Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
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extra
La habitación estaba en silencio.
Solo la luz de la ciudad entraba por la ventana.
Minho estaba sentado en la cama cuando Jisung salió del baño con el cabello todavía un poco húmedo.
—Estás nervioso —dijo Minho.
Jisung se rió bajo.
—Un poco.
—¿Por qué?
Jisung lo miró unos segundos.
—Porque esto es nuevo para nosotros.
Minho se levantó y caminó hacia él.
—No tenemos que apurarnos.
Jisung negó.
—No… yo quiero.
Minho levantó suavemente su mano y tomó la de Jisung.
Sus dedos se entrelazaron.
—¿Seguro?
Jisung asintió.
—Seguro.
Minho se acercó y lo besó.
Un beso lento… pero cada vez más intenso.
Jisung terminó rodeando el cuello de Minho con sus brazos mientras Minho lo acercaba más hacia él.
La respiración de ambos se volvió más rápida.
Minho apoyó su frente contra la de Jisung.
—Te amo.
Jisung sonrió un poco.
—Yo también.
Esa noche se quedaron juntos, sin separarse.
Fue la primera vez que realmente se entregaron uno al otro y dejaron de pensar en todo lo demás.
El sol entraba por la ventana.
Jisung abrió los ojos lentamente.
Estaba recostado contra el pecho de Minho.
El brazo de Minho estaba alrededor de su cintura.
Jisung levantó la mirada.
—Minho…
Minho abrió un ojo.
—¿Mm?
Jisung sonrió.
—Creo que ahora sí somos una pareja de verdad.
Minho rió suavemente.
—Siempre lo fuimos.
Y lo besó otra vez.
Las cosas habían cambiado mucho.
Ahora todos sabían sobre las parejas.
En la sala común:
Hyunjin estaba sentado abrazando a Felix, mientras Felix apoyaba la cabeza en su hombro riendo.
En la mesa cercana, Changbin y Jeongin discutían sobre qué comida pedir.
—Te dije que ese lugar es mejor —decía Changbin.
—No lo es —respondía Jeongin riendo.
En la cocina, Bangchan y Seungmin preparaban algo para todos.
—Si quemas eso otra vez… —dijo Seungmin.
—No va a pasar —respondió Bangchan.
En el sofá del fondo…
Minho y Jisung estaban juntos.
Jisung tenía la cabeza apoyada en el hombro de Minho.
—Míralos —dijo.
Minho sonrió.
—Somos un grupo raro.
Jisung rió.
—Sí.
Luego levantó la mirada hacia él.
—Pero somos felices.
Minho besó suavemente su frente.
—Eso es lo único que importa.
Y por primera vez…
nadie tenía que esconder nada.
La casa estaba más tranquila de lo normal esa noche.
Después de semanas de trabajo y ensayos, por fin todos tenían un día libre.
No era algo que pasara muy seguido, así que lo estaban aprovechando al máximo.
En la sala, Hyunjin y Felix estaban tirados en el sofá viendo una película.
Felix tenía la cabeza apoyada en el pecho de Hyunjin mientras este jugaba distraídamente con su cabello.
—Si seguís moviéndote así no voy a poder ver la película —murmuró Felix.
Hyunjin sonrió.
—Pero si ya la viste tres veces.
—Eso no importa.
Felix levantó la mirada hacia él.
—Además, estoy viendo algo mejor.
Hyunjin levantó una ceja.
—¿Ah sí?
Felix asintió con una pequeña sonrisa.
—Sí.
Hyunjin no dijo nada más.
Solo bajó la cabeza y le dio un beso corto en la frente.
En la cocina, Bangchan y Seungmin estaban preparando algo para todos.
—No confío en vos con el fuego —dijo Seungmin cruzando los brazos.
Bangchan lo miró ofendido.
—Una vez quemé algo.
—Tres veces.
—Fue mala suerte.
Seungmin suspiró, pero no pudo evitar sonreír.
—Dame eso antes de que hagas un desastre.
Bangchan levantó las manos dramáticamente.
—No confías en mí.
—Confío en que vas a arruinar la comida.
Desde el pasillo se escuchó una risa.
Changbin y Jeongin estaban discutiendo otra vez.
—Te dije que ese restaurante era mejor —insistía Changbin.
Jeongin negó con la cabeza.
—No lo era.
—Sí lo era.
—No.
Felix levantó la voz desde el sofá.
—¡Cállense!
Changbin respondió desde el pasillo.
—¡No estamos gritando!
—¡Sí están gritando!
