Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
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22. Legado
Sabía que algo iba a suceder desde que desperté en la mañana, algo se sentía distinto. Callado. Expectante. Como si el mundo entero estuviera conteniendo el aliento.
Camine por los pasillos de la universidad en camino a mi siguiente clase cuando lo vi. Erick corría hacia mí con una sonrisa en el rostro. Se detuvo delante de mí.
— Melany...
No termino de hablar. Porque de repente el aire cambio. Las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Sus ojos dejaron de verme para clavarse a algunos metros detras de mi.
No necesite voltear para saber lo que veria. Antes de verla. Antes de oírla. La sentí. Un rugido invisible recorrió mi columna. Mis sentidos se encendieron.
El bullicio en el pasillo se apagó por completo cuando ella apareció. Todos contenian la respiración.
Dea caminaba con el porte de una diosa, llamando la atención de todos en el largo pasillo. Siendo rodeada por sus compañeros inseparables. Dos hombres que parecían sacados de un libro de fantasía. Rhys y Cedric caminaban a su lado. Protectores.
Sus miradas clavadas en mí.
Los suspiros en el pasillo no se hicieron esperar. Las personas susurraban. Sus ojos clavándose en mí. Pase de ser invisible para el resto de la universidad a ser el centro de su interés.
Sus pasos se detuvieron delante de mí. Erick a mi lado dio un paso atrás. Como si de alguna manera pudiera sentir el aura de poder que emanaba Dea.
—Hermana.
—Melany... Tenemos que hablar.
Las palabras salieron directas de sus labios. Sus ojos se posaron en Erick detrás de mí.
Erick me dedico una última mirada antes de desaparecer sin decir nada.
Dea tomó mi mano y salimos del campus sin mirara tras.
— Has tardado en venir — dije observandola.
— Estuve ocupada en otras cosas. Pero no es eso por lo que vine... ¿Cuales son tus planes?
— Voy a destruirlos.
—Cuando? ¿Cuanto tiempo mas planeas esperar?
— Solo lo justo. El que sea necesario.
Sus ojos me miraron serios.
— Estas poniéndote en peligro. Y no solo a ti.
— ¿Y qué propones? ¿Que no haga nada? ¿Una solución rápida?
Un gruñido escapo de sus labios — Lo que paso... Nos destruyo a todos. No solo a ti. No deseo que te quedes callada. Ni que olvides lo que paso.
—¿Entonces?
Sus ojos se apagaron un instante. Solo un segundo. Pero lo vi.
Dolor. Culpa. Rabia.
—No estas sola. Nunca lo has estado. Estoy aqui. Estamos aqui por ti. No planeo dejar que lo hagas sola.
—No quiero comenzar una guerra. Se lo dije a mi madre.
Su voz se volvió más baja. Como un susurro que calo en mis huesos.
— No dabes lo que fue verte asi. Lo que senti cuando... Cuanto te perdi. A ti. A mi madre.
— No lo sabía. No conocía la verdad. Quienes eran. Lo que planeaban.
— Pero ya lo sabes. Lo sabemos todos — su mirada se apagó. Me miro como nunca antes me había visto. Vulnerable — ¿Por qué? ¿Por qué nunca me lo dijiste?
Negué. Sintiendo el dolor calar profundo — Porque tú nunca lo hubieras permitido.
— Yo... Yo te habría protegido — susurro con dolor.
— Pero no lo hiciste... Y no es tu culpa, Dea. Yo decidi creer. No quiero arrastrarte a esto. A ninguno de ustedes. Ya lo hice antes. Los puse en peligro.
— Ya lo estábamos. Y los estamos ahora. Ellos saben más de lo que deberian saber sobre nosotros.
— ¿Que quieres hacer?
Ella se quedó en silencio, por un largo rato y entonces susurro:
— Los cazadores se están moviendo.
Mi corazón latió con fuerza en mi pecho.
— ¿Cómo lo sabes?
— Los escuche. Puedo sentirlos y escucharlos aunque sean humanos.
Mire al suelo confundido — ¿Por qué tan pronto?
— Porque saben que eres diferente. Que esta vez no será fácil. Sospechan que sabes algo.
— Entonces, parece que es tiempo de terminar lo que ellos empezaron.
— No lo harás sola
— No estoy sola — respondí segura
— ¿Hablas por Lucían?
No me sorprendía que supiera de él. No respondí. Ella suspiró.
— Tienes que tener cuidado. Si el es lo que sospecho...
— ¿Qué sospechas?
— Que él no es cualquier humano. No es uno de ellos... Pero tampoco... No parece ser de los nuestros. Y eso es peligroso
La mira firme — Lucían no es un peligro. No para mí. Él no me ha hecho daño. Todo lo contrario.
— Aún no lo ha hecho.
Me acerqué rápidamente — ¿Sabes algo que yo no sepa?
—No. Pero lo sospecho. No puedo leerlo. Ni tampoco escucharlo. Como si hubiera un escudo a su alrededor.
— ¿Crees que no es humano?
— Estoy casi segura de que no lo es.
— Yo... No desconfío de él.
— No estoy diciendo que lo hagas. Simplemente... Mantente alerta.
Mis manos temblaron. Mi pecho vibró de anticipación.
— Terminare con esto — dije segura — Y volvere a casa. Peleare por nuestro legado. Nunca más volvere a huir.
Dea cerro los ojos y cuando los abrió algo en ella se había suavizado. Aquella mirada...
— Has cambiado.
— He muerto.
Nos miramos largo rato. Y en ese instante, no había reinas ni vengadoras. Solo dos hermanas que habían sido arrancadas una de la otra. Sus brazos se enrollaron en mi cuerpo, atrayéndome a su pecho.
—No tienes que abandonar lo que siempre quisiste por nada ni nadie. No olvides la verdadera razón por la que viniste aqui. Ellos no tienen poder sobre ti. No pueden quitarte esto.
Asenti sin saber que responder.
Ya no estaba tan segura de cual era la verdadera razon por la que vine aqui.
Antes de irse, me entregó una pequeña bolsa de terciopelo negro.
—Llévalo contigo. Te protegerá del veneno de los cazadores… si vuelven a atacarte.
—Gracias, Hermana.
—Y si Lucian se vuelve contra ti…
—¿Lo destruirías tú? — pregunte.
—No. Te dejaría hacerlo tú. Porque es parte de tu historia. Y toda historia necesita una decisión imposible, siempre.
El tiempo se estaba acabando.
Y los cazadores… ya estaban en movimiento.
Pero yo también. Y esta vez, no estaba huyendo.
¿O que parte de... ¡¡¡SON CAZADORES!!!, no entendiste?.🤦♀️°\🙄/°😒🤷♀️🙎♀️