voy a destruir.
La presión aumentó.
—Pero tampoco te voy a dejar pasar.
---
Extendió ambas manos.
Su energía se expandió.
Conectándose directamente con la grieta.
—Voy a sellarte.
—Desde dentro.
---
La oscuridad reaccionó.
Por primera vez…
Con fuerza.
—¡DETENTE!
El cielo tembló.
Las criaturas abajo se detuvieron por un segundo.
Ryan lo notó.
—¿Qué está haciendo…?
---
Ríos gritó:
—¡AHORA!
Su energía explotó.
Pero no hacia afuera.
Sino hacia la grieta.
Como si la estuviera cosiendo.
Cerrando.
Pero no completamente.
---
La grieta…
Dejó de expandirse.
Se estabilizó.
La invasión…
Se detuvo.
Las criaturas dejaron de caer.
Silencio.
---
El ejecutor miró hacia arriba.
—Interferencia crítica detectada.
El hombre misterioso suspiró.
—Lo logró…
—Pero…
Frunció el ceño.
—No la cerró.
---
Ríos cayó de rodillas en el aire.
Respirando con dificultad.
—No puedo…
—Cerrarla completamente…
La voz habló.
Más débil.
—Has alterado el flujo…
—Pero no puedes detenerlo.
Ríos levantó la mirada.
—Lo sé…
—Pero ya no tienes control total.
Silencio.
---
La grieta seguía ahí.
Pero ahora…
Estable.
Controlada.
Sellada parcialmente.
---
Ríos cayó.
El hombre lo atrapó antes de que tocara el suelo.
Ryan se acercó corriendo.
—¡Oye!
—¡¿Estás vivo?!
Ríos apenas sonrió.
—Sí…
—Pero…
Miró al cielo.
—Esto no ha terminado.
---
El ejecutor observó.
En silencio.
—Adaptación confirmada.
Dio un paso atrás.
—La eliminación…
—Será pospuesta.
Y desapareció.
---
Silencio.
La ciudad… quedó en ruinas.
Pero en pie.
Ryan suspiró.
—…Odio cuando tienes razón.
El hombre misterioso miró a Ríos.
—Elegiste un camino difícil.
Ríos cerró los ojos.
—No había otro.
---
En el hospital…
Las máquinas se estabilizaron.
Ana sintió lágrimas caer.
—…Gracias…
---
Ríos abrió los ojos lentamente.
Mirando el cielo.
—Esto…
—Apenas comienza.