Mientras tanto…
En el balcón de la casa, Minho y Jisung
estaban sentados juntos.
La noche estaba fresca.
Las luces de la ciudad iluminaban el cielo.
Jisung estaba apoyado contra la baranda mirando hacia afuera.
—Me gusta cuando está tranquilo —dijo en voz baja.
Minho estaba sentado a su lado.
—A mí también.
Jisung giró un poco la cabeza.
—Es raro que todos estén tan calmados.
Minho sonrió.
—Dales cinco minutos.
Jisung rió.
El silencio volvió por unos segundos.
Minho lo observó de reojo.
Jisung tenía el cabello moviéndose con el viento.
Había algo en ese momento que se sentía… especial.
Minho extendió la mano y tomó suavemente la de Jisung.
Jisung lo miró.
—¿Qué?
Minho se encogió de hombros.
—Nada.
Pero no soltó su mano.
Jisung entrelazó los dedos con los de él.
—Sos raro.
Minho sonrió un poco.
—Vos también.
Jisung apoyó la cabeza en su hombro.
—Pero igual me gustás.
Minho bajó la mirada hacia él.
—Eso espero.
El silencio volvió.
Pero esta vez era más cálido.
Más cómodo.
Minho inclinó la cabeza un poco.
—Jisung…
—¿Sí?
—¿Te arrepentís de algo?
Jisung lo miró confundido.
—¿De qué?
—De nosotros.
Jisung lo miró unos segundos.
Luego negó.
—Nunca.
Minho sintió algo en el pecho al escuchar eso.
Jisung sonrió un poco.
—¿Vos sí?
Minho respondió sin dudar.
—Ni un segundo.
Jisung levantó la mirada hacia él.
Minho se inclinó lentamente.
Y lo besó.
Un beso suave al principio.
Pero que duró varios segundos.
Cuando se separaron, Jisung seguía sonriendo.
—Creo que Felix tenía razón.
—¿Sobre qué?
—Somos un poco intensos.
Minho rió.
—Un poco.
Desde adentro de la casa se escuchó un grito.
—¡LA COMIDA ESTÁ LISTA!
Era Bangchan.
Jisung suspiró.
—El momento tranquilo duró poco.
Minho se levantó.
—Era inevitable.
Jisung tomó su mano otra vez mientras entraban a la casa.
Y aunque la casa volvió a llenarse de ruido, risas y discusiones…
Ambos sabían algo.
Ese caos también era parte de su felicidad.La casa estaba tranquila.
Era una de esas noches donde el silencio no era incómodo, sino suave.
La lluvia golpeaba lentamente contra las ventanas, creando un sonido constante que llenaba cada rincón.
Jisung estaba sentado en el sofá, con una manta sobre las piernas y el celular en la mano, aunque en realidad no estaba leyendo nada.
Solo esperaba.
Minho había ido a la cocina hacía unos minutos, pero parecía tardar más de lo normal.
—¿Minho? —llamó Jisung.
—Ya voy.
Cuando volvió, traía dos tazas de chocolate caliente.
—Pensé que podríamos… quedarnos despiertos un rato —dijo, dejándole una taza enfrente.
Jisung sonrió.
—Eso suena bien.
Se sentaron uno al lado del otro, tan cerca que sus hombros se tocaban.
Durante unos minutos solo hablaron de cosas pequeñas: la escuela, los amigos, cosas que habían pasado ese día.
En algún momento, Jisung apoyó la cabeza en el hombro de Minho.
Minho se quedó quieto un segundo.
Luego pasó un brazo alrededor de él.
—Te ves cansado —murmuró.
—No… solo estoy cómodo.
Minho sonrió un poco.
Habían pasado muchas cosas desde que empezaron a salir.
Los celos, las confesiones, los momentos incómodos… pero también las risas, las miradas largas en clase, y esos pequeños gestos que solo ellos entendían.
Jisung levantó la cabeza y lo miró.
—Minho…
—¿Hm?
—¿Alguna vez pensaste que íbamos a terminar así?
Minho lo miró directamente.
—La verdad… no.
—¿Entonces?
—Pensé que me gustabas demasiado… y que iba a arruinar todo.
Jisung soltó una pequeña risa.
—Casi lo haces.
—Oye.
Jisung le dio un pequeño golpe en el hombro.
Después el silencio volvió.
Pero esta vez era diferente.
Minho levantó una mano y apartó un mechón de cabello del rostro de Jisung.
Sus ojos se encontraron.
—Jisung…
—Sí…
No hizo falta decir nada más.
Minho se inclinó lentamente.
El beso fue suave al principio.
