Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧Nuestro hogar ୨୧
El edificio se alzaba enorme frente a ellos. Cristal, mármol, ventanales interminables. No era solo grande. Era imponente.
Theo fue el primero en bajar del auto. Tomó la mano de su mamá con naturalidad, mirando todo con curiosidad contenida.
Taehyun rodeó el vehículo. Pero Noah seguía sentado adentro.
—Noah… —preguntó Ariana con suavidad— ¿por qué no bajaste con mamá?
El niño levantó la vista. Hizo un pequeño puchero y apretó su peluche contra el pecho.
—Es que… —murmuró, jugando con la oreja del muñeco— quiero bajar con papá.
El corazón de Taehyun dio un vuelco.
No lo esperaba.
No estaba preparado.
Pero sonrió. Una sonrisa cálida, torpe, sincera.
Se inclinó y lo tomó en brazos. Noah se aferró a su cuello con fuerza, como si temiera que desapareciera.
—Papá… —sonrió Theo desde la entrada— ¡vamos!
Desde la acera de enfrente, una cámara se levantó discretamente.
—El heredero Kang tiene hijos… —murmuró el hombre, ajustando el lente—. Esto será una gran noticia.
Click. Click.
El apartamento era inmenso. Minimalista. Pulcro. Olía a flores frescas.
Ariana recorrió el lugar con la mirada, analizando cada detalle.
—¿Ves? —dijo Taehyun algo nervioso— Está limpio. Tengo cubrebocas, gel, frutas, verduras… todo para nuestros hijos.
Nuestros hijos.
La frase quedó suspendida en el aire.
—Está muy lindo —respondió ella, tocando suavemente una mesa de madera clara.
Mientras Ariana observaba, Theo y Noah comenzaron a jugar.
Un jarrón cayó.
Se rompió el silencio antes que el objeto.
Pequeñas bolitas de vidrio rodaron por el suelo.
—¡Theo!
Las bolitas llegaron hasta los pies de Ariana. Su zapato resbaló.
El mundo se inclinó.
Un brazo firme la sostuvo por la cintura.
Silencio.
Demasiado cerca.
El calor de Taehyun atravesando la tela. Su respiración chocando con la de ella.
Ese segundo.
Esa sensación.
No la había sentido con nadie más. Ni con Lucía. Solo una vez. Aquella noche.
Ariana levantó la mirada. Sus ojos ya no eran suaves.
—Suéltame.
Taehyun retiró la mano de inmediato.
—Perdón… no fue mi intención…
—Niños, vengan aquí.
Theo y Noah se acercaron cabizbajos.
—Perdón, mamá…
—Tienen suerte de que no se rompió —dijo con firmeza—. Recojan todas las bolitas.
—Ariana, no es necesario— intentó intervenir Taehyun.
Ella lo miró directo.
—Sí es necesario. Ellos lo tiraron. Son niños, pero deben aprender. Si tú resuelves todo por ellos, no aprenderán.
No levantó la voz.
Pero no dejó espacio a discusión.
Taehyun guardó silencio.
Y por primera vez entendió que la fuerza de Ariana no estaba en gritar. Estaba en mantenerse firme.
Una hora después, el suelo estaba limpio.
Se sentaron a comer fruta.
—Qué rica la manzana roja —dijo Noah feliz.
—A mí me gusta la verde —murmuró Theo haciendo un pequeño puchero.
Taehyun se tensó.
—No sabía…
Ariana le tomó la mano bajo la mesa, discretamente.
—Papá no sabía, Theo. La próxima comprará verde. Ahora come la roja.
—Perdón, son muy raros —intentó bromear Taehyun.
Noah frunció el ceño.
—Yo no soy raro.
Ariana sonrió.
—Ya sé. Hagamos un juego. Yo digo algo que les gusta a los niños y vemos si también le gusta a papá.
Y así comenzó.
Rieron.
Descubrieron coincidencias.
Pequeñas cosas.
—A papá no le gustan las acelgas como a mí —sonrió Noah.
—Y a papá no le gusta la pera como a mí —añadió Theo.
Taehyun los miraba en silencio.
En sus gestos. En su forma de morder la fruta. En cómo se limpiaban las manos.
Eran suyos.
No por sangre.
Sino por algo más profundo.
Horas después les mostró su habitación.
Trenes. Aviones. Peluches. Una pequeña casita azul.
—¡Mira, Noah! —saltó Theo.
—¿Todo esto es para nosotros? —preguntó Noah, bostezando.
—Sí. Es su casa —dijo Taehyun, agachándose a su altura—. Pueden descansar aquí.
Noah se acostó casi de inmediato.
Theo se quedó jugando.
Ariana y Taehyun salieron.
—¿Te gusta el lugar? —preguntó él, nervioso.
—Supongo… —miró alrededor— ¿y yo dónde duermo?
Él tomó su mano.
—Ven.
La llevó frente a una puerta. Cubrió sus ojos con suavidad.
—Como te gusta diseñar moda… pensé mucho en esto.
Su voz cerca de su oído la estremeció. Su cuerpo reaccionaba aunque su mente intentara mantenerse distante.
—Ahora.
Destapó sus ojos.
Un cuarto lleno de telas. Bocetos. Lápices. Un escritorio amplio. Una cama junto a la ventana.
Un espacio pensado para ella.
—Que seas la madre de mis hijos no significa que debas dejar tus sueños —dijo con calma—. Y sobre Nara… ignórala. Ella es así.
Ariana respiró profundo.
—Es hermoso… gracias.
Taehyun sonrió.
Y en ese instante, algo entre ellos dejó de ser solo obligación.
En la mansión Kang, la conversación era otra.
—La mitad será para Noah y la otra para Theo —dijo el abuelo con firmeza.
—¿Y si hay más nietos? —replicó la señora Kang— No puedes dividir así.
Doyoung observaba en silencio.
Nara entró lanzando su bolso sobre el sofá.
—¿Cómo puede un hombre ser tan lindo?
Doyoung la miró con seriedad.
—Nunca te había visto así por alguien que conoces hace días.
—¿Y qué? ¿No puedo enamorarme? —respondió molesta— ¿Dónde están mamá y papá?
—En el despacho. Hablando de herencias. Como siempre.
Nara frunció el ceño y se dirigió hacia allí.
—¿Qué están haciendo?
El abuelo levantó la mirada.
—Asegurando el futuro.
Esa noche, Ariana llamó a su tío.
—Tío… me quedaré aquí con los niños hoy.
—¿Por qué suenas triste?
—Es la primera vez que te dejo solo…
—Ariana —su voz fue suave— soy un adulto. Estoy bien. Aprovecha. El padre de tus hijos está contigo.
Ella guardó silencio unos segundos antes de colgar.
En su apartamento, Adrián dejó el teléfono sobre la mesa y se dejó caer en el sofá.
—Kang Nara… —murmuró con una leve sonrisa— es muy tierna.
Su expresión cambió lentamente.
—Pero… ¿por qué Reichel vino a Corea?
La pregunta no tenía rencor.
Tenía inquietud.
Porque el pasado no siempre vuelve para destruir.
A veces vuelve…
para cerrar lo que quedó abierto.
Y en ese mismo instante, en un portal de noticias digital, apareció una imagen.
Taehyun con Noah en brazos. Theo a su lado. Ariana caminando junto a ellos.
Titular:
“EL HEREDERO KANG APARECE CON MUJER DESCONOCIDA Y DOS NIÑOS.”
La calma acababa de romperse.
Y esta vez…
no sería solo una cuestión de familia.
Sería pública.