Vanesa es una chica que no puede ver bien, en su niñez se encuentra accidentalmente con Jaiden Collins Murphy y Oliver Howard Collins.
10 años más tarde se vuelve a encontrar con ellos, pero ya no son unos niños, ahora de adultos iniciará un triángulo amoroso entre ellos. Dando inicio a una rivalidad, muchos malentendidos y planes para separar a los protagonistas.
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Sólo quería alegrarle el día.
...Vanesa....
Me fuí a la cocina con mi madre.
— Ma, ¿Porqué lo invitaste a comer?
— Es tú amigo, ¿no?
— Algo así cómo amigo, no.
— ¿Entonces porqué pasaste todo el día con el?
— Sólo quería alegrarle el día.
— ¿Porqué querías?, ¿tienes sentimientos por el?
— ¿Qué?, no, no mamá, para nada. — Su pregunta hizo que me exaltará. — El me ayudó a reconciliarme con Oliver, le estoy agradecida es por eso.
— No hay mejor forma de agradecer que invitándolos a comer.
— Tienes razón.
...Jaiden....
El padre de Vanesa llegó a la casa y al verme se sorprendió.
— Señor, ¿qué hace usted en mi casa?
— Pues yo...
— Papá. — Vanesa corrió a abrazarlo.
— ¿Dónde estubo mi princesa todo el día?
¿Princesa?
— Sólo fui de paseó. ¿Cómo estuvo tu día?
— Muy bien hija. — Le dió un beso en la frente y la abrazó cariñosamente.— ¿Porqué el señor Collins está aquí?
— Mi madre y yo lo invitamos a comer.
— Esperó que no haya problema. — Solté.
— Claro que no señor Collins. No hay problema.
— La comida ya está lista. Pasemos al comedor.
El señor Araque me guío. Todo estaba muy rico. Se notaba que Vanesa había cocinando.
— ¿Cómo estuvo tu día cariño?. — Le preguntó su madre.
— Estuvo muy bonito.
— ¿Qué hiciste?
— Pues yo... Mm, salí con un amigo.
¿Está diciendo que yo soy su amigo?
— ¿Te divertiste?
— Si. Mucho. — Sonrió. Su padre es un hombre muy cariñoso, su madre es lo mismo. Me gustaría que los míos fueran así. Aunque sea por un día me gustaría que actuarán cómo si yo les importará.
Después de la cena Vanesa me acompañó a la puerta.
— Gracias. — Le dije.
— ¿Porqué?
Por acompañarme, por alegrarme el día, por ayudarme a tener un bonito recuerdo de mi cumpleaños.
— Por la comida.
— No hay porque, esperó que te haya gustado.
— No era de cheff pero estaba buena.
Ella me dedicó una sonrisa.
— Adiós. — Dije eso pero en realidad no quería irme.
— Adiós.
Tomé un taxi para marcharme del lugar.
¿Qué rayos me está pasando?, ¿porqué me costó tanto trabajo separarme de ella?. Sólo estoy cansado. Si eso debe ser.
...****...
Al día siguiente en la empresa Oliver entra a la oficina de Jaiden.
— Hola primo.
— Hola.
— ¿Qué hiciste ayer. ? — Jaiden se sobresalta. — ¿Porqué lo preguntas?
— Curiosidad.
¿Sabrá que salí con su novia?. — Se pregunta Jaiden.
— No hice nada especial.
— Igual que todos los años. Supongo que sólo te quedaste encerrado sin hacer nada.
Jaiden recuerda el día maravilloso que pasó con Vanesa, sonríe son darse cuenta.
— Si. Exacto. Fue lo que hice.
— ¿Y porqué sonríes?
— Tengo muchas cosas que hacer, mejor vete. — Evade el tema.
— Está bien. Yo también tengo mucho que hacer.— Camina un poco. Su celular suena. — Hola amor. Para ti siempre tengo tiempo, nos vemos ahí, te amo.
— ¿Con quién hablabas?
— ¿No es obvio?, con Vanesa.
— ¿Vas a salir con ella?
— Si. ¿Porqué?, ¿quieres venir?
— No seas ridículo, no me gusta ser un mal tercio.
— Si invitas a Dafne no serás mal tercio, podemos hacer una cita doble.
— ¿Dafne?, ¿encerio?
— ¿Qué tiene?, Dafne es guapa, sexi, de buena familia, le gustas mucho, tus padres y los de ella se llevan muy bien, hasta podría ser la futura madre de tus hijos.
— No digas estupideces.
— Están bien. Hay que carácter. Si Dafne no se casa contigo ella es la que va ganar.
— Mejor vete con tu niña y déjame en paz.
— Deja de llamarla niña. Vanesa en toda una mujer.
— Si tú lo dices.
— Cómo sea. Mejor acompañame.
— Vas a salir con tu novia, ¿porqué insistes tanto en que vaya contigo?
— Porqué me pongo muy nervioso con Vanesa.
— ¿Nervioso?, ¿Tú?, por favor, no inventes.
— Te lo juro, es que Vanesa despierta en mi mis más pervertidos pensamientos, cuándo estoy con ella sólo pienso en llevarla a un hotel y hacerla mía...
— ¡Cállate ya por favor!. — Jaiden se molesta ante esas esas palabras. — Iré contigo, pero más te vale que llames a Dafne tú. Yo no lo haré.
— Está bien.