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EL REFLEJO DE EVA

EL REFLEJO DE EVA

Status: En proceso
Genre:Autosuperación / Amor prohibido
Popularitas:842
Nilai: 5
nombre de autor: Lily Benitez

Nicolas Peltz, es un detective, que se convierte en el protector de Eva II, una creación genética, del científico Elias Vance, quien la creo con el fin de que sea un banco donante de órganos viviente para su hija biológica que sufre una enfermedad degenerativa. La existencia de Eva II sale a la luz después de que el laboratorio del doctor Vance, se incendiará. El detective Peltz se convertirá en el protector y defensor de Eva II, luchará para que la vean como humana y a la vez ella se convierte en una ayuda invisible para el detective para que no pierda la custodia de su hija de cinco años Clara. ¿Pelts conseguirá que se reconozca a Eva II como humana? ¿Eva II podrá vivir lo que es tener una familia? ¿Qué pasara cuando la verdadera Eva resurja? ¿La reconocerá como su gemela o la repudiará como fenómeno?

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Capítulo 22- El monstruo

🔸️NICOLAS

Le pedí a Eva que se quede en el departamento, que me ocuparía de llevar y traer a Clara a sus clases, hasta que todo lo de Laura se calme un poco.

Ella como siempre se mostro conforme, y no me indago mucho al respecto.

En mi trabajo el aroma a café quemado y el murmullo constante de las radios policiales llenaban la comisaría.

Me encontraba en mi escritorio, intentando redactar un informe, pero mi mente estaba en Eva.

Mi amigo Mario, "El Oso", se dejó caer en la silla de enfrente, notando lo distraído que estaba.

—¿Qué pasa, detective? ¿Peleando con los dragones del papeleo o con los de tu cabeza?

Suspire, dejando caer el bolígrafo.

—Es Eva, Oso. Es… Increíble.

Confese sin rodeos.

Mario enarcó una ceja, expectante.

—No sé cómo, pero parece que siempre sabe lo que necesito —Continue, mi voz más suave de lo habitual. —Antes de que me dé cuenta de que tengo sed, ya me ha traído un vaso de agua. Si me duele la cabeza, me trae un café sin que se lo pida. Con Clara es igual. Parece que adivina sus juegos, sus deseos, antes de que los diga.

—¿Telepatía? —

Bromeó Mario.

—No, no es eso. Es… Es como si me leyera. O nos leyera. La paz que me da, Oso. No sé si podría volver a vivir sin ella. Sin esa calma, sin esa atención… Me siento… Completo.

—Ajá. La paz. La atención. ¿Y ya le enseñaste tu "arma de plantar semillas" a la dama? ¿O todavía estás esperando a que se te oxide el cañón? No te vayas a dormir, Nicolás. Paso un mes desde que comento Clara lo de la semilla. Si no la plantas tú, otro vendrá y lo hará. Y si duerme a tu lado… ¡Tenla lista para disparar!

Mario, para sacarme de ese estado melancólico, decidió ser directo, como siempre.

Negue con la cabeza, senti que los colores me subieron al rostro.

—No, Oso. Eva duerme con Clara. Siempre.

—¿Ah, sí? ¿Y eso por qué? ¿Miedo al frío? —Mario sonrió, divertido.

—No. Dice que no puede apagar la luz. Que siempre habla del monstruo que le chupa la sangre.

La sonrisa de Mario se desvaneció. Una arruga apareció en su frente.

—El monstruo que le chupa la sangre… ¿No será el doctor, el tal Vance, el que usaba ese método para extraerle muestras sin que ella desconfiara? ¿Como una especie de trauma programado? Para que no lo asociara a él, sino a un "monstruo".

La sangre se me heló. Las palabras de Mario, dichas casi al azar, encajaban con una frialdad aterradora. La "incapacidad" de Eva para entender el dolor o el peligro, su "ingenua" aceptación de los procedimientos. La necesidad de que la luz estuviera encendida. Era un método para controlarla, para hacerla creer que las extracciones eran un evento nocturno, ajeno a la voluntad del doctor.

