Más allá de la tormenta es la historia de Juan Manuel, un hombre noble y humilde que se enamora de Adela, una joven que trabaja en una casa de placer, Pero la vida no los deja estar juntos. todo cambia cuando nuestro protagonista recibe una herencia de su padre y por vueltas del destino, se casa con Elena, una joven un poco rebelde y de ciudad, que debe adecuarse a la vida en el campo.
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CAPITULO 22: EL CUMPLEAÑOS
CAPITULO 22: EL CUMPLEAÑOS.
En el carruaje de regreso a la casa no hablaron para nada, cada cual miraba por la ventanilla de su lado.
Cuando llegaron, ambos subieron a sus respectivos cuadros sin siquiera saludarse.
Elena entro a su gran y elegante habitación y encontró a Carito desparramada y dormida en un sillón, quien se incorporo de un salto al oirla entrar.
-Quise esperarla despierta, Pero me venció el cansancio.- se excuso con ligereza -Pero dígame ¿Cómo le ha ido?-
Pero la joven fue directo a la cama, se sento en la cama y se cruzó de brazos y se cruzó de brazos con una expresión muy irritable.
-¡Odio a ese hombre!- exclamó, se tiró a la cama y comenzó a llorar -Quiero regresar a mi casa.-
-Señora Elena.- dijo la mujer sentándose a su lado y acariciando su cabello en forma de consuelo -No se lo que ha pasado, Pero si le diese una oportunidad... Juan Manuel es bueno.-
-Pues, no lo es conmigo.- dijo ella entre sollozos.
-Aunque... Usted tampoco se la ha puesto muy fácil.- continuo Carito -Ademas, si regresa a su país, aquí la extrañaremos mucho, La María y sobre todo yo.-
Ella la miro un segundo y se enderezó en la cama con una débil sonrisa de conformidad, se seco las lágrimas y se paró para comenzar a quitarse el vestido.
Al otro día viajaban de regreso en el carruaje que Juan Manuel había mandado a comprar para mayor comodidad.
Era un caluroso día de febrero, aunque Elena estaba muy enfadada y él ambiente estaba muy tenso, no podía dejar de observar a su esposo, quien llevaba una levita, el cuello despejado y algunos botones de la camisa blanca despedidos, lo hacia lucir especialmente atractivo. Por alguna razón, ese aspecto que algunos llamarían desarreglado, a él le sentaba muy bien y se veía con una elegancia particular. Juan Manuel, en cambio, no le dirigió ni la mirada.
cuando llegaron, al fin, decidió comer en su cuarto, luego refrescarse y acostarse.vestabs algo acalorada y se durmió muy rápido.
En sus sueños se presentó Juan Manuel, en su cuarto, frente a ella, que vestía camisón. Él con esa camisa blanca, un poco desprendida, se acercaba a ella, de repente la camisa ya ni estaba, la tomaba entre sus brazos y comenzaba a acariciarla, le besaba el cuello y subía hasta sus labios, el corazón de Elena comenzaba a acelerarse, él la besaba muy apasionado.
Ella le rodeaba el cuello con los brazos, acto seguido comenzaba pasar las manos por los brazos fuertes y con músculos bien formados del hombre. Su esposo volvía a bajar por su cuello, y se diría hacia sus pechos, cuando estaba a punto de llegar a ellos Elena despertó. Se enderezó en la cama agitada y empapada en sudor ¿Que fue ese sueño? ¿Por qué?... Y esa manera de besar ¿Cómo la pudo imaginar? Si Pedro nunca la había besado así. Tomo un abanico de la mesita de coche y volvió a recostarse tratando de dormir mientras se abanicaba.
Habían pasado varios días del regreso de la ciudad de Buenos Aires. el reencuentro con Adela removió viejos sentimientos que Juan Manuel creyó olvidados, aunque todo eso pasó a segundo plano cuando comenzó a ver a su esposa algo triste. Si bien hacia todos sus labores, atendía sus ovejas y sus flores sentía que algo no andaba bien con ella ¿Sería por él?, se preguntó, ¿O estaría enferma?. Si estuviese enferma Carito lo sabría... ¿Y por qué sería por él? Si bien su última discusión había Sido grande no podía ser motivo para el decaimiento anímico de su esposa... ¿O sí?.
Encontró a Carito que regresaba del río sola, con ropa lavada, algo que le llamo la atención, ya que su esposa siempre la acompañaba. Decidió acercarse.
-¿Sabes que le sucede a Elena?- le pregunto.
-¿A Elena?- respondió Carito con otra pregunta.
-Sí, la he notado algo... decaída en estos días.- contesto él.
-Yo también, Pero en realidad no lo sé.- dijo la joven.
-Estás todo el día con ella ¿Cómo que no lo sabes?-
-No, Juan Manuel, no lo sé.- respondió Carito abriendo los ojos grandes y sin dejar de caminar.
-¿Puedes preguntarle si le duele algo o le sucede otra cosa?- pregunto nuevamente siguiéndola.
La muchacha frenó sus pasos y lo miro.
-¿Y por qué no le preguntas tú?- agrego con algo de sarcasmo.
-Porque todo diálogo entre nosotros es motivo para conflictos.- refirió Juan Manuel y ella la quedó mirando sería.
