Minho y Jisung comparten algo más que amistad: miradas, risas y besos que comienzan a despertar un deseo que ninguno sabe cómo nombrar. Entre juegos, paseos, noches frente a la fogata y pequeños momentos de celos y ternura, ambos descubren que lo que sienten va más allá de un simple beso.
Mientras tanto, Hyunjin y Felix, Changbin y Jeongin, y Bangchan y Seungmin viven sus propias historias de amor y complicidad, creando un verano lleno de risas, secretos y recuerdos inolvidables.
Una historia sobre amistad, romance, deseo y la magia de los momentos compartidos que cambian la vida para siempre.
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No me provoques.
El gimnasio de la escuela estaba casi vacío.
Solo se escuchaba la música baja del parlante y el sonido de las zapatillas contra el piso.
Jisung estaba practicando solo cuando escuchó la puerta abrirse.
—Pensé que ya te habías ido —dijo una voz detrás de él.
Jisung ni siquiera tuvo que darse vuelta para saber quién era.
—Minho… —murmuró, rodando los ojos.
Minho caminó hasta el centro del gimnasio con calma, como si tuviera todo el tiempo del mundo.
—Te olvidaste la mochila.
La dejó caer en el banco.
—Gracias —respondió Jisung, aunque su tono no sonó muy agradecido.
Minho lo miró unos segundos.
—Estabas hablando con ese chico de segundo.
Jisung frunció el ceño.
—¿Y?
—Nada.
—Si no es nada, entonces ¿por qué lo mencionás?
Minho suspiró.
—Porque estabas demasiado cerca de él.
Jisung soltó una risa incrédula.
—¿Estás celoso?
Minho lo miró fijamente.
—No.
—Mentira.
—No.
—Minho, literalmente viniste hasta acá para decirme eso.
Minho dio un paso hacia él.
—Vine a traerte tu mochila.
—Claro…
Jisung cruzó los brazos.
—Entonces podés irte.
Pero Minho no se movió.
Al contrario.
Se acercó más.
Y más.
Hasta que Jisung tuvo que retroceder un paso.
—¿Por qué siempre hacés eso? —preguntó Jisung.
—¿Qué cosa?
—invadir mi espacio.
Minho apoyó una mano en la pared detrás de él, atrapándolo entre su brazo y la pared.
—Porque te pones nervioso.
El corazón de Jisung empezó a latir rápido.
—No estoy nervioso.
—Sí lo estás.
Minho se inclinó un poco más cerca.
—Tu cara se pone roja.
Jisung lo empujó del pecho.
—¡Dejá de mirarme así!
Pero Minho tomó su muñeca antes de que pudiera alejarse.
—Entonces dejá de provocar
—¡Yo no provoco nada!
Minho sonrió apenas.
—Seguro.
Y en un movimiento rápido, lo atrajo hacia él.
El beso fue inesperado.
Fuerte.
Como si los dos hubieran estado esperando ese momento durante demasiado tiempo.
Jisung respondió al beso casi de inmediato, sujetando la camiseta de Minho.
Cuando finalmente se separaron, ambos respiraban rápido.
—Sos un idiota —murmuró Jisung.
Minho apoyó su frente contra la de él.
—Pero te gusto.
Jisung lo empujó otra vez.
—No te agrandes.
Minho sonrió.
—Entonces probá dejar de besarme.
Jisung se quedó callado unos segundos.
Y después.
Lo besó otra vez.
El segundo beso duró más que el primero.
Mucho más.
Las manos de Jisung todavía sujetaban la camiseta de Minho mientras él lo acercaba por la cintura.
Cuando finalmente se separaron, ambos estaban respirando agitados.
El silencio llenó el gimnasio.
Jisung fue el primero en hablar.
—Esto… —dijo, apartándose un poco— no significa nada.
Minho lo miró con una media sonrisa.
—Claro.
—Lo digo en serio.
—Entonces ¿por qué me besaste otra vez?
Jisung frunció el ceño.
—Porque… porque…
No encontraba una respuesta.
Minho se cruzó de brazos, divertido.
—Exacto.
Jisung rodó los ojos.
—No te creas tanto, Lee Minho.
—Pero vos empezaste el segundo beso.
—¡Porque vos me provocaste!
—¿Y funcionó?
Jisung lo empujó del hombro.
—Sos insoportable.
Minho soltó una pequeña risa.
Pero en ese momento se escucharon voces en el pasillo del gimnasio.
Los dos se quedaron quietos.
—Genial —susurró Jisung—. Si alguien entra estamos muertos.
Minho caminó rápido hasta el parlante y bajó la música.
Las voces pasaron de largo.
Jisung soltó el aire.
—Esto fue una mala idea.
Minho se acercó otra vez.
—No parecía tan mala hace un minuto.
Jisung lo señaló con el dedo.
—No te acerques.
Minho dio otro paso.
—Te dije que no.
Otro paso.
Jisung retrocedió hasta chocar contra la pared.
—Minho.
—¿Sí?
—De verdad.
Minho quedó frente a él otra vez, demasiado cerca.
—¿Te vas a enojar otra vez si te beso?
Jisung lo miró desafiante.
—Probá.
Minho no lo dudó.
Lo tomó del cuello suavemente y lo besó otra vez.
Esta vez más lento… pero más intenso.
Cuando se separaron, Jisung respiraba rápido.
—Esto sigue sin significar nada.
Minho levantó una ceja.
—Claro.
En ese momento, la puerta del gimnasio se abrió.
—¿Sung?
Era Hyunjin.
Jisung se separó de golpe de Minho.
Hyunjin los miró confundido.
—¿Interrumpo algo?
Jisung abrió la boca, nervioso.
—No.
Pero Minho respondió al mismo tiempo.
—Sí.
Jisung lo miró con cara de querer matarlo.
Hyunjin sonrió con sospecha.
—Interesante…