—Tienes razón, Oso —Dije, levantándome de golpe. —Necesito respuestas. Y solo hay un lugar donde puedo obtenerlas. Ire a ver al doctor Vance.

***

El hospital psiquiátrico de máxima seguridad tenía un aire lúgubre, incluso de día. El Doctor Vance estaba en una celda acolchada, su mirada vidriosa y perdida en el vacío.

Tuve que mover cielo y tierra para conseguir una entrevista.

—Doctor Vance.

Le dije, sentándome frente a la pequeña ventanilla.

—Necesito que me hable de Eva.

Vance tardó un momento en enfocarme. Sus ojos, antes llenos de una inteligencia brillante y calculadora, ahora parecían los de un hombre roto.

—Eva… mi Eva.

Murmuró, una sombra de melancolía cruzando su rostro.

—Si, la Eva que creo.

Le recorde.

—Ella era tan… Perfecta.

—¿Por qué la creó?.

Exigi que me explique

—Al principio… Sí. La idea era que fuera una fuente. De… De órganos. Para mi hija. Mi pequeña… Ella siempre estuvo enferma. Y Eva… Eva era la solución.

Senti un escalofrío. La frialdad con la que lo decía era aterradora.

—Pero con el tiempo… —Vance continuó, su voz apenas un susurro. —Ella… ella era tan parecida a mi hija. Era… Era como verla crecer de nuevo. Me encariñé. La veía como mi propia carne y hueso. Mi segunda Eva.

—Si se encariñó con ella, ¿por qué la tenía encerrada?.

Le pregunté, la rabia creciendo en mi interior.

—¡Y por qué la sometía a esas… Extracciones! ¡A ese "monstruo que chupa la sangre"!

Vance me miró, en sus ojos, aparecio un brillo de lucidez fugaz.

—La cámara… El aislamiento… Era para que terminara de desarrollarse. Para que alcanzara su potencial completo. Para que su fisiología se estabilizara por completo. Y… Y lo del "monstruo"… Era para su bien. Para que no asociara el proceso conmigo. Para que no sufriera. Quería protegerla.

—¿Protegerla? ¡La estaba usando como una granja de órganos!

—¡No! —Vance golpeó la pared acolchada. —¡Ya no! La última fase del desarrollo era crucial. Iba a ser libre. Iba a vivir una vida plena. Pero me la quitaron. ¡Me la quitaron antes de tiempo!

El doctor se aferró a la ventanilla, sus ojos suplicantes.

—Por favor, dígame… ¿Cómo está ella? Mi Eva. ¿Está… Está bien?

Lo mire, la furia y el asco mezclándose en mi interior. No había rastro del hombre que había sido su héroe en el pasado.

—Ella está bien, Doctor Vance

Le dije, con la voz baja y firme.

—Y ahora está muy, muy lejos de usted. Tan lejos, que nunca más volverá a verla.

Vance se desplomó contra la pared acolchada, un gemido de dolor escapándose de sus labios.

Me di la vuelta, dejando atrás al hombre que había creado una vida con un propósito tan cruel, y me dirigió a la salida.

Ahora lo entendía todo. El "monstruo chupasangre" no era más que el reflejo de la manipulación de un padre desesperado. Y Eva, su Eva, necesitaba más protección de la que nunca había imaginado.

Eva, era una frágil alma soltaría, sin un pasado, sin una historia, que se formó suspendida entre aparatos y cables. Mi estómago me daba vueltas, me costaba entender que tan desesperado debía estar el doctor Vance, para recurrir a ese método.

No me tragaba que diga que Eva le importaba, que la estaba por dejar ir, si hubiera sido de ese modo, lo habría hecho hace rato, no ahora, no después de 20 años.

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Cynthia Estefanía Galarza
si que tengan su primera vez juntos. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
Cynthia Estefanía Galarza
que Nicolás encuentre a Eva. porfa 🙏🥺🙏🥺🙏🥺🙏🥺
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