Pero no tardó en volverse más profundo, más largo.
Jisung apoyó las manos en el pecho de Minho mientras este lo acercaba un poco más.
El mundo parecía desaparecer alrededor de ellos.
Solo estaban los dos.
Cuando se separaron, Jisung estaba respirando un poco más rápido.
—Minho…
—Lo sé.
Minho apoyó su frente contra la de él.
—Podemos parar si querés.
Jisung negó con la cabeza, sonriendo un poco.
—No quiero parar.
Minho lo miró un momento, asegurándose.
Luego lo tomó de la mano.
—Entonces… ven conmigo.
Subieron las escaleras lentamente.
La casa estaba oscura, iluminada solo por la luz tenue del pasillo.
Antes de entrar al cuarto, Jisung lo miró otra vez.
—Minho…
—¿Sí?
—Te quiero.
Minho sonrió.
—Yo también te quiero, Han Jisung.
La puerta se cerró detrás de ellos.
la mañana siguiente
La luz del sol entraba por la ventana.
Jisung abrió los ojos lentamente.
Tardó unos segundos en recordar dónde estaba.
Luego sintió un brazo rodeando su cintura.
Minho estaba dormido detrás de él.
Jisung sonrió.
La noche anterior había sido… especial.
No necesitaban hablar de eso todavía.
Simplemente se sentía diferente.
Más cercano.
Más real.
Minho abrió los ojos un momento después.
—Buenos días —murmuró con voz dormida.
—Buenos días.
—¿Dormiste bien?
Jisung asintió.
—Sí.
Minho lo miró con una pequeña sonrisa.
—Me alegra.
Se quedaron así unos segundos más.
Luego se escuchó un golpe en la puerta.
—¡DESPIERTEN! —gritó alguien desde afuera.
Era Changbin.
Jisung se rió.
—Creo que nos descubrieron.
Minho suspiró.
—No abras.
Pero la puerta se abrió igual.
Changbin apareció en el marco con Jeongin detrás de él.
—Oh.
Se quedaron mirando unos segundos.
—Bueno —dijo Changbin—. Creo que interrumpimos algo.
Jeongin se tapó la cara riendo.
—Hyung…
Minho tiró una almohada hacia la puerta.
—¡SALGAN!
Se escucharon pasos alejándose y risas en el pasillo.
Jisung se tapó la cara con la manta.
—Nunca voy a sobrevivir a esto.
Minho se inclinó y besó su frente.
—Claro que sí.
Un rato después, todos estaban en la cocina.
Hyunjin estaba sentado junto a Felix, con su brazo alrededor de él.
—¿Por qué tardaron tanto en bajar? —preguntó Hyunjin con una sonrisa sospechosa.
Felix lo empujó.
—Hyunjin.
Bangchan estaba preparando el desayuno mientras Seungmin lo ayudaba.
—Déjenlos en paz —dijo Chan.
Seungmin sonrió.
—Sí… todos sabemos que ustedes dos también tardaron mucho ayer.
Felix se puso rojo.
La cocina se llenó de risas.
En ese momento, Jisung miró alrededor.
Hyunjin y Felix juntos.
Changbin molestando a Jeongin.
Bangchan hablando tranquilo con Seungmin.
Y Minho sentado a su lado.
Minho tomó su mano debajo de la mesa.
Jisung lo miró.
—¿Qué?
—Nada.
Minho sonrió.
—Solo pensé que… todo salió mejor de lo que esperaba.
Jisung entrelazó sus dedos con los de él.
—Sí.
Y por primera vez en mucho tiempo, todo se sentía exactamente donde debía estar.Cinco años pueden parecer poco tiempo.
Pero cuando alguien mira hacia atrás, puede darse cuenta de cuánto cambió todo.
La vieja escuela ya no era exactamente la misma.
Habían pintado las paredes, cambiado algunos salones y hasta ampliado el patio.
Pero para ellos, siempre iba a ser el lugar donde empezó todo.
—No puedo creer que estemos otra vez acá —dijo Jisung mirando la entrada.
A su lado, Minho tenía las manos en los bolsillos mientras observaba el edificio con una sonrisa tranquila.
—Siguen las mismas escaleras donde casi te caíste el primer día —dijo.
Jisung lo miró ofendido.
—¡No me caí!
—Casi.
—Fue tu culpa.
Minho se rió un poco.
Cinco años habían pasado desde aquellos días de escuela, pero algunas cosas nunca cambiaban.
Jisung seguía siendo expresivo y hablador.
Minho seguía molestándolo cada vez que podía.