-Hablas muy raro desde que te volviste rico.-
-Carito, por favor...- insistió él con ojitos de súplica.
-¡Ay, está bien!- exclamó Carito caminado hacia la casa sin dejar de protestar -¿Hasta cuándo seguirán con este jueguito de "Te quiero, no te quiero"? ¡Ya cansan!-
-¡Estás algo alterada últimamente!- comento él mientras la veía marchar.
-¡Ustedes me alteran!- exclamó ella sin voltear.
Juan Manuel esperó con ansias a qué la muchacha vuelva con alguna respuesta. Al cabo de un tiempo regreso.
-Estamos en los primeros días de marzo, Juan Manuel, hoy es su cumpleaños.- informo Carito.
-Pobrecita, está lejos de su familia.- cometo él con pesar -Bueno, entonces, dile a María que haga un pastel de cumpleaños y pasteles normales, que tanto le gustan.- ordeno caminando rápido hacia los establos.
-¿Pastel de cumpleaños?- pregunto la joven confundida.
-Torta, Carito.- respondió él y ella asintió -Además, habrá que carnear un cordero.
-¡No!- exclamó Carito parándose en seco -¿O acaso no ves como quiere a esos animales?-
-Pero son para comer...- acoto Juan Manuel sorprendido.
-Pero hoy no Juan.-
-Está bien... aprovechemos que estamos depositando algunas vacas para la peonada y apartemos un costillar para asar.- se retractó -Yo le diré a Raúl que vaya a lo de doña Alcira y Bernardito, y los invite para esta noche.-
La joven salió a toda prisa mientras Juan Manuel pensaba lo difícil que debía de ser para su esposa pasar su cumpleaños lejos de sus seres queridos, Pero él trataría que se sienta lo mejor posible.
Por la noche, Carito le preparo el baño a Elena y le insistió para que se ponga un bonito vestido rosa de fiesta, de los reformados por María, y en el cabello le hizo una trenza muy larga.
Cuando salió al patio, vio que habían preparado una mesa con mantel allí, y estaban cocinando sobre las brasas un poco de carne, que olía muy bien. Alcira en cuando la vio fue hacia ella a saludarla, no pudo evitar una sonrisa mientras la abrazaba.
Vio a Juan Manuel parado junto a Bernardito en su jardín. Recién se había bañado y estaba peinado con una línea hacia el costado, vestido con una camisa con líneas finas metida dentro del pantalón y tiradores. Tenía que admitir que su esposo era el hombre más guapo que había conocido. Tomo un ramo de flores recién cortadas y se las entrego al niño para que se las alcance.
-¡Son hermosas!- Exclamó, aunque las había cultivado ella.
-Juan Manuel dijo que no le diga que se las había enviado él.- respondió Bernardito con inocencia y ella lanzó una carcajada.
Luego se acercó a su esposo con sus flores en mano.
-Gracias por las flores que "no" me envió.- dijo ella riendo.
-¡Qué niño este! La verdad es que ha hecho un muy lindo trabajo en su jardín.- la halago.
-En mi casa... En casa de mis padres, ayudaba a mi madre con la jardinería.- respondió ella.
-Quería que pase un lindo cumpleaños.- comento su esposo.
-Y lo ha logrado. Muchas gracias, es muy lindo lo que ha hecho.- respondió con una sonrisa, mirándolo a la cara y Juan Manuel trago saliva.
-16 años no se cumplen todos los días.- acoto él nervioso.
-¡Tocaré un para que bailen!- exclamó Raúl que estaba sentado con una guitarra en mano.
-¿Antes de cenar?- objeto Juan Manuel.
-Mientras esperamos.- agrego el hombre y comenzó a hacer sonar el instrumento.
Juan Manuel la miro y le ofreció la mano, viéndola a los ojos. Ella aceptó sin desviarle la mirada. Comenzaron a bailar una música rara, no atinaba ningún lado, Pero su esposo se movía mejor de lo que ella había pensado. Habría podido ser un momento muy romántico, si no fuera por los pisotones que le propinó, Pero se movieron muy cerca. Juan Manuel, al ver su torpeza la tomo de la cintura y la apretó contra él. Se miraban fijamente, la atracción era evidente. Cuando el momento se estaba volviendo perfecto, la canción termino y se escuchó la voz de María diciendo que la comida ya estaba.
Se sentaron a la mesa, frente a frente. Elena junto a Bernardito. ¡El asado está lo mejor que había comido desde su llegada a Argentina! No podía dejar de comer con entusiasmo ¿Por qué no lo habían cocinado antes?. Después de comer vinieron los pasteles, antes de la torta de cumpleaños, que María se disculpó porque no era como las de la ciudad.
-¡Está hermosa!- Exclamó ella porque sabía que la mujer la había hecho con mucho amor.
Carito y Raúl llamaron la atención de todos para anunciar que pronto vendría un pequeño. Elena dio un salto de alegría y rápidamente fue a saludar a su joven amiga que pronto se convertiría en mamá.
-¡Qué emoción! ¿Cuánto tiempo?- pregunto.
-Solo tengo una falta, pero si es seguro.- respondió Carito.
-Este es mi mejor regalo, lo llevaré de mimos.- dijo abrazando a su gran compañera.