Y aun así, seguían juntos.
Muy juntos.
Jisung se acercó un poco más a él.
—¿Sabés qué es lo más raro?
—¿Qué?
—Pensar que en ese momento yo no sabía que ibas a ser la persona más importante de mi vida.
Minho lo miró con una sonrisa suave.
—Yo sí lo sabía.
—Mentiroso.
—Un poco.
En ese momento alguien gritó desde atrás.
—¡HEY!
Jisung se dio vuelta inmediatamente.
—¡Hyunjin!
Hwang Hyunjin estaba caminando hacia ellos con su típica sonrisa confiada.
A su lado venía Lee Felix, que saludaba con la mano.
—Llegaron antes que nosotros —dijo Felix.
Hyunjin pasó un brazo por sus hombros.
—Porque Minho es obsesivo con la puntualidad.
—Alguien tiene que ser responsable —respondió Minho.
Jisung levantó una ceja.
—¿Responsable vos?
Felix se rió.
—Eso sí que cambió con los años.
Unos segundos después, dos voces más se escucharon acercándose.
—¡Esperen!
Era Seo Changbin, que venía caminando rápido.
Y detrás de él, más tranquilo, estaba Yang Jeongin.
—Llegamos —dijo Changbin.
Jeongin suspiró.
—Porque corriste media cuadra.
—¡Había que llegar!
Minho cruzó los brazos.
—Falta uno.
—Dos —corrigió Jisung.
Como si hubieran estado esperando el momento perfecto, aparecieron caminando desde la esquina.
Bang Chan y Kim Seungmin.
—Siempre llegamos últimos —dijo Seungmin con tranquilidad.
Chan levantó las manos.
—No fue mi culpa.
—Sí lo fue.
Todos empezaron a reír.
Durante unos minutos se quedaron parados frente a la escuela, hablando de recuerdos.
Las bromas.
Las peleas tontas.
Las confesiones.
Los momentos incómodos.
Y los momentos felices.
Hyunjin miró el edificio con nostalgia.
—¿Se acuerdan cuando Felix y yo casi nos peleamos en el pasillo?
Felix lo miró.
—Vos te peleaste solo.
—No es verdad.
Changbin levantó la mano.
—Confirmo que sí es verdad.
Jeongin asintió.
—Yo estaba ahí.
Minho miró a Jisung.
—¿Y nosotros?
Jisung se quedó pensando.
—Nosotros… discutíamos por todo.
—Seguimos haciéndolo.
—Pero ahora dura cinco minutos.
Minho sonrió.
Jisung tomó su mano sin pensarlo.
Ya no tenían que esconderse.
Cinco años habían pasado.
Cinco años de crecer juntos.
Felix estaba apoyado contra Hyunjin mientras hablaban con Changbin.
Jeongin escuchaba, riéndose cada tanto.
Chan y Seungmin estaban discutiendo algo en voz baja.
Jisung observó todo eso y suspiró.
—¿Qué pasa? —preguntó Minho.
—Nada.
—No parece nada.
Jisung sonrió.
—Solo estoy pensando.
—¿En qué?
—En que somos muy afortunados.
Minho miró alrededor también.
Sus amigos.
Las personas que querían.
El lugar donde todo empezó.
Luego volvió a mirar a Jisung.
—Sí.
Después de un momento, Hyunjin levantó la voz.
—Bueno.
—¿Qué?
—Tenemos que entrar.
Felix lo miró confundido.
—¿Para qué?
Hyunjin sonrió.
—Una última foto.
Changbin levantó el celular.
—¡Yo la saco!
Todos se juntaron frente a la entrada de la escuela.
Chan puso un brazo alrededor de Seungmin.
Hyunjin abrazó a Felix.
Changbin agarró a Jeongin por los hombros.
Y Minho pasó un brazo alrededor de Jisung.
—Listos —dijo Changbin.
—Esperá —dijo Jisung.
—¿Qué?
Jisung miró a todos.
—Gracias.
—¿Por qué? —preguntó Jeongin.
Jisung sonrió.
—Por quedarse.
Hubo un pequeño silencio.
Después Hyunjin habló.
—Somos una familia, idiota.
Felix asintió.
Chan también.
Minho apretó un poco el hombro de Jisung.
Changbin levantó el celular.
—Ahora sí.
—Tres…
—Dos…
—Uno…
Click.
La foto capturó el momento.
Ocho personas.
Riendo.
Juntas.
Y aunque el tiempo siguiera pasando, algunas cosas nunca cambiarían.
Porque todo lo que habían construido…
Seguía ahí.